Vida de un bribón – Wilkie Collins

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Vida de un bribón - Wilkie CollinsWilkie Collins es merecidamente conocido por sus novelas de misterio de corte detectivesco. Si no han leído la maravillosa La dama de blanco, háganlo sin falta. Pero en Vida de un bribón se decanta sin embargo por el humor para escribir una sátira que pone en solfa las costumbres de la sociedad inglesa de la época.

Como Thackeray en La feria de las vanidades, Wilkie Collins emplea una ironía feroz para burlarse de la sociedad biempensante. Para ello se sirve de Francis, un joven de buena familia que, sin embargo, es un bribón redomado.

Francis desprecia la moralidad encorsetada e hipócrita de sus parientes, así que desde su primera juventud se empeñará en seguir la dirección opuesta a la que su progenitor le señala. Así será caricaturista, falsificador de cuadros, ingresará en prisión por deudas y, finalmente se verá envuelto en un turbio asunto criminal.

Porque se trata de una novela de Wilkie Collins y pareciera que el autor no supiera resistir la tentación de incluir en su trama un poquito de misterio. El joven Francis se enamorará de una misteriosa mujer que, aun sin ella saberlo, esconde un secreto. Y debido a ese secreto el protagonista se verá involucrado en una persecución policial por la que tendrá que poner en juego los recursos de su imaginación.

De hecho, podría decirse que la novela parece dividida en dos mitades. A lo largo de la primera hace honor a su título, Vida de un bribón, y narra las mil peripecias de un granuja que en parte por bohemia, en parte por convicción se niega a seguir el sendero que, por origen, le correspondería transitar.

Francis es un bribón, pero sobre todo es un rebelde. Su talante crítico le impide acatar los usos sociales que le parecen ridículos, lo cual le convierte en un proscrito. Su lucidez pone de manifiesto los sinsentidos de lo establecido y su carácter indomeñable da lugar a diferentes situaciones jocosas.

Wilkie Collins busca provocar la risa, o al menos la sonrisa, con la serie de disparates y jovialidades que jalonan esta primera parte. Sin embargo cambia de tercio hacia la mitad de la novela, y se centra más en resolver el misterio que atañe a la señorita Alicia Dulcifer. Aunque todavía incluye alguna alusión festiva a su familia.

Sobra decir que estas son las páginas más interesantes de Vida de un bribón, sin pretender con estas palabras desmerecer la primera parte de esta breve novelita. Pero Wilkie Collins nos apasiona por su forma de plantear y resolver misterios y aunque en puridad esta no sea una de sus novelas de detectives, tiene pasajes interesantes que las recuerdan.

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6 Comentarios

  1. Del autor había leído el muy recomendable La dama de blanco, y en mi lista de pendientes tengo La piedra lunar. Llegué a Collins a través de Dickens (uno de mis favoritos), al enterarme de que los dos escritores eran amigos, e incluso habían escrito juntos la novela Callejón sin salida.

    Uno de los ingredientes que más me atrae de estos autores es esa especial dosis de humor con que a veces relatan una bajeza moral o una injusticia social. Así que, después de leer la reseña de Vida de un bribón, sin duda terminaré por leerlo.

    Por cierto, excelente comentario Miguel, casi mejor que la propia reseña 😉

    Saludos lectores!

    • Totalmente de acuerdo: los comentarios de Miguel siempre superan las humildes reseñas que aquí publicamos. Es una suerte contar con él como comentarista asiduo. Y fue precisamente él quien me descubrió a Wilkie Collins hace unos años, cuando me recomendó La dama de blanco, una novela que recomiendo encarecidamente.

      Saludos.

      • Por alusiones, y tratando aun de superar el rubor, pido la venia, Sra. Castro, para matizar una de tus observaciones. Sí, es cierto, yo fui quien te recomendó la lectura de Wilkie Collins pero podría hacer una extensísima lista de escritores que, aunque conocidos, he leído gracias a tus comentarios y a los de la otra mitad de este blog, el Sr. Molina: Galdós, Döblin, Biely, Jelinek, Platónov, Zola,… En fin, para qué continuar, la relación, como ya digo, es interminable.

        Si la lectura, para mí, es un placer, es igual de agradable plasmar por escrito las impresiones derivadas del acto de leer y colgarlas en solodelibros. No lo suelo hacer siempre, unas veces la vagancia o el relajo me vencen, otras, considerando que el mejor desprecio es no hacer aprecio, recurro al silencio para hacer justicia a lo leído.

        Sé de la tenacidad que exige vuestra tarea y por eso os la agradezco, a la vez que agradezco también los conocimientos y el asueto que proporcionáis a todos los aficionados a la lectura. Levantarse martes y jueves, – antes lunes, miércoles y viernes -, y desayunarse con el libro del día es casi una bendición…o por lo menos, así me lo parece a mí.

        Un fuerte abrazo

  2. No quiero sentir que no haberme estrenado con Wilkie Collins me sitúa en alguna lista negra. Sirva de excusa que tanto libro por leer, tanto autor por conocer sobrepasa con creces mi capacidad lectora (y a fe que leer, leo).

    Tenía alguna lectura de Collins anotada, de la línea detectivesca, pero me atrae este bribón, que es que tengo debilidad por ellos, para mí que todo bribón tiene algo de rebelde.

    Un abrazo

  3. “Vida de un bribón” está editada también como “Confesiones de un bribón”, no sé bien por qué puesto que el título en inglés “A Rogue´s life” deja bien claro cual de las dos traducciones es más acertada. Pero así es.

    Yo la leí hace bastantes años bajo ese título, publicada por Ediciones Obelisco y debo decir que, aunque no recuerdo en profundidad el libro, sí sé que, como casi todo lo de Wilkie Collins, me gustó. Collins es mi “don Benito”, – por Galdós para quien no comprenda -, inglés, el autor seguro bajo el que puede uno cobijarse después de cualquier racha de malas lecturas. Logra conectar conmigo más que su amigo Dickens, aunque el autor de Portsmouth es en mi opinión más profundo y más perfecto literariamente, por su tremenda capacidad narrativa, por su sencillez, imaginación y agudeza crítica, en lo de la ironía van cogidos de la mano los dos, Dickens y Collins.

    Muchas ocasiones, no olvidemos que estamos en el siglo XIX y por lo tanto ante las típicas novelas folletinescas, no puedo dejar de reprimir una sonrisa al vivir sus enmarañadas tramas, trufadas de sorpresas y coincidencias. ¡No me digas!, ¡no puede ser!… ¡Pues sí, es!, y qué bien le sienta por lo general todo a tu voraz apetito literario.

    Yo también recomiendo Wilkie Collins encarecidamente. Es, dada su ingente producción, un autor irregular pero aún la peor de sus obras es capaz de depararte momentos de agradable esparcimiento. La última novela que de él leí fue “Sin nombre”, la próxima “La túnica negra”.

    Felices lecturas para los seguidores de solodelibros y un fuerte abrazo para los promotores, Sra. Castro y Sr. Molina, de este blog literario. Hasta la próxima.

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