Ensayo sobre la lucidez - José SaramagoAnte todo, confieso que otros libros de Saramago no me han disgustado; por ese preciso motivo me decepcionó “Ensayo sobre la lucidez”. Es un calco paso por paso de “Ensayo sobre la ceguera”, y no aporta nada que no encontrásemos ya en éste último.

Las posturas ideológicas del autor son notorias y ampliamente difundidas, por lo tanto, no merece la pena escribir un libro que ahonda una vez más en los mismos temas, usando recursos similares a los de otros libros y, para colmo, tirando de personajes e historias ya utilizados con anterioridad.

Puede que el mensaje de la historia sea actual, necesario incluso, pero la novela no puede cimentarse sobre unos pilares tan endebles como los que usa Saramago. Los personajes son tan arquetípicos que ya no son creíbles, de tan cargados de significación como están. Incluso la historia, que parte de una tesis aterradora, pero de actualidad, termina por caer en la rutina y se hace previsible (las últimas cincuenta páginas son realmente flojas).

Ciertamente, el autor es incisivo en cuanto al tema que trata, y no deja de suscitar cuestiones en el lector; Saramago es un lúcido escritor y provoca la controversia con el tema del voto en blanco y las funestas consecuencias que acarrea para algunos personajes. Sin embargo, como digo, basar toda la estructura de una novela en un marco tan manido como el que utiliza, aburre al lector. Quizá el problema estriba en que echa mano de unas formas y unos temas que, de tan recurrentes, se han convertido en tediosos. Para incidir una y otra vez en las mismas cuestiones vitales y sociales, o se alternan las formas de narrar, o se idean historias atractivas y nuevas. Si no, se acaba cayendo en la repetición y agotando la paciencia del lector, incluso del más fiel.