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	<title>Comentarios en: La rebelión &#8211; Joseph Roth</title>
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	<description>la laboriosa felicidad de la lectura</description>
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		<title>Por: Miguel</title>
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		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 12:18:51 +0000</pubDate>
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		<description>Leer esta obra es la mejor manera de reafirmar la opinión que, desde hace ya algunos años, mantengo sobre su autor: Joseph Roth es uno de los escritores esenciales en la literatura del siglo XX.

Llegué a él desde la lectura de &quot;La marcha Radetzky&quot;. Ese fue mi punto de partida y aún no he parado de fagocitar todo lo publicado sobre su obra y su persona, hasta el extremo de convertirse en uno de los primeros autores de mi pequeña biblioteca; he leído quince de sus libros,(tengo pendiente &quot;Escenas de la vida burguesa&quot;), y una monografía escrita por su amigo Soma Morgenstern, titulada &quot;Huída y fin de Joseph Roth&quot;. ¡Se puede adivinar mi opinión sobre &quot;La rebelión&quot;!, me parece un pequeña obra de arte.
Este libro nos muestra la mejor cara de Roth, su clásica prosa, expresiva, potente, que rehúye de circunloquios y va &quot;derecha al grano&quot;, repleta de metáforas y poesía: (&quot;Aprendió a conocer la voz de la tiniebla y el canto de los objetos silenciosos, cuyo mutismo empieza a sonar cuando se extinguen los días ruidosos&quot;). Una prosa pulida por sus años de reportero y siempre fiel a una máxima: &quot;Ser capaz de decir siempre cosas interesantes en el menor número de líneas posibles&quot;.

Los personajes de sus obras nos muestran casi siempre a gente sencilla y humilde expuesta  a la injusticia divina o a la maldad de los hombres, ante una sociedad indiferente y ajena a sus desgracias. No importa como se llamen los actores, el organillero Andreas Pum en &quot;La rebelión&quot;, el comerciante de corales Nissen Piczenik en &quot;El Leviatán&quot;, el piadoso Mendel Singer en &quot;Job&quot;, siempre se ven irremediablemente aplastados por la losa de un destino arbitrario y cruel.

Querría apuntar, si la Sra. Castro me lo permite, otra característica del ideario de Roth que se pone de manifiesto en &quot;La rebelión&quot;, su marcado rechazo al concepto patriotero de &quot;nacionalidad&quot;.

En la obra reseñada surge de manera casual y hasta extravagante: &quot;Conocía  la misteriosa relación existente entre los urinarios y el patriotismo y sabía apreciar los ornamentales afectos de un inválido condecorado en el retrete&quot; o &quot;Si sonaba una que no le era simpática, se le erizaban las plumas, se le henchía el aterciopelado gorrito rojo y empezaba a agitar las alas con tanta furia, que sus coloreadas plumas volaban y la pirámide de pastillas de jabón temblaba ligeramente. Esto ocurría de manera sorprendente al sonar el himno nacional y algunas marchas militares. Parecía que Ignatz era pacifista y antipatriota hasta un extremo delictivo. Andreas se alegraba de ello en silencio&quot;. En el micro-relato &quot;El busto del Emperador&quot;, la idea estalla de forma brutal: &quot;(De la humanidad a la bestialidad por el camino de la nacionalidad) había dicho el dramaturgo austríaco  Grillparzer. Justo por entonces empezó eso de la nacionalidad, la fase previa a esa bestialidad que estamos viviendo ahora&quot;.

No debemos olvidar el tremendo drama personal que supuso para Roth el desmembramiento del Imperio Austro-Húngaro, perdió su repudiado concepto de nacionalidad y vivió durante años con la condición de apátrida. Éste hecho, su origen judío aceptado a medias y su salvaje alcoholismo fueron causas principales de sus sinsabores y de su muerte.

Créanme, merece la pena aproximarse a la obra de Joseph Roth. El mejor inicio para ello es leer este pequeño pero gran relato titulado “La rebelión”. No es propaganda, no se arrepentirán.

