La vida de las mujeres – Alice Munro

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La vida de las mujeres - Alice MunroHay libros que parecen no contar grandes historias, que se centran en las vidas de personajes de aparente mundanidad, sin importancia, y que narran una sucesión de hechos que no resultan heroicos o relevantes; y, sin embargo, en muchas ocasiones nos encontramos con que es en esas obras donde encontramos mayores dosis de humanidad, de pasión y de hondura. La vida de las mujeres es uno de esos libros: sencillo, cercano, casi banal en su apariencia, pero de una hermosura sin límites por lo profundo de su propuesta.

En esta novela de Alice Munro nos encontramos con la voz en primera persona de Del Jordan, una niña desenvuelta y curiosa que habita con sus padres en Jubilee, un pequeño pueblo canadiense. Su vida se reduce a los conocidos de su pequeña población, pero en ese reducido universo toma forma la aventura del crecimiento y la entrada en la madurez; no a la manera de una bildungsroman al uso, sino con la sutilidad de una narración que va más allá de la mera formación psicológica.

El título nos indica que serán las integrantes del sexo femenino las que más peso tengan en la novela; no obstante, la mirada perspicaz de la joven narradora se aplica a todos los que la rodean por igual. La observación más aguda comienza por su propia familia: un padre que cría zorros para vender sus pieles y que prefiere vivir rodeado de naturaleza que prestar atención a lo que ocurre en su casa; una madre inteligente y culta, insatisfecha por ese villorrio en el que apenas tiene oportunidad de escuchar la radio, pero tenaz y corajuda; unas tías solteronas de gran corazón, pero de lengua maliciosa y cruel… El minúsculo pueblo se convierte así en el centro de un universo de apariencia reducida, pero de resonancias universales.

La prosa de Munro nos acerca a esos descubrimientos que vamos haciendo a lo largo de la vida (no sólo en el paso de la infancia a la adolescencia, o de ésta a la madurez, sino en todos nuestros años de existencia) y los convierte en algo precioso y único. Y además lo hace con una belleza que se centra en los detalles, tanto de la naturaleza como de los personajes, mostrando aquello que pasamos por alto, pero que constituye la esencia de eso tan indefinible que llamamos “vivir”. La muerte de su tío Craig, por ejemplo, nos muestra a una Del inquisitiva, aunque asustada por tener que asistir al funeral; su descubrimiento del sexo es risueño, pero también terrible; su primer enamoramiento tiene mucho de curiosidad y no tanto de pasión. Las emociones de la niña no tienen nada de manido, y es así como el abanico se amplía hasta hacernos partícipes de un mundo que, en principio, debería ser tan excluyente como ajeno; la vida de la joven, reducida en lo físico, es tan amplia como para abarcar un grandioso muestrario de emociones, sentimientos, vivencias, deseos y experiencias.

La vida de las mujeres es una novela morosa, sencilla, de primorosa tendencia por lo accesorio; quizá por ello su lectura es sosegada y minuciosa. Las primeras páginas pueden resultar un tanto ajenas, pero pronto nos sumergimos en la narración de Del con una pasión que nos durará hasta su final. Pocos libros hay que condensen en sus páginas tanta sabiduría y belleza; no lo dejen pasar si tienen ocasión.

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2 Comentarios

  1. Seguí exactamente tus indicaciones, Sr. Molina: vi el libro por casa y no dejé pasar la ocasión de leerlo. ¡Y cómo me alegro! ¡Qué maravilla! Hacía bastante que no disfrutaba tanto con un libro y que no tenía la sensación de querer llegar a casa para leer y leer sin parar.
    Efectivamente, la historia en sí no es nada del otro mundo, no hay grandes dramas, misterios, o trepidantes aventuras. Pero todo está contado con un detalle que nunca aburre y, muy al contrario, engancha y da gusto leer. La descripción de sentimientos y situaciones me ha hecho sonreír más de una vez haciéndome sentir identificada no por haberlo vivido sino porque la protagonista tiene una visión de la realidad sincera y cercana, que es muy fácil compartir.
    Sin duda, un libro muy muy recomendable. Hagan caso al Sr. Molina y no lo dejen pasar si tienen ocasión (y, si hace falta, provoquen la ocasión pidiéndoselo a los Reyes, añadiría yo).
    El único pero que yo le pondría se refiere a la traducción: aunque me parece buena en lo estrictamente literario, creo que adolece de falta de notas al pie que aclaren y contextualicen algunas cosas (no se explican siglas como MIT, ni tampoco algunas costumbres que, creo, habría sido bueno comentar), y comete el error (que un buen corrector habría detectado) de puntuar “a la inglesa”, es decir, cierra los paréntesis poniendo el punto dentro del paréntesis [.)], y no fuera de éste [).].
    Finalmente Sr. Molina, gracias por sus reseñas. Me parece que coincidimos bastante y eso esa una garantía a la hora de elegir lecturas.

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