Tom Jones – Henry Fielding

8
4676

Tom Jones - Henry FieldingQuizá suene un poco exagerado, pero hay que reconocer que Tom Jones es a la literatura inglesa lo que el Quijote a la española: un hito. Aunque hayan pasado más de dos siglos y medio desde su publicación, lo cierto es que hay que reconocer que su lectura divierte y seduce como si ese abismo temporal fuera inexistente. (Si es que la distancia en el tiempo puede enturbiar el buen hacer de un gran escritor y de una obra maestra, asunto poco menos que cuestionable.) No hay duda de que Henry Fielding logró con esta creación perdurar por siempre en el Olimpo de los autores.

Tom Jones es una obra de una magnitud casi inabarcable. Al estilo de las mejores novelas, en ella se puede encontrar de todo, desde las (inevitables) reflexiones del autor hasta las aventuras más desquiciantes, pasando por parlamentos llenos de humor, peleas, persecuciones y, por supuesto, amores y desamores. Todo ello, claro está, narrado con la parsimonia y prosodia de un autor del siglo XVIII, características que no constituyen un peso para la lectura, sino todo lo contrario. Fielding fue uno de los primeros escritores en darse cuenta del inmenso campo de pruebas que era la novela y, al estilo de lo que haría poco después Laurence Sterne en su Tristram Shandy, explotó muchas de las posibilidades que se le ofrecían. Él mismo lo enuncia en uno de los capítulos-prólogo que componen la obra: «Como soy el fundador de un nuevo género de escritura, soy libre de dictar las leyes por las que se ha de regir.»

Así, el libro es un prodigioso artefacto narrativo, con una historia central (los amores desventurados entre Sophia Western y Tom Jones) que se desarrolla con una continuidad exquisita y que, sin embargo, da lugar a multitud de subtramas que complementan a aquélla y que enriquecen el todo. Cada elemento añadido aporta algo sustancial a la aventura sin que el lector tenga la sensación de perderse (algo meritorio en un libro de más de setecientas páginas) y sirve al autor para presentar nuevas tesis. Fielding configuró el texto con un esquema muy estricto que funciona a la perfección, construyendo así una novela total —que sería una manera de decir «novela perfecta», creo— que evoluciona con precisión de relojero y embelesa casi desde la primera línea.

Por supuesto, el humor está presente a lo largo de todo el libro y es uno de los pilares del mismo. Hay personajes realmente hilarantes, como Partridge, el criado de Jones (una suerte de Sancho Panza británico), que se dedica a quebrar la paciencia de su compañero con su verborrea desbordante y sus inagotables citas en latín; o el señor Western, padre de la inocente Sophia, un compendio de malos modos, borrachín y aficionado a la caza, que protagoniza algunas de las escenas más desopilantes de la obra. La capacidad para la sátira de Fielding es inagotables: todas las clases sociales salen malparadas de su aparición y apenas hay personaje al que en un momento u otro no se ponga en la picota.

De hecho, las imperfecciones de los personajes (sobre todo de los protagonistas, y más en concreto de los masculinos) constituyen uno de los elementos que convierten a Tom Jones en una novela realmente moderna. El autor supo sacar mucho jugo de la doble moral del ser humano, de la inevitable tendencia a la contradicción y de la debilidad ante la tentación; los héroes de esta historia ceden a impulsos censurables (al menos desde el punto de vista moral de la época) y no siempre actúan como cabría suponer. Fielding pone de relieve la inconstancia del alma a través de unas aventuras cómicas, sí, pero con un fondo de sátira inteligente nada desdeñable. Es relevante, además, el hecho de que sean las mujeres de esta historia las que aparezcan como modelo de conducta y que se las juzgue con una mirada muy adelantada. El tutor de Tom, el señor Allworthy (su apellido indica ya muchas cosas), pondera sabiamente la conducta de la madre del joven, a la que se acusa de concebir un hijo de soltera; asimismo, convence al padre de Sophia para que le permita casarse con quien crea conveniente; la propia tía de Sophia se enfrenta a su hermano para defender la posición social de la mujer como un miembro más de la sociedad, con los mismos derechos y deberes que los hombres.

Sería imposible comentar aquí todas las virtudes de una novela como Tom Jones. Valga como resumen el hecho de que es un libro divertidísimo, que no ha perdido ni un ápice de su frescura y que deparará muchos ratos de diversión a cualquiera que se acerque a él. Toda una obra maestra.

8 Comentarios

  1. Claro pudiera se comparable al Sin quijote , pero no creo que esta definición se acertada , Lo que si es cierto que es una obra en lengua inglesa , digna de admiración ,en la literatura de ese entonces puedo decir que ya es una novela de aventuras precursora de la narratuva actual.

    Jorge

  2. me encanto la reseña, tanto que quiero leer este libro lo llevo buscando por mas de dos años y no lo encuentro por ningún lado, ¿sabe alguien donde encontrarlo?

  3. Creo que la reseña se queda corta, pues se detiene exclusivamente en el argumento. Pero hay más que simples paralelismos en la trama. Para mí -y para muchos otros, entre ellos el mismo Fielding, que mencionó en varias ocasiones su preferencia por el Quijote y el estilo de Cervantes- lo importante está en el lenguaje utilizado y en los recursos literarios. Si comparamos el lenguaje de Cervantes con el de Fielding, encontramos que ambos se apartan de la artificiosidad para valerse de un lenguaje directo e incluso coloquial. En cuanto a los recursos, observemos que en ambas novelas, de vez en cuando, el autor alude indirectamente a sí mismo como testigo privilegiado, como al lector en una suerte de complicidad. Por si fuera poco, Fielding adopta la costumbre de Cervantes de hacer, al comienzo de cada capítulo, un breve resumen sobre el contenido del mismo, así: Capítulo tal. Donde se verá esto y lo otro y el lector tendrá ocasión de comprobar cómo nuestro héroe etc…”. La influencia de Cervantes también es patente en su anterior novela “La historia de las aventuras de Joseph Andrews”.

  4. Excelente reseña. Estoy de acuerdo que Tom Jones es una suerte de Quijote de la literatura inglesa. Tan es así que es, en su estructura y su trama continuada con historias interpuestas, una copia descarada de la obra maestra de Cervantes. Eso no es nada malo, en principio. Comienza a serlo cuando, como bien británico, se atribuye poco menos que la invención de la técnica novelística casi dos siglos después de Cervantes. Para estas cosas siempre habrá un español que apoye al extranjero.
    Sólo quería señalar algo que echaba en falta en tan completa reseña, según mi modesta opinión.
    Enhorabuena por vuestro blog.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here