Los papeles de Mudfog

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Los papeles de MudfogLos papeles de Mudfog
Charles Dickens
Editorial: Periférica
Colección: Largo recorrido
ISBN: 978-84-16291-01-4

Sinopsis

La Sociedad Mudfog para el Avance de Todo es una parodia de la Sociedad Británica para el Avance de la Ciencia y de otras sociedades científicas de la era victoriana. Dickens se muestra en el relato de sus «actividades» tan irónico como siempre, pero más bromista que nunca. La comicidad y la burla alcanzan el esperpento, y la hilaridad que provocan sus historias y sus personajes lleva al lector a perder de vista por momentos el satírico reflejo de la realidad que subyace tras lo aquí narrado. Mientras nos hace reír con los locos eruditos de la Sociedad Mudfog y sus excéntricos inventos, nuestro autor denuncia algunos de los grandes males de la Europa de su tiempo y también… del nuestro.

1 Comentario

  1. Existe un mal bastante generalizado en el mundo editorial, “Los papeles de Mudfog” es un ejemplo claro de ello. Me refiero a la costumbre de publicar no importa qué cosa, a condición de que proceda de la pluma de un escritor con relumbre mundial. Este mal, a lo que se ve, no es exclusivo de nuestro tiempo puesto que, según se indica en el postfacio del libro, los textos editados por Periférica fueron ya recopilados y publicados en forma de libro en 1880, diez años después de la muerte de Dickens.

    Los mismos comportamientos en épocas distintas: La mina de oro se ha agotado, pero a lo mejor cerniendo un poco la ganga…

    Digo esto porque el libro es lo que podríamos llamar un cajón de sastre donde cabe casi todo. Los tres primeros relatos sí se centran en la imaginaria ciudad de Mudfog y en lo que en ella acontece, pero el resto no es sino una recopilación variopinta de insulsos artículos publicados por Dickens, bajo seudónimo, cuando era editor de la revista “Bentley’s Miscellany”.

    Tolstói mantenía una opinión muy particular sobre el autor de Portsmouth:

    “Dickens era un escritor sentimental, parlanchín, y no demasiado inteligente. Aunque sabía construir una novela como nadie. Alguien dijo: “Muchos son los poseídos por la pasión de escribir libros, pero demasiado escasos los que luego se arrepienten de ello”. Dickens no se arrepentía nunca, a pesar de haber escrito no pocas páginas malas”.

    Sin llegar a colocar todos los textos presentados bajo el epígrafe de “páginas malas”, sí diría que pecan, por lo general, de inconsistencia y falta de sustancia. Las reuniones y ocurrencias de la “Sociedad Mudfog para el Avance de Todo”, en su parodia de la “Sociedad Británica para el Avance de la Ciencia”, no pasan de ser un mal remedo del Club Pickwick y sus papeles póstumos.

    Ironía, humor y crítica social no faltan en los encuentros de la ilustre sociedad y en sus descabellados proyectos: policías autómatas, un tren portátil, un aparato para convertir acciones de ferrocarril en bonos, estudios sobre la mejora de la vida de las pulgas o la desaparición de osos bailarines de las calles de Londres, la maqueta de una escalera de incendios que elimina interrogantes respecto a cuál es su extremo superior o inferior,… Pero, aparte de esto y de alguna ración de moralina adicional, poca cosa más.

    Quizás Tolstói llevara razón y el no poder dar vía libre al punto fuerte de Dickens, estructurar un texto novelesco, deje al descubierto con demasiada claridad las carencias del autor inglés para enfrentarse a relatos cortos de cierto interés. O eso, o que las personas encargadas de pergeñar esta pequeña antología no tuvieron su mejor día cuando se pusieron manos a la obra.

    Un consejo final para ganar tiempo y dinero: no hace falta leer “Los papeles de Mudfog”. Su homónimo del Club Pickwick resulta más divertido y deja mejor sabor de boca que la amalgama de textos editados por Periférica.

    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

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