La montaña del alma - Gao XingjianLa montaña del alma es probablemente la novela más conocida de Gao Xingjian, escritor chino que recibiera el Premio Nobel en al año 2000. Y es una novela que tiene el raro don de ser brillante a la par que fatigosa, lo que la convierte en una lectura a la que por momentos se entrega una con pasión, para caer después en el deseo de abandonarla.

La novela empieza con la voz de dos narradores alternándose a lo largo de los capítulos, uno en segunda y otro en primera persona. Ambos narradores viajan por la inmensa China atravesando bosques, siguiendo valles, perdiéndose en populosas ciudades o pernoctando en tranquilas aldeas. Uno de ellos busca la Montaña del Alma, un paraje del que nunca había oído hablar hasta que un desconocido se lo menciona por azar.

El recurso de las voces cercanas, intimistas, de los narradores concede al relato de sus peripecias una cadencia reposada. Las detalladas y sobresalientes descripciones de los paisajes tienen una fuerza sorprendente, por la cual aparecen llenos de matices en nuestra mente los ríos, las montañas, los árboles que llenan las páginas. Esa capacidad de representar de forma tan plástica la naturaleza es sin duda el pilar fundamental que sostiene la obra.

De hecho, pronto el lector comprende que el viaje de los narradores carece de objetivo: es a la vez una huida y un retorno al pasado, a los años idos de la infancia, de la primera juventud. Los paisajes que atraviesan son una excusa para la introspección y el viaje es realmente un viaje interior. Pero, al tiempo, es un viaje por la historia, la cultura y la tradición china. Los habitantes de las aldeas, pueblos y ciudades que se atraviesan son un muestrario de tipos que representan una cultura milenaria, apenas oculta tras los cambios traídos por el comunismo.

Si todos los aspectos señalados hasta el momento hacen de La montaña del alma una lectura interesante y por momentos verdaderamente espléndida, poco a poco la novela va degenerando. La alternancia de narradores se va perdiendo, la búsqueda de la Montaña del Alma desaparece de forma abrupta y solo queda una larga sucesión de capítulos inconexos.

En un momento dado, ya avanzada la novela, el narrador se descubre como uno solo y único que ha venido jugando con el lector, fingiendo ser varios. Ese narrador ya no parece dirigirse a ningún sitio y se limita a acumular las descripciones de paisajes, los recuerdos, las anécdotas, los diálogos. Pero tras ello no hay ninguna estructura sólida y, pese a que sigue habiendo descripciones rutilantes e interesantes observaciones sobre la historia del país, el lector va poco a poco perdiendo todo interés.

Podría decirse que La montaña del alma versa sobre los paraísos perdidos: la niñez y la naturaleza son territorios de los que el ser humano ha sido expulsado y que busca incansablemente, seguro de que sólo en ellos puede encontrar algún tipo de felicidad. Pero el devenir de la historia parece alejarse cada vez más de esa idea para convertirse en un experimento literario que, lamentablemente, debe de haber interesado más a su autor durante su concepción de lo que puede hacerlo al lector que se enfrenta a él.

La montaña del alma | Gao Xingjian | Booket | 2008