Viaje al fin de la noche – Louis-Ferdinand Céline

3 de diciembre de 2008 por Sra. Castro  

Viaje al fin de la noche - Louis-Ferdinand CélineOriginal, satírico y subyugante es este clásico de necesaria lectura, que en 1932 publicó Luis-Ferdinand Céline. Una novela que propone un viaje por las principales aventuras que el siglo XX proporcionó al hombre: la guerra, la vida en las colonias y la emigración a Norteamérica. Viaje que arroja la única enseñanza de que el ser humano y sus miserias son iguales en todas las partes del mundo, por lo que la esperanza de escapar a nuestra propia realidad es más bien escasa.
“Viaje al fin de la noche” recoge la epopeya de Ferdinand, un joven que será herido en la I Guerra Mundial, desempeñará un cargo en una empresa ubicada en las colonias francesas del África Subsahariana, intentará hacer realidad aquello de  “el gran sueño americano” y regresará a Francia a ejercer la medicina en un humilde barrio parisino.
Sorprende de esta novela la lucidez con la que Ferdinand señala unos vicios que, si bien se narran como característicos de una época que ya queda muy lejana, han sabido perpetuarse y acrecentarse hasta la presente. De ello se desprende la evidencia de la contemporaneidad de una obra que, casi un siglo después, sigue invitando a reflexionar sobre las veleidades de una sociedad pensada para unos pocos afortunados y en la que el resto debe conformarse con la precariedad.
Ferdinand toma por primera vez conciencia de esa realidad al alistarse como voluntario para combatir en la Gran Guerra. El horror del frente pronto pone de manifiesto en él lo que no es sino instinto de conservación. El joven no quiere morir destrozado por un obús, pero se le anima o coacciona a ello desde todas las instancias: quien alude al valor, quien al patriotismo, quien directamente a la amenaza de un juicio sumarísimo por deserción. De esta manera Ferdinand descubre que los mismos que jamás arriesgarían la vida, le exigen que entregue la suya para defender unos intereses de los que él nada obtendrá.
Esta situación se repetirá cuando, escapando de la guerra, consiga un puesto en la administración de una compañía que opera en algún lugar perdido de África. Allí la vida de los hombres nuevamente vale menos que el caucho que deben obtener de los nativos, y la de los nativos no vale nada. Si se sucumbe a la fiebre o a alguno de los peligros de la selva, pronto aparece un nuevo desgraciado que sustituya al anterior.
La estancia en Estados Unidos le confirma la realidad de su nulidad como hombre: sin contactos y sin relaciones, la vida de un hombre anodino tampoco vale nada en la tierra de las oportunidades. Sin embargo, en Norteamérica han inventado un buen sistema para que la gente de a pie sienta algo parecido a la felicidad, un sucedáneo que les anime a continuar un día más: el entretenimiento. Ferdinand lo descubre bajo la forma del cine y, aunque eficaz, a veces el propio usuario ha de aumentar la dosis del narcótico para que no se levante el velo que mantiene viva la ilusión.
La vuelta a Francia y el acontecer de los hechos que como médico de un barrio pobre de París, y más tarde como asistente en una casa de salud mental, se desarrollan en la segunda parte de la novela, son tal vez menos interesantes. Aunque el desencanto de Ferdinand sigue actuando como un filtro entre él y su entorno, la inercia parece apoderarse de él, que se abandona con indiferencia al devenir de los días.
Siendo como es esta segunda parte menos corrosiva, menos crítica, no resta interés al conjunto de “Viaje al fin de la noche”, que se presenta como una novela que propone una crítica descarnada a una sociedad que ha arrebatado al individuo sus razones personales para ser feliz, entregándole a cambio unas razones espurias que sólo pretenden proteger y perpetuar un orden establecido que, desde luego, no beneficia a ese individuo tan sutilmente expoliado.

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Comentarios

8 comentarios a “Viaje al fin de la noche – Louis-Ferdinand Céline”
  1. Miguel dice:

    Enfrentarse a “Viaje al fin de la noche”,saliendo indemne de su lectura,no es nada sencillo.

