Dibujos animados - Félix RomeoLeí no hace mucho “Discothèque”, la otra única novela de Félix Romeo publicada, y ya entonces me prometí leer “Dibujos animados”.

Porque Romeo es un escritor a tener en cuenta, en medio de la grisura que caracteriza a los narradores españoles contemporáneos. Sé que siempre digo lo mismo, y sé que hay quien defiende a nuestros escritores (de ahora) a capa y espada. A mí, personalmente, no me gustan en absoluto. Por su manera edulcorada de escribir, por sus historias inanes cuyos protagonistas siempre son escritores, diseñadores… nunca una dependienta de El Corte Inglés, pongo por caso.

No así Félix Romeo. Para mí es buena señal que sólo haya publicado hasta el momento dos novelas; pienso que es un escritor serio, un artesano y no un fabricante de libros. Espero que sea eso, claro, y no que se ha “quedado seco”.

En cualquier caso es un escritor que hay que leer. “Discothèque” me pareció un libro excelente y “Dibujos animados” no se queda a la zaga. Aunque más sencillo, es sumamente divertido y ha logrado arrancarme más de una carcajada.

“Dibujos animados” son los recuerdos de una niñez de los últimos años del franquismo. Cuando los pantalones de campana, el UHF y la carta de ajuste. Párrafos inconexos que van hilando la historia de compañeros de clase, hermanos, vecinos y padres. Las tardes de cinexín con la vecinita coja, las excursiones familiares en R5, los partidos de fútbol del recreo con pantalones de campana. Y sobre todo la frustración por que Coyote nunca atrapa al Correcaminos…

Los críticos quieren ver un trasfondo trágico en la historia: supongo que lo tiene. Ya se sabe, el siempre traumático paso de la adolescencia a la madurez (que por otra parte poca gente suele dar, así que no veo por qué tanto alboroto). No obstante el libro es divertido y ligero: la historia del hamster suicida, a pesar del final amargo, es francamente hilarante.

Yo por mi parte espero anhelante que el señor Romeo se decida pronto a regalarnos alguna nueva obra.

Más de Félix Romeo: