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	<title>Comentarios en: Chevengur &#8211; Andréi Platónov</title>
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	<description>la laboriosa felicidad de la lectura</description>
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		<title>Por: Miguel</title>
		<link>http://www.solodelibros.es/17/07/2009/chevengur-andrei-platonov/comment-page-1/#comment-57993</link>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Aug 2010 09:57:30 +0000</pubDate>
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		<description>Últimamente la casualidad, elegir entre casi doscientos libros pendientes de leer es un puro ejercicio de azar, me ha deparado momentos muy singulares. Son esas lecturas que, a la vez que te descubren algo nuevo, te reconcilian con un placer difícil de describir para aquel que no lo conozca, el de vivir mundos desconocidos a través de las palabras.

 Alfred Döblin y su “Berlín Alexanderplatz”, Andréi Biely con “Petersburgo” y ahora “Chevengur” de su homónimo Andréi Platónov me han acercado a esa “laboriosa felicidad de la lectura”. Les quedo eternamente agradecido.

Chevengur, y coincido plenamente con la reseña de la Sra. Castro, me ha parecido una auténtica obra maestra. Una novela, con rasgos evidentes de “libro de caballerías”, sobre la soledad y el desamparo del ser humano en la búsqueda de una quimera: la utopía del socialismo.
 
Sus principales personajes poseen una fuerza descomunal; extraviados en el marasmo de la revolución, empeñan su existencia en encontrar respuesta a un futuro, que el sinsentido de sus vidas no consigue adivinar. Todos ellos, de una forma u otra, están ligados a la sensación de una pérdida y buscan, y buscan afanosamente, obcecados en una lucha ciega y justiciera, intentando llenar su insufrible vacío: Sasha Dvánov trata de mitigar su orfandad con la figura de unos padres adoptivos; Kopionkin, vive por y para vengar la muerte de Rosa Luxemburgo, sin ella, tanto él como el mundo son baldíos; Gópner anhela “un lugar vacío en el que poder empezar todo desde el principio y según mi propia idea…”; Zajar, el filósofo de lo imposible, desconfía de las personas vivas y pretende reemplazarlas por la humanidad de las máquinas… El único que no se suma a esa desesperada búsqueda es Chepurni, no anhela nada porque lo tiene todo: en Chevengur un nuevo hombre ha sido creado por el comunismo, allí hasta “el ganado es también casi humano; sólo que a causa de la opresión secular, los animales se han quedado más atrás que el hombre. ¡Pero también tienen ganas de ser hombres!”. A pesar de ello,  una gran tristeza lo invade y en la oscuridad de la noche, “comprendía vagamente y soportaba  en su interior la tempestad de sus sentimientos”.
 
Alrededor de estos personajes desquiciados en su clarividencia, pulula un universo de seres extraños y desorientados que, como surgidos de la nada, aumentan el delirio permanente de la narración: el leproso que para descansar las piernas rueda por los caminos, el cojo Fiódor Dostoievski que decreta el cambio de nombre y apodo de todos los habitantes de la aldea de Janskie Dvóriki, el jorobado Kondáiev que gusta de todo lo ajado y marchito como único consuelo a la maldad de su lujuria.

Pero hasta la locura aporta instantes de lucidez, en esos momentos aflora la sabiduría ancestral del campesino rudo e inculto: “Me paso la vida pensando cómo puede ser el hombre tan peligroso para el hombre como para que tenga que haber siempre en medio un poder. Porque la guerra viene del poder… No hago más que pensar en que la guerra la ha tenido que inventar adrede el poder: eso no es cosa de gente corriente…”. Es esta dualidad la que precisamente hace a todos los personajes tan próximos y tan atrayentes.

Esta amalgama de dementes, todos ellos entrañables en su locura pero peligrosos en su convicción, se mueve al ritmo de una prosa mágica, poética, repleta de signos oníricos, que aúna muchas veces abatimiento y belleza: “los oscuros árboles dormitaban, envueltos en la caricia de la calmosa lluvia” o “Callaba, la palabra humana era para él como el murmullo del follaje para un habitante de los bosques; no lo oía”. En ocasiones, y es una apreciación muy personal, Platónov me ha recordado al Bábel de “Caballería Roja”, pero desprovisto de todo colorido, como si la angustiosa desesperanza de su prosa quisiera abortar el más mínimo destello de claridad.

Un libro para gozarlo sin prisas, deteniéndose en la belleza que muchas de sus páginas encierran.

