Nosotros – Evgueni I. Zamiátin

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Nosotros - Evgueni I. ZamiátinEvgueni I. Zamiátin escribió en 1920 la novela “Nosotros”, una distopía que transcurre en un futuro en el que la vida de los ciudadanos está absolutamente controlada por un gobierno que, restringiendo la libertad, ha logrado instaurar una sociedad en apariencia perfecta.

La novela de Zamiátin sigue la estructura clásica en este género, que podemos decir que el autor contribuyó a instaurar, pues no hay que olvidar que “Nosotros” es una de las primeras obras de esta índole. En ella encontramos al ciudadano feliz e identificado con el modo de vida que un gobierno totalitario ha impuesto, al que de pronto empiezan a entrar dudas sobre la sociedad de la que forma parte; una mujer que le abre la puerta hacia la libertad y la individualidad, incitándole a rebelarse contra lo establecido -recuerdo, tal vez, de la Eva del Jardín del Edén-; todo esto entretejido con explicaciones de cómo está construida la sociedad perfecta, a costa de qué sacrificios se llegó a ella, y cómo eran los bárbaros tiempos pasados.

El protagonista de “Nosotros” es el matemático D-503, constructor de la “Integral”, una nave que está siendo terminada para emprender la tarea de difundir por todo el Universo las bondades del Estado Único que gobierna la Tierra. El Estado Único es una sociedad perfecta a la que se llegó después de una larga guerra en la que los habitantes de las ciudades se aislaron de la gente de fuera y desarrollaron una cultura perfectamente reglada basada en las matemáticas.

El estado controla el trabajo, la sexualidad, la maternidad, el tiempo de ocio… Las personas viven en edificios construidos íntegramente con un nuevo cristal ultrarresistente que anula cualquier posibilidad de intimidad, exponiendo de continuo la vida a la mirada de los vecinos y de los Guardianes. Éstos son los encargados de velar por que todos los individuos sigan los códigos establecidos, para lo que cuentan con la ayuda de la información que los propios ciudadanos les proporcionan.

D-503 nos indica, en el comienzo de la narración de la que es protagonista, cuando canta las alabanzas del Estado Único, cuál es la clave de esa feliz sociedad: el abandono del yo. Cada persona no significa nada por sí misma y su realización sólo puede darse en cuanto forma parte de un nosotros. Cada ciudadano no es sino una rueda dentro del engranaje perfecto de la máquina del estado, que regula cada una de sus vueltas y le ha enseñado a pensar que el bien común está siempre por encima de las inclinaciones personales.

Y para D-503 las inclinaciones personales no existen, hasta que conoce a I-330. Ésta le descubre no sólo el estilo de vida de los tiempos antiguos, sino también la posibilidad de ser un ser independiente y con criterio propio y, sobre todo, capaz de soñar. Porque la imaginación, ese arma poderosa que nos permite desear cosas distintas de las que conocemos, es una plaga que se intenta erradicar en el Estado Único.

Como en todas las novelas de esta especie, existe un conato de revolución en contra de ese estado omnipotente; pero tal vez el rasgo original de “Nosotros” es que D-503 es incapaz de tomar una decisión, y alterna entre sus ansias de vivir libremente, amando a I-330, y la fidelidad al Estado Único, que sigue concibiendo como una forma de vida ideal. Finalmente ganará el más poderoso, pero sólo a costa de extirpar la imaginación de D-503, que era su única arma, pero la más peligrosa para cualquier autoritarismo.

