Capitalismo canalla – César Rendueles

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Capitalismo canalla - César RenduelesSe puede hacer un resumen muy explícito de este ensayo de César Rendueles echando mano del subtítulo del texto: «Una historia personal del capitalismo a través de la literatura». Y es que el autor ofrece un recorrido somero por el auge y esplendor del capitalismo (reconvertido a neoliberalismo en las últimas décadas) mediante el recurso de utilizar sus lecturas y, en menor medida, sus experiencias personales como herramientas de análisis del entorno político y social. Lejos del minucioso reto que fue Sociofobia, Rendueles expone en Capitalismo canalla un acercamiento más pedáneo al ensayo sociológico, si bien no por ello menos interesante.

El método utilizado es discutible desde un punto de vista estrictamente analítico, pero pedagógico en tanto accesible, e incluso divertido. Mediante la división del libro en siete capítulos, dedicados cada uno de ellos a un rasgo o momento histórico del capitalismo, el autor selecciona los elementos que mejor se adaptan a esta peculiar mirada y los ensambla para crear una explicación novedosa de hechos ya conocidos. Por ejemplo: el primer capítulo está dedicado al concepto de comercio; nos muestra cómo la actividad comercial se ha convertido en el eje de nuestras vidas, aunque históricamente esa característica no haya existido hasta tiempos muy recientes. Una idea, como se ve, ya tratada en numerosas obras (sin ir más lejos, en el ensayo de David Graeber En deuda), pero que Rendueles aborda desde la óptica cercana que hemos comentado; así, echa mano de George Perec, Isaac Bashevis Singer o Daniel Defoe para ilustrar con pasajes de algunas de sus obras aspectos del incipiente capitalismo que se comenzó a acuñar entre los siglos XVIII y XIX. Todo ello rematado con conclusiones no por evidentes menos necesarias:

El mercado libre generalizado y su ética no sólo produce injusticia y desigualdad. También inyecta en nuestra vida social dosis letales de fantasía e irracionalidad. Pues nos priva de la posibilidad de deliberar en común para tomar decisiones colectivas que no pueden ser el subproducto de la interacción individual egoísta.

El autor pasa más tarde a analizar los cambios en los mercados de trabajo y los conflictos que eso ha generado. El paso de una sociedad tradicional, en la que el sustento de las personas no se basaba en el trabajo asalariado y, por tanto, en las fluctuaciones del mercado, hacia una sociedad formada por mano de obra dócil y sumisa, marca el momento en el que el capitalismo despoja al ser humano de muchos de los rasgos que lo conforman. Los lazos sociales, los compromisos morales y las actitudes éticas son características que el capitalismo no tolera, pues nos humaniza y nos permite plantearnos dudas acerca del (pésimo) funcionamiento de nuestra sociedad contemporánea.

Rendueles sostiene que la adaptabilidad del hombre para el desempeño de diversas tareas lo previene contra la idea de trabajo que se propugna desde el capitalismo radical: una labor monótona, habitualmente sin sentido y con un propósito alienante. No es baladí la conexión con los poetas románticos ingleses que defendieron el movimiento ludita allá por mediados del siglo XIX, ya que intuían el declinar de sus paisanos en la Inglaterra decimonónica. Un mundo que ya estaba experimentando con unas políticas coloniales que incluían el esclavismo más brutal; sustituido tiempo después, con grandes diferencias pero sutiles puntos en común, por el trabajo capitalista que todos conocemos.

Por eso los conflictos internacionales, comenzando por las dos guerras mundiales de principios del siglo XX, se han multiplicado en las últimas décadas; el capitalismo necesita de un escenario violento para que sus «contracciones económicas y políticas» generen beneficios. El caos de las guerras y los enfrentamientos «exige ser pensado» para comprender la necesidad que subyace bajo el aparente sinsentido. Coherencia del nuevo capitalismo con la violencia desatada es evidente, pero se hace necesario ocultarla para mantener el engaño perpetuo al que somos sometidos.

El paso del capitalismo al neoliberalismo en los años setenta y ochenta del pasado siglo sólo significó una vuelta de tuerca; como sostenía el príncipe de Salina, todo cambió para permanecer igual. O quizás empeorar, puesto que, como bien se encarga de recordarnos Rendueles, este sistema entroniza a individuos cuyo grado de psicopatía roza lo inhumano, convirtiéndolos en modelos a seguir y cercenando cualquier tipo de valor humano que nos quede. Los ejemplos que esgrime el autor, con Bret Easton Ellis y American Psycho a la cabeza, son muy elocuentes para darnos cuenta del peligro que entraña haber permitido que una ideología de este cariz reine en economía y política.

Para no hundirnos en un pesimismo sin fin, el último capítulo arroja un poco de esperanza al constatar el resurgimiento de unos movimientos sociales que se habían adormecido en la segunda mitad del siglo XX y que se significan como poderosos adversarios para un sistema de pensamiento hegemónico, pero quizás ya periclitado.

César Rendueles nos obsequia un resumen muy original de la historia del capitalismo, que no es sino la nuestra. Y lo hace con el recurso siempre emocionante de la literatura, que le permite relacionar de forma íntima lo que puede parecer como ajeno por su distancia, pero que forma parte inherente de nosotros: el trabajo, las relaciones sociales, el respeto, la libertad, la solidaridad o el apoyo. Capitalismo canalla no es un ensayo que siente las bases para un cambio social, pero remueve nuestras conciencias con la fuerza de las palabras para recordarnos que, antes que nada, somos seres humanos.

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