    No es cómodo evitar el continuo vómito contra la humanidad,que el autor nos lanza a lo largo de sus más de quinientas páginas.La amargura y el pesimismo destilado por este libro no permiten su digestión fácilmente.Para Céline todo en esta vida está podrido o en vías de pudrirse,el ser humano corrompe todo aquello que toca y,por lo tanto,no existe esperanza alguna para él.

    Claro que,bien pensado,tampoco cabe mucho optimismo después de ser carne de trinchera en la Guerra del 14,aprendiz de negrero en las colonias del mundo civilizado,pionero frustrado en el “Nuevo Dorado” americano y médico de dispensario en los andurriales de París.Tras todo esto,el camino queda prácticamente marcado.

    Para acercarnos a sus experiencias,Céline emplea una prosa desestructurada,fulgurante unas veces y algo complicada otras,a la que aboca reflexiones atropelladas,siempre llenas de desencanto e ironía,una ironía capaz de pellizcarte las tripas a la vez que te arranca una sonrisa.

    El libro no mantiene,en mi opinión,una línea de interés uniforme;me parecen más logradas las partes dedicadas a la Gran Guerra y a la etapa de las colonias,ésta última es insuperable,casi un remedo bufo de “En el corazón de las tinieblas” de Conrad,con escenas antológicas,la dedicada al trapicheo a que es sometido una familia recolectora de caucho,que trata de vender su mercancía en Fort-Gono,es extraordinaria.Después el relato se recrea demasiado en la parodia,especialmente la parte que transcurre en Norteámerica,y pierde un poco de atractivo;aunque es justamente aquí,y solamente durante unas líneas,dónde aflora el Céline tierno y agradecido,el Céline afectuoso que recuerda a su maravillosa Molly,una prostituta de Detroit.¡Hasta los “monstruos” tienen su corazoncito!

    El tramo final lo ocupan sus experiencias como médico en Rancy,un barrio de París,dónde vive a diario la abominación de la pobreza,algo para lo que,según su receta,”conviene,confesémoslo,es un deber,intentarlo todo,embriagarse con cualquier cosa,vino,del baratito,masturbación,cine”.

    En conjunto y apesar de lo dificultoso que resulta a veces,con excesivo uso de argot y problemas para desenmarañar sus frases,el libro debe leerse fundamentalmente por lo atinado de sus análisis,aunque en ocasiones nos resulten despiadados y sarcásticos.Con todo,debo decir que esperaba más de su lectura,quizás porque mis expectativas sobre la obra tal vez fueran excesivas.Colocaré “Viaje al fin de la noche” al ladito de los clásicos,pero no en un primerísimo lugar,la competencia es demasiado feroz para eso.

    Para finalizar este comentario,una pequeña reflexión sobre el autor.

    Durante su lectura,entre las páginas del libro encontré,como me ocurre muchas veces,un recorte de un periódico guardado por mí hace tiempo,con una fotografía de Céline en sus últimos años de vida.Está sentado a la puerta de su casa en Meudon,un suburbio de la capital francesa,arrugado como un harapo,con aspecto enfermizo y sonriendo a sus perros que dormitan,tomando el sol,a sus pies.Mirándolo fijamente,me preguntaba como el más descreído de todos los descreídos,aquel capaz de denunciar el embrutecimiento de una sociedad que ahoga totalmente al individuo,pudo ser embaucado por una de las mayores mentiras gestadas por el hombre,el nazismo.Embaucado hasta el extremo de jugarse su vida en una partida de azar,perder,y arrostrar una huída que,tras la derrota de Hitler,le llevó al exilio por media Europa,siempre esperando un perdón humillante que le abriera de nuevo las puertas de su país.

    ¿Cómo alguien que no confiaba en nada,ni en nadie,fue capaz de semejante salto al vacío?:No encontré respuesta,es muy difícil responder a las contradicciones que se encierran en el fondo del corazón humano.

    Un cordial saludo a los seguidores de solodelibros.

