Martin Eden - Jack LondonEn 1909 Jack London publicó “Martin Eden”, una novela marcadamente autobiográfica en la que relata la lucha de un muchacho inculto por desarrollarse intelectualmente y llegar a ser un escritor de éxito.

El joven Martin es un marinero que una noche es invitado a cenar por los Morse, una familia acomodada a cuyo hijo ha ayudado en una reyerta. Abrumado por el ambiente sofisticado que se respira en la casa, Martin decide que ésa es la vida que él quiere llevar, dejando atrás el ambiente sórdido de trabajo duro, riñas y borracheras que ha conocido hasta la fecha.

La fama y la fortuna pintan ante sus ojos un futuro dorado que Martin Eden quiere alcanzar al precio que sea. Pero para que el lector no le juzgue un arribista, el autor se cuida de que tan loable objetivo sea anhelado como única manera de lograr a la hermosa Ruth, la pacata hija de la familia Morse.

A partir de esa noche el joven Eden renuncia a todo cuanto había sido su vida hasta el momento.

Malviviendo, sin trabajo, consagra su vida al estudio y a la lectura formándose por su cuenta gracias a los libros de la biblioteca y a la joven Ruth, que ejerce como su tutora. La despierta inteligencia del muchacho absorbe ávidamente cualquier conocimiento y su cuerpo, curtido en el trabajo rudo, soporta sin doblegarse las largas noches de vigilia sobre los libros.

Pronto Martin Eden sueña con ganarse la vida escribiendo. Ése es el método que le permitirá franquear el abismo social que le separa de Ruth y además le permitirá ganar dinero en abundancia para llevar la vida refinada con la que sueña desde que pisó por primera vez la residencia de los Morse. Como antes al estudio, nuestro héroe se dedica ahora con ahínco a la escritura. Con el impudor propio de la juventud, o de la ignorancia, considera que sus escritos no valen menos que los que a diario publican las revistas a las que él envía sin tregua los frutos de su pluma. Lamentablemente ninguna publicación parece dispuesta a darle una oportunidad y la bella Ruth, con la que entretanto se ha comprometido, le exige que aplique los conocimientos que ha adquirido para conseguir algún empleo que les permita iniciar su vida en común.

Martin empieza a comprender que esa luminosa sociedad que tanto le atrajo está compuesta por personajes zafios, repletos de ideas preconcebidas que repiten sin comprender, sólo porque les han enseñado que ésa es la manera correcta de entender la vida. Así, cuando por fin el éxito llega, el joven se siente absolutamente perdido en medio de unos seres a los que desprecia y con respecto a los cuales se siente moral e intelectualmente superior. Sus años de esfuerzos y sinsabores parecen no verse recompensados por el dinero y el reconocimiento de una sociedad hipócrita que esconde su ignorancia supina tras una leve capa de cultura y urbanidad.

Si bien “Martin Eden” sabe hacerse una novela amena por la historia que narra, adolece sin embargo, como la mayoría de la narrativa norteamericana, de falta de profundidad en la presentación de sus personajes y las motivaciones de estos. Así la novela se va en un simple narrar hechos, con pericia, a qué negarlo, pero se queda coja en su intención de transmitir algo al lector. Éste de ninguna manera puede sentir empatía por el protagonista, porque Martin Eden nunca deja de ser un personaje, ningún atisbo de humanidad brota de él para permitir que el que lee se sienta identificado con sus sinsabores y venturas.

El final de la novela deja indiferente al lector porque en ningún momento la historia ha sabido llegar verdaderamente a él. Y es que Jack London, como todos los norteamericanos, a mi juicio, hace una literatura perfecta para leerse en la primera juventud, pero que se queda corta cuando la experiencia empieza a pedir algo más que la mera narración de hechos. Tal vez porque Estados Unidos es un país joven, su literatura está pensada para jóvenes y de esta manera rara vez entra en honduras, rara vez llega al fondo de la cuestión, quedándose siempre en la superficie primera. Lo que no deja de ser una lástima.