Cordiales saludos para solodelibros</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Últimamente la casualidad, elegir entre casi doscientos libros pendientes de leer es un puro ejercicio de azar, me ha deparado momentos muy singulares. Son esas lecturas que, a la vez que te descubren algo nuevo, te reconcilian con un placer difícil de describir para aquel que no lo conozca, el de vivir mundos desconocidos a través de las palabras.</p>
<p> Alfred Döblin y su “Berlín Alexanderplatz”, Andréi Biely con “Petersburgo” y ahora “Chevengur” de su homónimo Andréi Platónov me han acercado a esa “laboriosa felicidad de la lectura”. Les quedo eternamente agradecido.</p>
<p>Chevengur, y coincido plenamente con la reseña de la Sra. Castro, me ha parecido una auténtica obra maestra. Una novela, con rasgos evidentes de “libro de caballerías”, sobre la soledad y el desamparo del ser humano en la búsqueda de una quimera: la utopía del socialismo.</p>
<p>Sus principales personajes poseen una fuerza descomunal; extraviados en el marasmo de la revolución, empeñan su existencia en encontrar respuesta a un futuro, que el sinsentido de sus vidas no consigue adivinar. Todos ellos, de una forma u otra, están ligados a la sensación de una pérdida y buscan, y buscan afanosamente, obcecados en una lucha ciega y justiciera, intentando llenar su insufrible vacío: Sasha Dvánov trata de mitigar su orfandad con la figura de unos padres adoptivos; Kopionkin, vive por y para vengar la muerte de Rosa Luxemburgo, sin ella, tanto él como el mundo son baldíos; Gópner anhela “un lugar vacío en el que poder empezar todo desde el principio y según mi propia idea…”; Zajar, el filósofo de lo imposible, desconfía de las personas vivas y pretende reemplazarlas por la humanidad de las máquinas… El único que no se suma a esa desesperada búsqueda es Chepurni, no anhela nada porque lo tiene todo: en Chevengur un nuevo hombre ha sido creado por el comunismo, allí hasta “el ganado es también casi humano; sólo que a causa de la opresión secular, los animales se han quedado más atrás que el hombre. ¡Pero también tienen ganas de ser hombres!”. A pesar de ello,  una gran tristeza lo invade y en la oscuridad de la noche, “comprendía vagamente y soportaba  en su interior la tempestad de sus sentimientos”.</p>
<p>Alrededor de estos personajes desquiciados en su clarividencia, pulula un universo de seres extraños y desorientados que, como surgidos de la nada, aumentan el delirio permanente de la narración: el leproso que para descansar las piernas rueda por los caminos, el cojo Fiódor Dostoievski que decreta el cambio de nombre y apodo de todos los habitantes de la aldea de Janskie Dvóriki, el jorobado Kondáiev que gusta de todo lo ajado y marchito como único consuelo a la maldad de su lujuria.</p>
<p>Pero hasta la locura aporta instantes de lucidez, en esos momentos aflora la sabiduría ancestral del campesino rudo e inculto: “Me paso la vida pensando cómo puede ser el hombre tan peligroso para el hombre como para que tenga que haber siempre en medio un poder. Porque la guerra viene del poder… No hago más que pensar en que la guerra la ha tenido que inventar adrede el poder: eso no es cosa de gente corriente…”. Es esta dualidad la que precisamente hace a todos los personajes tan próximos y tan atrayentes.</p>
<p>Esta amalgama de dementes, todos ellos entrañables en su locura pero peligrosos en su convicción, se mueve al ritmo de una prosa mágica, poética, repleta de signos oníricos, que aúna muchas veces abatimiento y belleza: “los oscuros árboles dormitaban, envueltos en la caricia de la calmosa lluvia” o “Callaba, la palabra humana era para él como el murmullo del follaje para un habitante de los bosques; no lo oía”. En ocasiones, y es una apreciación muy personal, Platónov me ha recordado al Bábel de “Caballería Roja”, pero desprovisto de todo colorido, como si la angustiosa desesperanza de su prosa quisiera abortar el más mínimo destello de claridad.</p>
<p>Un libro para gozarlo sin prisas, deteniéndose en la belleza que muchas de sus páginas encierran.</p>
<p>Cordiales saludos para solodelibros</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: puroshuesos</title>
		<link>http://www.solodelibros.es/17/07/2009/chevengur-andrei-platonov/comment-page-1/#comment-48163</link>
		<dc:creator>puroshuesos</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 07:59:59 +0000</pubDate>
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		<description>Mi escritor favorito Platonov, al que los rusos consideran su principal escritor en el siglo XX...en español casi no hay ediciones de su obra, alianza publico hace mucho Dzhan, luego la excavacion, Cátedra Chevengur, y el círculo de lectores una antología de cuentos...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mi escritor favorito Platonov, al que los rusos consideran su principal escritor en el siglo XX&#8230;en español casi no hay ediciones de su obra, alianza publico hace mucho Dzhan, luego la excavacion, Cátedra Chevengur, y el círculo de lectores una antología de cuentos&#8230;</p>
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		<title>Por: miguelmalaga</title>
		<link>http://www.solodelibros.es/17/07/2009/chevengur-andrei-platonov/comment-page-1/#comment-47697</link>
		<dc:creator>miguelmalaga</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 12:58:03 +0000</pubDate>
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		<description>Tenía ganas de hacerme con ella, pero este comentario es ya definitivo. Es difícil encontrar obras de Platonov, así que hay que aprovechar la ocasión.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tenía ganas de hacerme con ella, pero este comentario es ya definitivo. Es difícil encontrar obras de Platonov, así que hay que aprovechar la ocasión.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Plumbio</title>
		<link>http://www.solodelibros.es/17/07/2009/chevengur-andrei-platonov/comment-page-1/#comment-47686</link>
		<dc:creator>Plumbio</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Jul 2009 07:22:31 +0000</pubDate>
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		<description>Umm!!! Este si que me lo apunto.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Umm!!! Este si que me lo apunto.</p>
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