Emma – Jane Austen

Emma – Jane Austen

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Las novelas de Jane Austen son deliciosamente modernas, aunque sus planteamientos y escenarios se anclen en ese universo tan particular que es la Inglaterra aristocrática de comienzos del siglo XIX. Es cierto que en toda su obra aparece un elemento moral que, por otro lado, es casi imposible de evitar en la narrativa decimonónica; pero en sus textos encontramos unos personajes que, pese a cierta planitud, están repletos de cualidades muy contemporáneas: afán de superación, vanidad y un anhelo por comprenderse mejor a sí mismos. Las heroínas de Austen se casan con el hombre correcto, pero consiguen conocerse en el proceso de lograrlo y, de paso, conocer el mundo y la sociedad que les rodea.

Emma encarna estas premisas de manera palmaria. Su protagonista homónima es una joven inteligente y mesurada, pero con una alocada imaginación y una autosuficiencia presuntuosa: acostumbrada a reinar en la casa paterna, donde su progenitor delega en ella cualquier decisión, hace extensible a sus conocidos su “capacidad” de organización y trata de llevar sus vidas por los cauces que ella considera convenientes. Sólo un antiguo amigo de la familia, el señor Knightley, se opone a sus caprichos y trata de imbuir algo de sentido común en el inocente, aunque veleidoso, carácter de la muchacha. Al final todos los personajes alcanzarán, de un modo más o menos feliz, sus propósitos; en concreto, Emma aprenderá que su conducta es injusta e irreflexiva y que su ciega presunción podría causar desgracias irreparables. (Desgracias desde un punto de vista social, claro está. No olvidemos que el universo de las novelas de Jane Austen es reducido e intimista.)

Mientras que en algunas de sus otras novelas los protagonistas sólo se preocupan de su vida amorosa, en Emma se introducen algunos matices que la convierten en una obra más contemporánea. Aunque la protagonista se emplea a fondo en tejer lazos matrimoniales que se desvelan imposibles, o en definir comportamientos que resultan ser equivocados, lo cierto es que existe una progresión más o menos acusada de su personalidad; por supuesto, no se le pueden pedir peras al olmo y el peso del determinismo realista hace que los personajes no se salgan demasiado del patrón moralizante que Austen reconocía trazar en sus textos. Con todo y con eso, Emma sufre tropiezos dentro de su envidiable y tibia existencia que le abren los ojos a la posibilidad de que no todo sea como ella cree, de que hay un mundo que no está sujeto a sus designios y a su ambición egoísta. La joven pasa por un proceso de aprendizaje (inocente, tal vez, pero importante para ella) que le permite evolucionar, haciendo así que el desenlace de la novela no sea tan sólo una consumación sentimental, sino un logro personal.

Por eso Emma sea quizá uno de los libros más “transgresores” de una Jane Austen que siempre fue fiel a la concepción de una literatura que sermoneaba y pontificaba lo que está fuera de lugar en una sociedad rígida y encorsetada. La joven protagonista va un poco más allá de los amoríos, desencuentros y pasiones elementales para ofrecernos una imagen algo más madura: su comportamiento no deja de ser infantil en muchas ocasiones, pero la vemos evolucionar de manera evidente. Además, no podemos olvidar que el humor siempre está presente en las novela de esta autora, y sus personajes son a menudo caricaturas o arquetipos. La señorita Bates, por ejemplo, o Harriet Smith son caracteres bastante planos, pero su construcción irónica y, a veces, malintencionada, hace que su talla como entes de ficción sea mucho mayor de lo que cabría esperar.

En pocas palabras: Emma es una novela divertida, con un punto de irreverencia muy apreciable y de un desarrollo modélico. No gustará a quien repudie la literatura decimonónica, pero para todos los demás constituirá un placer y a buen seguro disfrutarán de las peripecias de la ingenua protagonista.

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5 comentarios

  1. Adoro al Señor Knightley, es un chico muy atrevido que no cesa de desafiar a Emma y la hace sentir tan igual a él que, cuando ella descubre al final lo que siente, podría haber sido demasiado tarde.

  2. Existe gente a la cual no gusta la literatura decimononica??!!

    Las mejores novelas de la historia literaria(aparte Don Quijote) se escribieron en ese siglo!

    Dostoivskij y Tolstoi, Balzac y Flaubert de que siglo eran?

  3. Yo de ti, Máximo, no dejaría pasar ni un momento más…. “Emma” no es el que más me gusta, de todos modos; prefiero “Orgullo y prejuicio” y, sobre todo, “Persuasión”, mi favorita.
    Un saludo,

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