El niño - Jules VallèsHace poco comentábamos en solodelibros “El testamento de un bromista ” de Jules Vallès, pequeño esbozo de la posterior trilogía compuesta por “El niño”, “El bachiller” y “El insurrecto”, todas ellas novelas de marcado carácter autobiográfico.

“El niño” se ocupa de la infancia y primera adolescencia de Jacques Vingtras, trasunto del propio Vallès, un niño que crece sin amor pero con muchos golpes, observando todo cuanto sucede a su alrededor a través del cristal de la más acerada ironía.

El pequeño Jacques es azotado por su madre, golpeado por su padre, aguanta los malos tratos de sus maestros y las burlas de sus compañeros, pero es capaz de afrontar todos esos acontecimientos con una sonrisa en los labios.

A través de las páginas de “El niño” vemos crecer a Vingtras: primero es un niño indefenso, huérfano de amor, golpeado, que se pregunta el porqué de ese trato. Mas poco a poco, sin embargo, se asume con humor como el chivo expiatorio de las penas de sus progenitores. Su madre es una campesina que se avergüenza de sus orígenes y daría lo que fuera por tener distinción; su padre, es un profesor mediocre, humillado de continuo por sus superiores. A ambos no les queda más remedio que golpear a su hijo para olvidar sus frustraciones.

Mientras Vingtras aún es niño todavía se pregunta algunas veces por qué debe ser continuamente golpeado. Pero después, la observación de otras muchas injusticias deja de lado esa preocupación. No obstante, en el alma de Jacques queda para siempre la huella de la falta de amor en la que fue criado.

Pero Vingtras va creciendo, entra en la escuela y pasa a describir un sistema educativo absurdo, encorsetado, basado en la competitividad feroz y en un desinterés supino por el alumnado. Ganar premios, ser el primero de la clase es el objetivo perseguido, el aprendizaje es algo secundario. Jacques se aburre, no se siente estimulado, máxime cuando por su origen humilde se ve obligado a demostrar de continuo su valía como estudiante.

La vida reglada, la fatiga de los estudios, la única recompensa de golpes que recibe en su hogar, hacen a Vingtras suspirar por la libertad. A veces son deseos infantiles de escapar, de embarcar como polizón en un navío que le transporte a tierras lejanas. Otras, es simplemente el deseo de otra vida, sobre todo cuando describe los días de vacaciones pasadas en el campo, dedicado a las faenas agrícolas que le resultan mucho más atractivas que la vida gris de estudiante humillado. También le atrae la vida de obrero, considerando que con un oficio sería libre, viviría de su trabajo y no se vería abocado a la vida pequeña del estudiante o del profesor.

El pequeño Jacques crece y un escarceo amoroso con la mujer de un profesor le obliga a marchar a París donde completará su educación. La vida de París le resulta igualmente lóbrega, y el único aliciente de la misma es el encontrarse lejos de la férula paterna. Una vez más se pregunta por el sentido del esfuerzo, ingente pero absurdo, que debe dedicar a sus estudios para aspirar únicamente a un puesto oscuro de maestro como el que tiene su padre. El futuro que le aguarda después de sacrificar sus mejores años al estudio será una vida de profesor de provincias como la que ha llevado su padre, plena de miseria y humillación.

A pesar de tanta negrura como narra, “El niño” es una obra vibrante, llena de amor por la vida, en la que se mezclan lo cómico y lo dramático, lo risueño y lo hosco, con maestría. Las descripciones del pequeño Jacques contando sus penas, sus vicisitudes, sus anhelos de libertad, las mil malicias de niño travieso, consiguen arrancar más de una carcajada al lector. Sin por ello impedir la reflexión acerca de la capacidad del hombre, incluso de niño, para seguir siempre adelante. Las páginas dedicadas a narrar sus días felices en el campo, los momentos de libertad lejos de sus progenitores, su necesidad de horizontes nuevos, de una vida más libre y más feliz, están llenas de un lirismo conmovedor. Sorprende igualmente la habilidad con la que se capta, página tras página, la evolución de Jacques, cada paso que da hacia la madurez: de niño indefenso a pilluelo listo, de escolar apocado a cabecilla de su clase, de hijo maltratado a joven que toma las riendas de su destino…

Es esta una novela que divierte y que, bajo su aparente sencillez, esconde una pequeña joya. Sirva como recomendación mi intención de leer las dos siguientes obras de la trilogía.

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