La expedición de Humphry Clinker - Tobias SmollettLa expedición de Humphry Clinker es uno de esos libros que resisten el paso del tiempo no sólo gracias al talento de su autor, sino al incuestionable sentido del humor del que hacen gala y que consigue traspasar cualquier barrera generacional, social o cultural.

En esta novela, Tobias Smollett narra el accidentado viaje que un acomodado militar ya retirado, Matthew Bramble, realiza por media Inglaterra en compañía de sus dos sobrinos, su hermana solterona y algunos criados. (Curiosamente, el Humphry Clinker del título hace referencia a un aprendiz de herrero al que Bramble tomará a su servicio hacia la mitad del libro. Con ser un personaje importante, no tiene un papel tan capital como el propio exmilitar o su sobrino, Jery, en el devenir de los hechos.) Ese periplo por la zona norte del país está narrado en forma de cartas que los integrantes del grupo envían a distintos destinatarios, conformando así una visión múltiple de los acontecimientos que van viviendo.

A pesar de lo manido del formato epistolar, hay que señalar la habilidad con la que Smollett maneja los diferentes puntos de vista y construye cada una de las personalidades: todos los protagonistas tienen un marcado carácter que pronto se pone de manifiesto y permite leer entre líneas algunas de sus misivas, proporcionando más información de la que cabría esperar. Matthew Bramble, el “patriarca” del grupo, aparenta ser un malhumorado enfermo de gota que rezuma misantropía por todos sus poros, pero termina revelándose como un hombre amable, bondadoso y preocupado por sus semejantes; Jery, que en principio se presenta como un joven lechuguino falto de ideas, acaba por demostrar una percepción inusual para todo lo referente a la naturaleza humana, convirtiéndose así en el narrador más fiable (y sarcástico) de todos.

Mención aparte merecen otros personajes, como Tabitha, la hermana de Matthew, o Winifred Jenkins, su doncella. La primera es retratada como una solterona autoritaria y displicente en busca de un marido al precio que sea; retratada, claro está, por sus compañeros de viaje (especialmente por su sobrino, cuyas descripciones de los enredos de la mujer por seducir a algunos personajes secundarios son hilarantes), ya que sus misivas sólo revelan su mal carácter y su soberbia nada disimulada. Su criada, por otra parte, experimenta un cambio total a lo largo de la novela, ya que su relación con Humphry Clinker modificará por completo sus puntos de vista; la transformación que se va dando en sus cartas a otra de las criadas que ha permanecido en la residencia de Bramble es palmaria, amén de proporcionar algunos de los lapsus lingüísticos más divertidos (algo que hay que agradecer a la traducción, bastante exigente) de todo el libro.

Quizá lo más reseñable de la novela sea la amplitud de miras (por supuesto, dentro de unos límites socioculturales) del corazón del grupo, el viejo Bramble. En su viaje por Inglaterra se cruza con docenas de personajes que representan a casi todos los estamentos sociales y que configuran un muestrario de la situación del país durante la segunda mitad del siglo XVIII; la relación del acomodado viajero con todos ellos siempre se enfoca de igual a igual, lo cual es insólito si tenemos en cuenta el origen acomodado de aquél. Además, el protagonista expone en sus cartas las impresiones que le van causando personas y lugares; de esta manera tenemos una descripción magnífica de los baños de Bath, por ejemplo, y de lo que representó en la época el hecho de que cientos de personas aspirasen a pasar sus vacaciones en ese lugar: vanidad, ostentación, urbanismo desaforado, etc. Otro tanto ocurre con su periplo norteño, en el que pinta con una mirada crítica y perspicaz las ciudades de Edinburgo o Glasgow.

La expedición de Humphry Clinker es, por encima de todo, una novela divertida e inteligente, ya que en ella el humor siempre se asocia a la visión que los protagonistas tienen del entorno, y que suele ser acertada y profunda. Su construcción formal, aunque pueda ser un tanto artificiosa, es magistral y constituye un acierto en toda regla para que su autor pueda presentar hechos desde distintas ópticas sin que un narrador omnisciente interfiera con el dinamismo de un texto rico en ideas, descripciones y situaciones hilarantes. Sin duda, es éste un libro que defraudará a muy poco amantes de la buena literatura.

| Mondadori | 2011