Aurelia - Gérard de NervalEl querido Iulius, verdadero culpable de la existencia de esta bitácora, me regaló el otro día esta pequeña joya de la literatura, en una edición perfectamente conservada del año 1923. Y es que este chico vale un imperio. Ahora, a todo lo demás, debo sumar el agradecimiento por haberme descubierto a Gérard de Nerval, con una de sus obras más emblemáticas: “Aurelia”.

La semana pasada reseñaba precisamente “La campana de cristal“, donde Sylvia Plath aborda el tema de la locura, narrando una crisis nerviosa que padeció en su juventud. “Aurelia” viene a ser una historia similar, salvando las distancias, puesto que se considera a esta obra la primera mirada moderna a la locura, a la que su autor define como ‘el derramamiento del sueño en la vida real’.

Se considera a Gérard de Nerval como el introductor del romanticismo alemán en Francia, así como un precursor del surrealismo. Y ciertamente ambas corrientes se entremezclan en su obra: por una parte la descripción típicamente romántica de unos paisajes naturales abruptos o el planto por el amor al que la muerte pone fin (según recuerdo de las clases de literatura del instituto). Y por otra la narración detallada de sus sueños y delirios, a los que concede una importancia que más adelante heredará el surrealismo.

“Aurelia” retrata el amor perdido, la pasión truncada por la muerte de la amada que el protagonista no quiere aceptar. Por sus sueños comprende que el mundo de los espíritus se encuentra fuertemente unido al nuestro, que tras ésta hay otra vida en la que el reencuentro de las almas es posible, si se tiene fe en él.

Sin embargo, el hilo conductor de la obra es la locura. Gérard de Nerval nos describe de forma minuciosa y, al mismo tiempo, caótica, las visiones que pueblan su atormentada cabeza en los momentos de delirio: paisajes tenebrosos, recuerdos de su amada, rostros de familiares ya desaparecidos, lugares de su infancia, se suceden sin ilación en un discurso que sólo achacaríamos a un demente.

Poco más se puede decir de esta novela, si no que es absolutamente necesario leerla con atención para poder captar la multitud de imágenes que evocan los fantasmas que poblaron la mente de su autor. Es, desde luego, una novela inusual y sorprendente.

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