Un cordial saludo para los seguidores de solodelibros.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Leer esta obra es la mejor manera de reafirmar la opinión que, desde hace ya algunos años, mantengo sobre su autor: Joseph Roth es uno de los escritores esenciales en la literatura del siglo XX.</p>
<p>Llegué a él desde la lectura de &#8220;La marcha Radetzky&#8221;. Ese fue mi punto de partida y aún no he parado de fagocitar todo lo publicado sobre su obra y su persona, hasta el extremo de convertirse en uno de los primeros autores de mi pequeña biblioteca; he leído quince de sus libros,(tengo pendiente &#8220;Escenas de la vida burguesa&#8221;), y una monografía escrita por su amigo Soma Morgenstern, titulada &#8220;Huída y fin de Joseph Roth&#8221;. ¡Se puede adivinar mi opinión sobre &#8220;La rebelión&#8221;!, me parece un pequeña obra de arte.<br />
Este libro nos muestra la mejor cara de Roth, su clásica prosa, expresiva, potente, que rehúye de circunloquios y va &#8220;derecha al grano&#8221;, repleta de metáforas y poesía: (&#8220;Aprendió a conocer la voz de la tiniebla y el canto de los objetos silenciosos, cuyo mutismo empieza a sonar cuando se extinguen los días ruidosos&#8221;). Una prosa pulida por sus años de reportero y siempre fiel a una máxima: &#8220;Ser capaz de decir siempre cosas interesantes en el menor número de líneas posibles&#8221;.</p>
<p>Los personajes de sus obras nos muestran casi siempre a gente sencilla y humilde expuesta  a la injusticia divina o a la maldad de los hombres, ante una sociedad indiferente y ajena a sus desgracias. No importa como se llamen los actores, el organillero Andreas Pum en &#8220;La rebelión&#8221;, el comerciante de corales Nissen Piczenik en &#8220;El Leviatán&#8221;, el piadoso Mendel Singer en &#8220;Job&#8221;, siempre se ven irremediablemente aplastados por la losa de un destino arbitrario y cruel.</p>
<p>Querría apuntar, si la Sra. Castro me lo permite, otra característica del ideario de Roth que se pone de manifiesto en &#8220;La rebelión&#8221;, su marcado rechazo al concepto patriotero de &#8220;nacionalidad&#8221;.</p>
<p>En la obra reseñada surge de manera casual y hasta extravagante: &#8220;Conocía  la misteriosa relación existente entre los urinarios y el patriotismo y sabía apreciar los ornamentales afectos de un inválido condecorado en el retrete&#8221; o &#8220;Si sonaba una que no le era simpática, se le erizaban las plumas, se le henchía el aterciopelado gorrito rojo y empezaba a agitar las alas con tanta furia, que sus coloreadas plumas volaban y la pirámide de pastillas de jabón temblaba ligeramente. Esto ocurría de manera sorprendente al sonar el himno nacional y algunas marchas militares. Parecía que Ignatz era pacifista y antipatriota hasta un extremo delictivo. Andreas se alegraba de ello en silencio&#8221;. En el micro-relato &#8220;El busto del Emperador&#8221;, la idea estalla de forma brutal: &#8220;(De la humanidad a la bestialidad por el camino de la nacionalidad) había dicho el dramaturgo austríaco  Grillparzer. Justo por entonces empezó eso de la nacionalidad, la fase previa a esa bestialidad que estamos viviendo ahora&#8221;.</p>
<p>No debemos olvidar el tremendo drama personal que supuso para Roth el desmembramiento del Imperio Austro-Húngaro, perdió su repudiado concepto de nacionalidad y vivió durante años con la condición de apátrida. Éste hecho, su origen judío aceptado a medias y su salvaje alcoholismo fueron causas principales de sus sinsabores y de su muerte.</p>
<p>Créanme, merece la pena aproximarse a la obra de Joseph Roth. El mejor inicio para ello es leer este pequeño pero gran relato titulado “La rebelión”. No es propaganda, no se arrepentirán.</p>
<p>Un cordial saludo para los seguidores de solodelibros.</p>
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		<title>Por: Gww</title>
		<link>http://www.solodelibros.es/12/03/2008/la-rebelion-joseph-roth/comment-page-1/#comment-11431</link>
		<dc:creator>Gww</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Mar 2008 20:33:47 +0000</pubDate>
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		<description>Muchas gracias por este comentario, me ha animado a leer esta obra, lo cuál es el mejor de los elogios.

Un saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas gracias por este comentario, me ha animado a leer esta obra, lo cuál es el mejor de los elogios.</p>
<p>Un saludo.</p>
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