  2. Lector impaciente dice:

    ui, no me lo he leido,
    Muerte a crédito(Cual banco, BBVA, Santander, Caja Madrid)

    Me encantan pensar en Céline como el maestro a veces le hace a uno reír de situaciones que no debían tener nada de graciosas, con risas que derivan en prolongados silencios reflexivos, y preguntas: ¿acaso ha dicho ésto…?(Olafo el amargado, Mafalda, Betin y Eneas )

    Pero lo que sí tengo claro es que resulta el mejor manifiesto de la pérdida dela sensibilidad de una persona cualquiera.(Osama ben laden, la ETA)

    Me chifla la novela. Nunca podré quitármela de la cabeza… como su arranque, su primera frase: “la cosa empezó así”… Para mí una genialidad.(Los tres chiflados, Charles chaplin y Chespirito, Dr chapatin, Chapulin colorado)

    En un relato que estoy escribiendo pongo una cita como epígrafe de este buen novelista: “La mejor cosa que se pude hacer cuando se está en este mundo es salir de él”.Palabras muy ingeniosas por cierto.
    (La NASA, Airbus, Boeing, estacion espacial internacional, la cienciologia y los raelianos).

    jajaja…

  3. jorge lópez zegarra dice:

    Muy aparte del hermozo título de la novela de Céline “Viaje al Fondo de la Noche” es una novela que como muchas de entreguerra por ejemplo Barbusse o Remarque, tiene la condición de mostrarnos a un personaje real pero inverosímil Ferdlnand siempre esta en una situación mas que díficil entre la vida y la muerte logra salvarse , es como un gato que tiene siete vidas, novela decrudeza
    las novelas de entre guerras como las Radiguet o Jean Cocteau estan muy lejos, sus argumentos muy diferentes no estamos tampoco ante un héroe como el de “Por quien Doblan las Campanas”. Estamos snte alguien que al ver que se trata de salvar su pellejo, Céline aprovecha para mostrarnos la realidad de la vida que no es siempre solidaria y es manejada por los íntereses más mezquinos que podamos imaginar.Ante la adhesión del autor al fascismo es ya otra cuestión , podemos decir que “dejemos al hombre solo la obra importa”.En un relato que estoy escribiendo pongo una cita como epígrafe de este buen novelista: “La mejor cosa que se pude hacer cuando se está en este mundo es salir de él”.Palabras muy ingeniosas por cierto.
    Jorge López Zegarra

  4. Polichinella dice:

    Hombre, Arbiera, ya era hora que en vuestra web hiciérais hueco a una de las mejores obras de literatura jamás escrita, al menos para mí. Siempre ha sido la representación de la parte del infierno del Jardín de las Delicias del Bosco, no sé aún muy bien por qué… Pero lo que sí tengo claro es que resulta el mejor manifiesto de la pérdida de la sensibilidad de una persona cualquiera.

    Me chifla la novela. Nunca podré quitármela de la cabeza… como su arranque, su primera frase: “la cosa empezó así”… Para mí una genialidad.

    Felicidades.

  5. J dice:

    Felicitaciones por el espacio.
    A pesar de lo mucho que se ha dicho ya de esta monumental novela de Céline, da gusto leer un comentario lúcido como el de este espacio.
    Me encantan pensar en Céline como el maestro a veces le hace a uno reír de situaciones que no debían tener nada de graciosas, con risas que derivan en prolongados silencios reflexivos, y preguntas: ¿acaso ha dicho ésto…?
    Y si bien disfruté más Muerte a crédito, la idea de releer la maravillosa Viaje al fin de la noche, nuevamente me provoca. Gracias.

  6. Fettes dice:

    Obra maestra. Y también Muerte a crédito. Después creo que Céline abusaba de la onomatopeya, que no es que esté mal, pero en una obra larga llega a cansar.

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  2. [...] Desde la muy salvaje de perderlo o que nos sea sustraído durante su lectura, como me pasó con Viaje al fin de la noche, de Céline, en una pensión de Lisboa, hasta el que dejamos de lado voluntariamente, con pleno [...]



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