Historias falsas – Gonçalo M. Tavares

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1923

Historias falsas - Gonçalo M. TavaresEl título de este libro ya es, en sí mismo, toda una declaración de intenciones y un fiel reflejo de lo que el lector encontrará en él. Estas nueve historias transitan entre la realidad y la más imaginativa ficción comunicando ambos mundos gracias a la filosofía, la historia y las anécdotas.

Siguiendo una tradición antigua (uno de cuyos mayores exponentes sería Jorge Luis Borges) Gonçalo Tavares crea una serie de relatos muy breves en los que la trama es lo menos importante, ya que el peso del texto recae en esa curiosa mixtura entre realidad y fantasía. Así, personajes reales como Tales de Mileto, Diógenes, Empédocles, Zenón de Elea o Lao Tse se codean con las invenciones del autor, en forma de criadas abnegadas, enamorados shakesperianos, hermanos celosos o aprendices de sabiduría. Tavares urde de esta manera unas intrigas ligeras y con poca acción, pero plenas de sentimiento y, sobre todo, de filosofía.

Filosofía entendiendo el término como «fortaleza o serenidad de ánimo para soportar las vicisitudes de la vida» (RAE dixit), ya que estas “Historias falsas” muestran a personajes que afrontan determinados retos con humildad y valor, si bien no siempre resultan vencedores. De hecho, la aceptación del destino —llámenlo, mejor, realidad— como un elemento inconmovible e imposible de frustrar hace de los protagonistas de estos relatos auténticos héroes trágicos, seres enfrentados a un azar que no pueden evitar y que les supera por completo. Algunos mueren por su amor (‘La historia de Julieta, la santa de Vaviera’), otros terminan por abrazar una forma de vida contraria a la suya (‘La historia de Listo Mercatore’) y los hay que se dejan torturar hasta la muerte para no traicionar sus ideales (‘La historia de los tiranos’).

Todo ello se narra con un estilo que roza la austeridad absoluta, desapasionado y frío, pero que encierra en esos brevísimos textos una sutil nota de profundidad humana. Vean, por ejemplo, el inicio de ‘La historia de Faustina, la miedosa’:

Mujer de uno de los más célebres estoicos —el emperador Marco Aurelio—, Faustina recibió en el amor lo poco que puede dar quien del mundo se defiende no derrochando emociones. Seguidor de la primera máxima de los estoicos: nada con exceso —celebrada, desde hace mucho, en el templo de Apolo en Delfos—, Marco Aurelio no ignoró a Faustina, pero no la acompañó.

Tavares renuncia a una narrativa florida o exquisita para no restar protagonismo a esas historias comunes, sencillas y pobladas por seres desvalidos, pero orgullosos. Su concreción y aridez estilísticas son armas para profundizar en los hechos, para mostrar al lector de forma descarnada la personalidad de sus protagonistas, dejando que sean sus acciones las que les confieran solidez y verosimilitud. Así, lo que el lector se encuentra son historias que rozan la enseñanza moral, pero desde una perspectiva lúdica y fantasiosa.

“Historias falsas” no pasa de ser un divertimento agradable que da idea de las buenas dotes de narrador de Gonçalo Tavares, que seguro se desarrollan más y mejor en algunas de sus otras obras. Embarcarse en esta lectura, no obstante, proporciona momentos de gran belleza y de profunda introspección en el alma humana.

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