Música - Yukio MishimaHe tardado bastante en leer este libro, a pesar de que no llega a las 200 páginas. ¿Por qué? Porque es tan aburrido que, sencillamente, no me apetecía continuar con él y siempre encontraba algo mejor que hacer. Pero tampoco me gusta abandonar los libros que empiezo, así pues, haciendo de tripas corazón, continué hasta el final.

Mishima es uno de los escritores japoneses más conocidos en Occidente, y sus obra se caracteriza por su preocupación por el conflicto entre la sociedad tradicional japonesa y lo vacío de la vida contemporánea. Después de una producción literaria con títulos del relieve de “Confesiones de una máscara” (1949), “El pabellón de oro” (1956) o “Nieve de primavera”(1970), abrumado por la esterilidad de la vida moderna, se suicidó ritualmente.

De Mishima he leído “El pabellón de oro” y “El rumor del oleaje”, libros de una belleza y una delicadeza típicamente japonesas. Por eso me pareció hacer una buena elección al empezar a leer “Música”. Me equivoqué.

En todo el libro no hay asomo de la belleza que encontré en “El rumor del oleaje”. Tal vez se deba a la traducción, pero la prosa es burda y poco atrayente. Por otra parte, la edición de Seix Barral que yo he leído, sustituye el clásico guión que suele abrir los diálogos por entrecomillados, lo que contribuye al mal efecto que causa el libro.

La historia es la de Reiko, una joven y bella paciente que acude a un psicólogo porque no puede “oír la música”. Después de algunas sesiones y cartas, el doctor comprende que el verdadero problema de Reiko es la frigidez. Y ahí empieza una lucha entre médico y paciente en la que él intenta llegar al origen psicológico del mal, mientras ella trata denodadamente de mantener las causas de su problema en secreto.

El doctor acabará triunfando, cómo no, pero no sin antes aburrirnos con todos los casos típicos que cualquier ciudadano de a pie conoce sobre psicología: complejo de Electra, complejo de castración, histeria femenina… hasta llegar al tabú tenebroso y manoseado del incesto.

Sólo merece la pena el alegato que Hanai, otro joven paciente, hace en contra de la psicología. El joven viene a decir que la psicología se reduce a unas pocas categorías / enfermedades dentro de los cuales se desea encasillar a toda la humanidad. Despreciando de esta manera la complejidad, la riqueza y la individualidad del ser humano.
Una obra de poco más o menos, simple y opaca. Impropia de Mishima.

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