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	<title>Comentarios en: La capital &#8211; José Maria Eça de Queirós</title>
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	<description>la laboriosa felicidad de la lectura</description>
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		<title>Por: Sra. Castro</title>
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		<dc:creator>Sra. Castro</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Jun 2011 17:14:19 +0000</pubDate>
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		<description>Miguel, 

sus comentarios son siempre tan enriquecedores, que es un placer incluso disentir con usted.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Miguel, </p>
<p>sus comentarios son siempre tan enriquecedores, que es un placer incluso disentir con usted.</p>
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		<title>Por: Miguel</title>
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		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 20:52:37 +0000</pubDate>
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		<description>Mi acercamiento a Eça de Queirós tuvo su origen en una recomendación, en uno de esos consejos que muchas veces llegan a nuestros oídos de forma fragmentada e inconexa y que requieren, por ello, de una  posterior labor de investigación. Te llega un vago título, el oficio de su autor: un diplomático portugués, y a partir de ahí, espabila.

En aquella ocasión tuve suerte y llegué a “Los Maia”, una excelente novela que me hizo pasar momentos muy placenteros. Con posterioridad, el idilio literario con la obra de Eça quedó roto tras la lectura de “La reliquia”, un experimento de lo fantástico, (me atrevería a decir que hasta roza lo alucinógeno), donde se mezclan a partes iguales la sátira y la historia sagrada. A pesar del extraño y original cóctel, un libro fallido, en mi opinión.

Ahora le toca el turno a “La capital”, con las desventuras de Artur Corvelo, uno de los arquetipos clásicos en el muestrario de sus personajes. Eça nos vuelve a presentar al joven provinciano, bisoño, soñador y poeta incipiente, destinado a ocupar un papel relevante, el que su talento merece (allá cada cual con sus convicciones), en el parnaso literario de la capital lisboeta. Estos rasgos, muy característicos de su repertorio artístico, (los personajes de “Los Maia” soñaban permanentemente con proyectos ubérrimos, que siempre quedaban malbaratados y a medio camino, bien por desidia o por inconstancia), ponen de manifiesto, una vez más, algunas de las preocupaciones fundamentales, que subyacen en el  fondo de su obra literaria: la ingenuidad y candidez de todo lo portugués y la inveterada inclinación de su país al diletantismo.

Eça, hace mofa de una sociedad, la de Lisboa, que vive obsesionada por la moda de lo moderno. Ya se sabe, hay varias disciplinas imprescindibles para epatar en todas las “soirées” de la “high life”: un buen sastre, jugar al “whist” y mentir sin decoro alguno. No son un pasaporte seguro al éxito, pero ayudan a deslumbrar en los mejores salones de cualquier capital.

A los avatares de esta sociedad, que desprecia todo lo provinciano por no tener “chic”, se ve sometido nuestro héroe. En esta selva pazguata, enferma de modernidad, aterriza Artur Corvelo. Sus únicas armas: un alma cándida, que honra la esencia de todo buen lusitano, y dos obras “maestras” bajo el brazo, “Amores de poeta” y “Esmaltes y joyas”. Dos obras que, en el fondo, no son sino ejercicios literarios de un voluntarioso aficionado al mundo de la poesía, extasiado aún con el romanticismo lamartiniano, cuando todos sus amigos devoran ya a Proudhon, al grito de ¡viva la clase obrera y la revolución!

Corvelo, piensa en Lisboa como el centro de “una civilización superior”, capaz de producir “delicadas bellezas de perfil patricio”, pero no encuentra nada más que una caterva de pícaros vividores (Melchior Cordeiro y Joao Meirinho, al frente de todos ellos), dispuestos a sablear su cada vez más menguada herencia. Mientras los tostones van desapareciendo del fondo del baúl, su vida se debate en un mar de dudas: qué rumbo tomar, el de las “soirées” elegantes, el de las farras con excitantes andaluzas (curioso el papel que se reserva en el ideario portugués a la mujer española) o el de los clubs republicanos, donde aprendices de Robespierre  pierden fuelle en insulsas discusiones protocolarias.
    
En “La capital”, Eça de Queirós no escatima ironía y crítica, toda Lisboa pasa por el cedazo de su prosa elegante y cuidada, aunque nunca llega a hacer sangre en sus reproches (lamento, Sra. Castro, no coincidir en esto con sus apreciaciones). Fustiga los saraos burgueses, la vacua vida de los pudientes, los candorosos cenáculos revolucionarios…, siempre, eso sí, con un toque de  ternura  y delicadeza que desarma al lector. Parece como si nos dijera: es cierto, no me gusta esta sociedad en la que me toca vivir, pero así es Portugal. Mensaje condescendiente y poco rompedor. Qué le vamos a hacer, tampoco cabía esperar la comuna y la anarquía de un diplomático con bigote.

Con todo, y aunque el libro no llega a deslumbrar como &quot;Los Maia&quot;, resulta ameno acompañar a Arturo Corvelo, poeta de Oliveira de Azémeis, a lo largo de sus desafortunadas experiencias por Lisboa. Esa ciudad que, como dice el gran Melchior Cordeiro, “es el consuelo del alma”.

Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mi acercamiento a Eça de Queirós tuvo su origen en una recomendación, en uno de esos consejos que muchas veces llegan a nuestros oídos de forma fragmentada e inconexa y que requieren, por ello, de una  posterior labor de investigación. Te llega un vago título, el oficio de su autor: un diplomático portugués, y a partir de ahí, espabila.</p>
<p>En aquella ocasión tuve suerte y llegué a “Los Maia”, una excelente novela que me hizo pasar momentos muy placenteros. Con posterioridad, el idilio literario con la obra de Eça quedó roto tras la lectura de “La reliquia”, un experimento de lo fantástico, (me atrevería a decir que hasta roza lo alucinógeno), donde se mezclan a partes iguales la sátira y la historia sagrada. A pesar del extraño y original cóctel, un libro fallido, en mi opinión.</p>
<p>Ahora le toca el turno a “La capital”, con las desventuras de Artur Corvelo, uno de los arquetipos clásicos en el muestrario de sus personajes. Eça nos vuelve a presentar al joven provinciano, bisoño, soñador y poeta incipiente, destinado a ocupar un papel relevante, el que su talento merece (allá cada cual con sus convicciones), en el parnaso literario de la capital lisboeta. Estos rasgos, muy característicos de su repertorio artístico, (los personajes de “Los Maia” soñaban permanentemente con proyectos ubérrimos, que siempre quedaban malbaratados y a medio camino, bien por desidia o por inconstancia), ponen de manifiesto, una vez más, algunas de las preocupaciones fundamentales, que subyacen en el  fondo de su obra literaria: la ingenuidad y candidez de todo lo portugués y la inveterada inclinación de su país al diletantismo.</p>
<p>Eça, hace mofa de una sociedad, la de Lisboa, que vive obsesionada por la moda de lo moderno. Ya se sabe, hay varias disciplinas imprescindibles para epatar en todas las “soirées” de la “high life”: un buen sastre, jugar al “whist” y mentir sin decoro alguno. No son un pasaporte seguro al éxito, pero ayudan a deslumbrar en los mejores salones de cualquier capital.</p>
<p>A los avatares de esta sociedad, que desprecia todo lo provinciano por no tener “chic”, se ve sometido nuestro héroe. En esta selva pazguata, enferma de modernidad, aterriza Artur Corvelo. Sus únicas armas: un alma cándida, que honra la esencia de todo buen lusitano, y dos obras “maestras” bajo el brazo, “Amores de poeta” y “Esmaltes y joyas”. Dos obras que, en el fondo, no son sino ejercicios literarios de un voluntarioso aficionado al mundo de la poesía, extasiado aún con el romanticismo lamartiniano, cuando todos sus amigos devoran ya a Proudhon, al grito de ¡viva la clase obrera y la revolución!</p>
<p>Corvelo, piensa en Lisboa como el centro de “una civilización superior”, capaz de producir “delicadas bellezas de perfil patricio”, pero no encuentra nada más que una caterva de pícaros vividores (Melchior Cordeiro y Joao Meirinho, al frente de todos ellos), dispuestos a sablear su cada vez más menguada herencia. Mientras los tostones van desapareciendo del fondo del baúl, su vida se debate en un mar de dudas: qué rumbo tomar, el de las “soirées” elegantes, el de las farras con excitantes andaluzas (curioso el papel que se reserva en el ideario portugués a la mujer española) o el de los clubs republicanos, donde aprendices de Robespierre  pierden fuelle en insulsas discusiones protocolarias.</p>
<p>En “La capital”, Eça de Queirós no escatima ironía y crítica, toda Lisboa pasa por el cedazo de su prosa elegante y cuidada, aunque nunca llega a hacer sangre en sus reproches (lamento, Sra. Castro, no coincidir en esto con sus apreciaciones). Fustiga los saraos burgueses, la vacua vida de los pudientes, los candorosos cenáculos revolucionarios…, siempre, eso sí, con un toque de  ternura  y delicadeza que desarma al lector. Parece como si nos dijera: es cierto, no me gusta esta sociedad en la que me toca vivir, pero así es Portugal. Mensaje condescendiente y poco rompedor. Qué le vamos a hacer, tampoco cabía esperar la comuna y la anarquía de un diplomático con bigote.</p>
<p>Con todo, y aunque el libro no llega a deslumbrar como &#8220;Los Maia&#8221;, resulta ameno acompañar a Arturo Corvelo, poeta de Oliveira de Azémeis, a lo largo de sus desafortunadas experiencias por Lisboa. Esa ciudad que, como dice el gran Melchior Cordeiro, “es el consuelo del alma”.</p>
<p>Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros</p>
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		<title>Por: Liberto Brau</title>
		<link>http://www.solodelibros.es/14/11/2008/la-capital-jose-maria-eca-de-queiros/comment-page-1/#comment-32904</link>
		<dc:creator>Liberto Brau</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2008 18:47:08 +0000</pubDate>
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		<description>Te encontré por feliz azar, siguiendo un libro de Eça… A veces el Destino me regala joyas como ésta… Excelente literatura la tuya, y no menos sugestivos los contenidos, tus recensiones y sugerencias… Fue una agradable sorpresa encontrarte… Ojalá tengas curiosidad por el mío que recién comencé hace una semana a publicar una novela por capítulos, “Amanece púrpura”; una novela en proceso, de la que ya he editado una parte del segundo capítulo. Iré escribiendo los siguientes siempre que haya lectores “suficientes” y “paguen” su lectura con el impuesto revolucionario de sus comentarios… Bueno, hasta otra, en tu casa o la mía… Un saludo cómplice. Volveré.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Te encontré por feliz azar, siguiendo un libro de Eça… A veces el Destino me regala joyas como ésta… Excelente literatura la tuya, y no menos sugestivos los contenidos, tus recensiones y sugerencias… Fue una agradable sorpresa encontrarte… Ojalá tengas curiosidad por el mío que recién comencé hace una semana a publicar una novela por capítulos, “Amanece púrpura”; una novela en proceso, de la que ya he editado una parte del segundo capítulo. Iré escribiendo los siguientes siempre que haya lectores “suficientes” y “paguen” su lectura con el impuesto revolucionario de sus comentarios… Bueno, hasta otra, en tu casa o la mía… Un saludo cómplice. Volveré.</p>
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