El amigo Manso – Benito Pérez Galdós
10 de septiembre de 2008 por Sra. Castro
La lectura de las obras de Benito Pérez Galdós resulta siempre una apuesta segura para los amantes de la literatura y es gratificante sumergirse de vez en cuando en su prosa, que fue capaz de retratar no sólo a una sociedad y a una época, sino al ser humano con sus miserias y virtudes, siempre en pugna.
En “El amigo Manso” Galdós retratará la España del último tercio del siglo XIX, usando de su ironía para poner en solfa los vicios de una sociedad que idolatraba el dinero, menospreciaba el conocimiento y sólo concedía crédito a las apariencias. Y al mismo tiempo, relata el choque entre el mundo de las ideas y la terca realidad, a través de la figura de Máximo Manso, filosofo.
La figura de Máximo Manso representa al intelectual dedicado al estudio, que lleva una existencia reglada y laboriosa pero, en cierta manera también, una existencia que da la espalda a la realidad bulliciosa que le rodea. En ese sentido, el amigo Manso recuerda al Sylvestre Bonnard, de Anatole France, o al Hippolyte Messay, de André Thérive: personajes eruditos que demuestran una gran candidez a la hora de juzgar lo que acontece a su alrededor y que, bruscamente, son expulsados de sus vidas idílicas por acontecimientos banales, pero que para ellos actúan como piedra de toque de todas sus creencias.
Ese acontecimiento banal comienza para el amigo Manso con el regreso de su hermano, y la familia de éste, de Cuba. Las obligaciones familiares obligarán a Máximo Manso a abandonar su ordenada rutina de estudio para prestar atención, y aun colaboración, a los asuntos domésticos de su familia. Mientras el filósofo se promete a sí mismo estudiar nuevos sistemas ontológicos en su hermano y allegados, así como probar la veracidad de sus ideas confrontándolas con sus realidades, el materialismo del día a día le va demostrando que el mundo difiere bastante de cualquier supuesto filosófico.
El amigo Manso se encuentra con dos oponentes, gracias a los cuales puede comprobar cuán equivocadas están sus apreciaciones de escritorio. El primero de ello es su hermano, José María, al que Galdós retrata como un advenedizo que, con su dinero, logra comprar título nobiliario, posición y una carrera política. Corrompido por la idea de que su dinero ha de poderlo todo, José María tratará de comprar también el amor de una muchacha humilde a quien desea convertir en su amante. El choque entre ambos hermanos se produce de manera inevitable. Mientras Máximo desaprueba la manera de enfocar la vida de José María, éste desprecia a su hermano por no usar su talento e inteligencia para medrar en una sociedad que menosprecia a ciencia cierta el genio y sólo se rinde ante el dinero o la posición.
El segundo personaje antagonista, que sirve para remarcar la lucha entre idea y realidad que pespuntea toda la obra, es el joven Manuel Peña, un antiguo discípulo de Manso que aúna talento y dinero. Aunque su origen es burgués, la buena sociedad está dispuesta a perdonarle sus poco aristocráticos orígenes gracias tanto a su buena facha, como a su bolsa. El amigo Manso y Manuel Peña se enamorarán de la misma mujer, Irene, pero mientras el primero pierde el tiempo con sofismas y argumentaciones, el segundo se lanzará a la acción, logrando el amor de la joven.
Nuevamente subraya Galdós con este episodio la diferencia entre el ideal y lo real. El ideal lo representa la mujer serena, estudiosa, prudente y algo fría que Manso cree descubrir en Irene. Lo real, que Manuel Peña le descubre a su maestro, es la mujer exaltada, que sin dudar se entrega al amor con un joven guapo pero con futuro, en una mezcla de pasión y cálculo.
Novela completa “El amigo Manso”, imprescindible.
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No puedo estar más de acuerdo con Pedro. Cada segundo sin empezar a leer Fortunata y Jacinta es un segundo perdido. Ninguna excusa es buena, y TODO puede posponerse ante Fortunata y Jacinta.
Es un libro memorable en el sentido literal de la palabra: después de leído, se recuerda siempre.
Es una cumbre, es un festín, es una locura de libro. Yo lo recomiendo sin parar, y quien lo lee cae rendido a Galdós.
Yo también digo: leedlo todos!!!!
(Y después leed “La de Bringas” y “Las novelas de Torquemada”. Y después, todo lo demás…).
Pues cuando te pongas con FORTUNATA Y JACINTA lo vas a flipar.
Es un libro maravilloso. Cada nueva página es un placer. Los personajes tremendos. El paralelismo entre la historia de los personajes y el período historico que abarca es genial. Y si vives y/o conoces Madrid el disfrute será aún mayor por el retrato que hace de la ciudad desde 1868 con la revolución gloriosa hasta 1876 con la restauración. En serio, leed todos este libro, es brutal!!!!!
Totalmente de acuerdo. Galdós es imprescindible y nunca defrauda. Voy a sumergirme en Fortunata y Jacinta en breve… lo voy demorando para aumentar la emoción.
Fascinante.
Un saludo