Como una novela – Daniel Pennac
31 de Julio de 2006 por Sr. Molina
Se define este libro como una perfecta animación a la lectura realizada a través de argumentos poco corrientes. No creo que sea así, pero el caso es que uno sale de “Como una novela” satisfecho, como después de reunirse con unos amigos y charlar de aficiones comunes, sin actitudes ni poses.
Pennac, todo hay que decirlo, no es rimbombante; aborda el problema con simplicidad y directamente, sin andarse con rodeos. El único problema que le encuentro es, quizá, la irrealidad que transpira. Digo esto porque el escritor propone la enseñanza de la literatura a través de la literatura misma, con lecturas, sin caer en la tentación de los comentarios, las exégesis y las reseñas. Lo cual, para qué engañarnos, es hermoso, pero poco práctico.
Aunque no soy partidario de que la letra entre con sangre, sí encuentro necesario que a los niños se les impulse a leer, y ello conlleva que comprendan lo que leen y que lo analicen. Puede que no sea el mejor método existente, puede que debiéramos volver a los paseos de Sócrates, pero hay que ceñirse a un sistema, y no creo que sea el peor de los posibles. Generaciones de lectores se han educado haciendo comentarios de texto y se han apasionado por la buena literatura, más tarde o más temprano, siguiendo o no las recomendaciones de sus profesores; como digo, no será un procedimiento perfecto, pero sí es válido.
Por lo demás, lo mejor del libro de Pennac es su parte final, donde desgrana diez leyes imprescindibles para todo lector, todas ellas tan ciertas como la vida misma y de una honestidad sorprendente. La número cinco, que habla sobre la calidad de los libros y la existencia de ‘buenas’ y ‘malas’ novelas, es un compendio perfecto de lo que pensamos en SDL, por lo que la cito casi en su totalidad:
…digamos que existe lo que llamaré una ‘literatura industrial’ que se contenta con reproducir hasta la saciedad los mismos tipos de relatos, despacha estereotipos a granel, comercia con buenos sentimientos y sensaciones fuertes, se lanza sobre todos los pretextos ofrecidos por la actualidad para parir una ficción de circunstancias, se entrega a ‘estudios de mercado’ para vender, según la ‘coyuntura’, tal o cual tipo de ‘producto’ que se supone excita a tal o cual categoría de lectores.
Sin lugar a dudas malas novelas.
¿Por qué? Porque no dependen de la creación sino de la reproducción de ‘formas’ preestablecidas, porque son una empresa de simplificación (es decir, de mentira), cuando la novela es arte de la verdad y (es decir, de complejidad), porque al apelar a nuestro automatismo adormecen nuestra curiosidad, y finalmente, y sobre todo, porque el autor no se encuentra en ellas, así como tampoco la realidad que pretende describirnos.
En suma, una literatura del “prêt a disfrutar”, hecha en moldes y que querría meternos en un molde.
No creamos que estas idioteces son un fenómeno reciente, vinculado a la industrialización del libro. En absoluto. La explotación de lo sensacional, de la obrita ingeniosa, del estremecimiento fácil en una frase sin autor no es cosa de ayer. Por citar únicamente dos ejemplos, tanto la novela de caballerías como, mucho tiempo después, el romanticismo se empantanaron ahí. Y como no hay mal que por bien no venga, la reacción a esta literatura desviada nos dio dos de las más hermosas novelas del mundo: “Don Quijote” y “Madame Bovary”.
Así pues, hay ‘buenas’ y ‘malas’ novelas.
Las más de las veces comenzamos a tropezarnos en nuestro camino con las segundas [...]. Durante cierto tiempo leemos indiscriminadamente las buenas y las malas [...]. Y después, cierto día, sin darnos cuenta, nuestros deseos nos llevan a la frecuentación de los buenos. Buscamos escritores, buscamos escrituras. La mera anécdota ya no nos basta. Ha llegado el momento de que pidamos a la novela algo más que la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones.
Qué mejor resumen que éste. Aunque sus tesis sean algo inocentes, lo cierto es que Pennac aboga por el placer de leer buena literatura. Un placer fuera de serie.
Más de Daniel Pennac:

me parece espectacular el libro ya que no enfatiza mucho hacia la literatura, aunque tampoco creo tanto en su inosencia……pero bueno espectacular
yo pienso, que el libro nos da a conocer la lectura adecuadamente y a tener un buen conocimiento sobre ella, ya que la lectura nos abre mas las ideas y nos facilita a la hora de interpretar las cosas desde diferentes perspectivas.
me parece muy buena ya que los adolescentes de ahora le prestas mas atencion ala television que a los libros……………y eso esta muy mal.
Es un libro bueno…..me gusta komo pennac promueve la literatura X medio de la literatura misma….tambien observamos la influencia de los medios como la television la radio…etc, en el interes de lectura de las personas.
los 10 mandamiento ke plantea al final me parecen que son ciertos, ke uno komo lector los cumpple.
Hola,
en mi caso, mi afición por la lectura surgió de ver leer a mi padre. El no me impuso, ni propuso leer. Cuando yo me acercaba a él y le preguntaba qué leía, me lo contaba y si le pedía algo que leer, entonces se soltaba y empezaba a sacar libros y libros hasta que encontraba uno cuyo argumento captaba mi atención. La lectura puede surgir de manera más natural que en las clases de literatura, como yo las recuerdo, obligados a leer “las ratas” y “los santos inocentes” a muy corta edad. Creo que es contraproducente forzar el criterio de “literatura de calidad”; sólo si disfrutas leyendo podrás ir refinando tu criterio y cada uno debe empezar con aquello que le guste, de manera natural. No creo que este argumento sea ingenuo ó poco práctico: ¿no sería posible que en clase cada niño eligiera lo que desea leer?
saludos
Tengo que estar en todo de acuerdo con Julia. Recuerdo que siempre qme ha gustado leer, y en mi casa no había libros ni leía nadie. Además he sido buena estudiante. A pesar de ello,las he pasado canutas para hacer un comentario y esas cosas de los grandes profes de literatura!!!! El libro me ha encantado, pero no voy a comentarlo; sin embargo, ya lo he recomendado. Creo que las lecturas “de calidad” obligadas no están consiguiendo lectores, y a las pruebas me remito. Si hay que comenzar con aventuras y lo que llame la atención al futuro lector, pues empecemos por ahí, luego cada cual elegirá su camino.