Vidas Post-it - Iolanda ZúñigaUno (lo confieso) no tiene muy buena opinión del panorama narrativo nacional contemporáneo; la tendencia a mirarse el ombligo y a hacer pasar por novedosos libros que hacen uso de técnicas y modos que ya se utilizaron con mucho más éxito décadas atrás hace que muchas de las novedades que pueblan las librerías no merezcan ni un segundo de atención. Pensé que algo así pasaría también con Vidas Post-it, un librito de una pequeña editorial gallega, pero cuando lo terminé tuve que reconocer que no: Iolanda Zúñiga tiene una sensibilidad especial para retratar a los miembros de una sociedad que se hunde, que busca respuestas en los sitios incorrectos y que se aferra a un modo de vida absurdo para no afrontar su condición de seres humanos y sociales.

Vidas Post-it reúne decenas de pequeños textos que retratan a gentes de variada condición, pero siempre unidos por lo ensombrecido de sus destinos y lo gris de sus existencias. No es que la autora apueste por un relato oscuro o triste, sino que ofrece una visión muy punzante sobre la forma en que encaramos los desafíos del día a día: estas vidas no son heroicas, ni especiales, sino que muestran los detalles con los que se conforma una existencia, con sus facetas más ocultas a flor de piel. No hay perdedores empedernidos, sino cobardes que se convencen de lo inevitable de su opción.

Zúñiga opta por un estilo muy poético, acorde con la brevedad de los relatos, y lo cierto es que el resultado es muy interesante. Por una parte consigue unos retratos de gran profundidad, que muestran aspectos recónditos de la personalidad; por otra alcanza momentos de una belleza sobrecogedora, emocionante. Como digo, sus personajes no son arquetipos del vencido, pero es fácil comprender las desdichadas decisiones que les llevan a malograr sus vidas. Su cercanía, sus rasgos tan familiares, hacen que seamos partícipes de sus elecciones con cierto resquemor, pero con la sensación de que nosotros haríamos lo mismo. El valor de estos textos es que muestran con lirismo lo difícil de afrontar retos y construirse como persona.

Pijos que venden su personalidad por un buen coche; parejas que se rompen sin saber por qué se llegaron a unir; personas que lloran al salir a la calle porque han olvidado la coraza que les protege de la desdicha…; los protagonistas de los relatos de Iolanda Zúñiga son seres muy normales, aunque presentados de manera elegante y algo histriónica. El acierto de la escritora ha sido evitar la presentación en detalle de sus personalidades, de sus detalles más íntimos: sólo tenemos esbozos de vidas, atisbos de momentos. Sin embargo, esas breves instantáneas nos sirven para comprender la situación en la que se encuentra cada uno de ellos, incluso las circunstancias que lo han llevado hasta ahí. Una desconocida que se desespera por el envilecimiento capitalista de su ídolo de juventud, por ejemplo, nos sirve como referente para rememorar nuestras propias decepciones ante los muchos iconos que hemos ido dejando por el camino (o que se han encargado ellos mismos de apearse).

Vidas Post-it es un texto de perturbadora belleza y de inteligente mirada. Un texto que demuestra que no hace falta ningún arriesgado salto mortal (literario) para contar historias verdaderas, honestas y humanas. Si tienen la oportunidad, háganse con él y comprueben que me quedo corto en mis comentarios.

| Pulp Books | 2011