La plenitud de la señorita Brodie - Muriel Spark«En la década de los años treinta del siglo XX, la señorita Jean Brodie es maestra en una escuela femenina de Edimburgo. Entre sus alumnas, selecciona cada año a un grupo de niñas especiales a las que inculca sus ideas morales y estéticas, con el propósito de evitarles un futuro de rutina y de vulgaridad. Pero sus métodos pedagógicos entrarán en conflicto con las convenciones establecidas, a la vez que irán derivando hacia una decidida manipulación de la mentalidad de su grupo selecto de alumnas, hasta el punto de urdir para ellas estrategias sexuales arriesgadas y de intentar determinarles el porvenir.»
Éste es un extracto de la contraportada de La plenitud de la señorita Brodie, de Muriel Spark, en la edición de Pre-Textos. Lo pongo aquí porque me ha parecido un buen resumen de la novela, aunque poco pueda decirse en veinte o treinta líneas acerca de la complejidad de un libro como éste. Porque uno se ha encontrado con una novela espléndida, que resulta grata de leer y que esconde, tras su aparente sencillez, un cúmulo de complejidades que, como digo, son difíciles de explicar.
Para empezar, es necesario hablar del tratamiento del tiempo en el libro, ya que Spark lo utiliza como un elemento más de la trama, anticipando acontecimientos, mostrándonos a los personajes en el futuro y revelando cuáles han de ser sus destinos. Así, aun antes de leer la caída en desgracia de la señorita Brodie, ya se nos deja entrever que ésta fue debida a una traición; una traición llevada a cabo por una de sus propias alumnas. Este recurso, poco novedoso a estas alturas, es manejado por la escritora con una exquisitez y delicadeza sorprendentes: las vidas de esas niñas a las que conocemos desde que apenas tienen diez años se nos ofrecen desde multitud de ángulos, representándolas con una variedad de facetas sorprendente.
Jean Brodie, por el contrario, parece estar anclada en un perpetuo presente (narrativo, claro), pues es el único personaje, pese a ser protagonista y eje fundamental de la novela, que no parece ofrecer dobleces en su personalidad. Es más: casi todo lo que el lector va descubriendo acerca de esa señorita que vive una plenitud constante en pro de ‘sus’ niñas es, en realidad, mostrado a través de la mirada de las niñas, incluso de sus miradas futuras.
Y quizá ése es al aspecto más interesante de este libro de Spark: el trazado de los personajes. La evolución que experimentan, tan sutil que casi puede pasar desapercibida para un lector desatento, es tan viva, tan humana, que resulta difícil describir la carnalidad de esas niñas; desde su infancia peculiar, merced a su profesora, hasta que se convierten en mujeres especiales, por uno u otro motivo, su existencia es marcada indeleblemente por la señorita Brodie, que, sin que ellas puedan percibirlo, las inocula con un veneno incurable: la pasión por la vida. Todo lo cual no obsta para que la autora deje intuir, con mayor o menor claridad, las dobleces innobles que asolan a casi todos los protagonistas de la historia, como el orgullo feroz de Sandy o la envidia desdeñosa de Jean; aunque, en realidad, todo ello no hace sino convertirlos a todos en creaciones más humanas, si es que eso es posible en una novela en la que la ‘humanidad’ invade por completo al lector en cada página.
En pocas palabras: un libro inteligente, humano y vibrante, que traza con gesto tranquilo el devenir de la vida y del amor, de la amistad y la madurez, y encierra entre sus páginas secretos que todos conocemos y que se callan a voces.

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