Planeta de ciudades miseria – Mike Davis

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Planeta de ciudades miseria - Mike DavisMike Davis realiza en esta obra, de necesaria lectura, un detallado estudio sobre la urbanización de las zonas hiperdegradadas de ciudades en países en vías de desarrollo, en las que millones de personas malviven sin que se les preste demasiada atención. En este trabajo Davis logra retratar esa realidad de pobreza y marginación investigando sus causas, exponiendo su desarrollo histórico y señalando la importante parte de culpa que las políticas del FMI y el Banco Mundial tienen de su atroz existencia. Precisamente por lo completo de este trabajo, por la diversidad de los temas que aborda y por su postura crítica “Planeta de ciudades miseria” se convierte en una lectura imposible de dejar de lado por el enorme interés que logra despertar en el lector.

Davis nos plantea en primer lugar el problema: la urbanización de los países en vías de desarrollo se ha producido al margen de la industrialización y el desarrollo que fueron los modelos de EEUU y Europa en el siglo XIX y principios del XX. El resultado es que el tamaño de la población de estas ciudades no se corresponde en absoluto con su capacidad económica, dando lugar así a inmensas megalópolis de pobreza.

Esta tendencia ha dado lugar a lo que se conoce como “favelización”, que ha alejado de nuestras mentes la idea de un siglo XXI de ciudades de cristal y acero, para presentarnos unas ciudades construidas directamente por la acción de la gente y en las que las infraviviendas, levantadas con materiales de desecho en zonas insalubres y sin ningún tipo de servicios, son el paisaje habitual.

Las causas de este paisaje urbano para el nuevo siglo podemos buscarlas en el auge de las políticas económicas neoliberales, que desligan el crecimiento de la producción del subsiguiente aumento del empleo, dando lugar así a un aumento de la pobreza. También son culpables las políticas económicas de reestructuración que el FMI impuso en los años ochenta, que condujeron a la crisis del medio rural y a la desmantelación de la industria de los países en vías de desarrollo.

Con sus economías en recesión, estos países se vieron obligados a desmontar los sistemas públicos de sanidad y educación y a suspender todo tipo de ayudas sociales, dejando a la población desfavorecida totalmente desamparada e impidiendo así cualquier posible desarrollo ulterior. Sin embargo, esta situación sí beneficia a alguien: a los especuladores, que permiten el asentamiento en sus terrenos de gente sin recursos a la espera de que, por su presión, las autoridades instalen servicios básicos como el agua o el alumbrado; después provocarán el desalojo de dichos asentimientos y aprovecharan los servicios instalados para construir viviendas (por lo general igual de precarias que las levantadas por los desposeídos) que alquilarán a precios desorbitados a los mismo que antes expulsaron.

También ganan los empresarios sin escrúpulos (muchas veces funcionarios del gobierno o militares), que encuentran en estas áreas hiperdegradadas una fuente de mano de obra barata que explotar en industrias peligrosas o contaminantes, que por lo general asientan en esas mismas áreas, sin ningún control por parte de las autoridades, dándoles así un plus de peligrosidad.

Como apunta Davis un lugar peligroso, que supone un grave riesgo para la salud, es la definición geográfica de estos asentamientos degradados. Sus habitantes se han visto obligados a renunciar a la seguridad física y a la salud pública, edificando sus precarias construcciones sobre vertederos, zonas contaminadas o zonas donde existe un riesgo elevado de inundaciones o corrimientos de tierras.

Mientras tanto, las clases acomodadas se enclaustran en ciudades autónomas dentro de la misma ciudad, fortificándolas, evitando cualquier contacto con las zonas degradadas y cortando así las raíces con su ciudad y sus conciudadanos. Por su parte los gobiernos practican una dura represión sobre estos asentamientos señalándolos como focos de delincuencia, aunque por lo general simplemente lo son de subversión. Muchos de los movimientos radicales que ahora tememos no existirían si a su vez no lo hicieran estos ámbitos de pobreza y desesperación.

La solución que proponen los países del primer mundo pasa por la privatización a pesar de que, cuando se han llevado a cabo sólo han logrado encarecer aún más los servicios y permitir que determinadas personas de los gobiernos se lucren con las concesiones. Así sucedió en Dar-es-Salaam, donde el Banco Mundial presionó a las autoridades para que la compañía inglesa Biwater se encargase del suministro del agua. El resultado fue un aumento del precio sin un aumento del servicio, lo que ha ocasionado que muchas personas no puedan pagar la factura del agua, viéndose obligadas a buscar ésta en fuentes muchas veces contaminadas.

Por su parte las ONG han demostrado su eficacia únicamente a la hora de sustituir a los líderes locales, frenando y burocratizando cualquier iniciativa al apartar a los desposeídos de la toma de decisiones. Muchas veces desarrollan proyectos que sólo son exitosos sobre el papel, convirtiéndose su ejecución en un fracaso absoluto que en ocasiones sólo empeoran la situación.

En definitiva, las distintas políticas que se aplican son sólo parches para ocultar la realidad de que, a día de hoy, no existe un plan global y eficaz de lucha para erradicar la pobreza urbana.

6 Comentarios

  1. […] exportación –para abastecer a occidente- y sus núcleos urbanos son lo que Mike Davis llama “ciudades hiperdegradadas”.  No somos conscientes del daño que nuestro modo de vida produce a […]

  2. […] drama y el reto que supone el chabolismo, trayendo a colación al crítico Mike Davis y su famoso Planeta de ciudades miseria. Puestos a ver cine, prefiero documentales como Flores de luna , que narra la historia del Pozo […]

  3. hola, me interesa mucho leer este libro. Tienes idea de dónde lo puedo conseguir en Madrid? o alguna página? muchas gracias, y gracias por el artículo.
    Leandro

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