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7 Comentarios

  1. […] la novela de Yevgueni Zamyatin Nosotros, publicada en 1920, la humanidad había inventado los alimentos derivados del petróleo, […]

  2. Recién abandonado Juan Carlos Onetti y su novela “La vida breve”, me planteé la necesidad de una lectura distinta a la del microcosmos de Santa María, recreado tan a la perfección por el escritor uruguayo. Pensé en Zamiatin , – aunque no era aún su turno según “la lista de pendientes”, elegirlo no quebrantaba demasiado el orden de lecturas establecido -, me decidí pues a abordar “Nosotros”, en la edición de Las Tres Sorores.
    No es la ciencia ficción un tema muy de mi predilección, pero pensaba que Zamiatin era aval suficiente para arriesgarme en un género pelín ajeno a mis gustos literarios. La incursión en la azarosa vida del matemático D-503 ha funcionado solamente a medias, un sabor agridulce me acompaña al cerrar el libro y abandonar a su destino al Estado Único.
    El factor agradable de la experiencia lo constituye la prosa de Zamiatin y su habilidad para recrear los ambientes en los que se desarrolla la historia. Frases cortas y concisas, que rozan lo hiriente, continuas referencias a materias y sustancias frías e impersonales, – en su mundo impera el orden del metal, del vidrio, del hielo -, el otro mundo, el antagonista que se esconde tras el Muro Verde, es el universo del caos y el desorden, poblado de salvajes, selva, troncos, raíces, pájaros… Son los paisajes de la contraposición, de la felicidad o la libertad, de la ambivalencia permanente en que se mueve la vida funambulesca del protagonista, siempre sujeto a la manipulación: el Estado Único lo manipula a través de las ideas, I-330 a través de los sentimientos. Zamiatin se mueve como pez en el agua en este día a día de mentiras y engaños, mostrando a la perfección la cruel destrucción del personaje principal. Estos son los principales logros que, en mi opinión, pueden adjudicársele a la novela.
    La parte amarga la proporciona la historia en sí misma. Son tantos los mundos felices, los estados totalitarios y las existencias alienantes con que se nos ha obsequiado, tanto desde el papel escrito como desde la gran pantalla, que a estas alturas el tema resulta un tanto manido. Cierto que la novela fue pionera en su época y como tal hay que entenderla pero, en el momento de la lectura, resulta difícil abstraerse a este hecho. Para los estudiosos puede resultar una justificación, para los simples lectores no tanto.
    Hay también un comentario de contraportada, que en referencia al libro, me ha llamado la atención: “…mal leído y peor interpretado por los dirigentes de las primeras décadas soviéticas”. No entiendo muy bien la observación. Me imagino a cualquier miembro de la ”nomenklatura” del partido comunista, con el libro en sus manos, y dudo mucho que pudiera interpretarlo de forma distinta a la de un ataque frontal al poder soviético. Existen excesivas referencias, y demasiado explícitas, como para no entenderlo de ese modo. Lógico que la respuesta del sistema no fuera sino la del ostracismo, otra decisión en aquellos tiempos hubiera resultado hasta angelical. Vamos, creo yo.
    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

  3. El traductor de la edición de Akal, que además es el autor de la introducción a la obra, es Sergio Hernández-Ranera.
    Saludos.

  4. Coincido con El situacionista: tanto en la felicitación por la acertada crítica como en los motivos más que sobrados de Zamiatín para denunciar a Orwell.
    De la trilogía de distopías clásicas del siglo XX (Nosotros, Un mundo feliz de Huxley y 1984 de Orwell) quizás la del ruso es la más desconocida, en parte por el tiempo que llevaba descatalogada. Para mí es quizás la mejor de las tres. Merece ser reivindicada y difundida como corresponde. Anduve mucho tiempo detrás del libro, hasta que conseguí (por encargo) la mencionada edición de Prames. Años más tarde me topé con una edición a precio de saldo de la descatalogada edición en Alianza, en la Feria del Libro antiguo y de ocasión de Valencia. Me hizo tanta ilusión verla (después de varios años de infructuosa búsqueda por las casetas) que la volví a comprar. La traducción de Alianza es de Juan López-Morillas; la de Prames, de Margarita Estapé. La nueva de Akal ¿utiliza alguna de estas traducciones o es una diferente?

  5. Muy acertada crítica de un gran libro. Es una gran noticia el que Akal reedite este título que llevaba tantos años semi-desaparecido. Yo hice una reseña hace tiempo, cuando encontré un ejemplar de la editorial Prames, de Aragón.

    Evgeni debería haber denunciado a Orwell por plagio, seguro.

    Un saludo.

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