La huida - George SimenonNunca había leído nada del afamado Simenon, y el otro día estuve tentada de comprarme algo suyo. Sin embargo hay ciertos libros que a mi parecer no merece la pena comprar. Tener para siempre en tus estanterías un libro que ni fu ni fa, me parece una pérdida de espacio que en casas pequeñas como la mía no se puede permitir. Al comprar libros prefiero clásicos, que sé que difícilmente me van a defraudar, u obras que ya he leído y que me gusta tener.

Así que no compré el libro de Simenon, pero poco después cogí uno suyo en la biblioteca, que es el mejor modo de leer los libros que ni fu ni fa.

Elegí “La huida” y me ha gustado. Es verdaderamente un libro del que no se pueda decir que tenga calidad literaria ni originalidad en su historia o planteamientos. Sin embargo, a veces le apetece a una leer cosas así, ligeras, sencillas, con historias que se puedan seguir con el mínimo esfuerzo mental. Y después del esfuerzo de leer a Mandosio, un poco de sencillez no ha venido mal.
“La huida” cuenta la historia del señor Monde, un hombre que en el día de su cuadragésimo octavo cumpleaños, obedeciendo a un impulso que siempre le ha acompañado, abandona su vida de comerciante acaudalado en París y se escapa a Marsella para iniciar una nueva vida.

En Marsella conoce a una joven a la que salva del suicidio y juntos se marchan a Niza, donde el otrora señor Monde se convierte en Ambrose y comienza a trabajar en un antro de juego.

En Marsella reencuentra a su primera esposa, que se encuentra en una situación comprometida. Y después de ayudarla generosamente, regresa a París.

Regresa convertido en un hombre nuevo, con una nueva seguridad en sí mismo (suponemos que producto de su vida azarosa) que deja pasmados a sus antiguos conocidos.

¿Por qué siempre es necesario en las novelas abandonarlo todo para adquirir el carácter que falta? Es una idea recurrente que me sorprende un poco.

Esa es toda la historia y como advierto, no es ninguna delicia narrativa. Pero su lectura proporciona un rato entretenido. Si buscáis un libro que no os caliente la cabeza, éste es bueno.