Las aventuras del valeroso soldado Schwejk – Jaroslav Hašek

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Las aventuras del valeroso soldado Schwejk - Jaroslav HašekHay lecturas tan excelentes que una sabe de antemano que no logrará hacerles justicia por muchas palabras que use para tratar de convencer a otro lector. Ese es el caso de Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, del escritor checo Jaroslav Hašek. Lamentablemente, la novela —que apareció por primera vez en fascículos que vendía el propio autor—, quedó inconclusa. Más tarde sería completada por el escritor checo K. Vanek, pero la presente edición concluye allí donde el autor la dejó en el momento de su muerte.

El libro, que recoge muchas de las experiencias del propio autor en el frente de Galitzia durante la Primera Guerra Mundial, ofrece una visión jocosa pero tremendamente lúcida del conflicto bélico y de la vida militar. El valeroso soldado Schwejk actúa como un filtro que vuelve cómico el sinsentido de la guerra a la vez que hace las delicias de quien lee con sus peripecias. Con Schewjk, Hašek construyó un personaje sin fisuras y vigoroso a pesar de ser el protagonista de una comedia; un personaje redondo, creíble a pesar de sus ocurrencias disparatadas; un personaje cuya creación se puede adivinar tan complicada como la del más profundo personaje de la más profunda novela.

Todas las circunstancias llevarían a pensar que Schwejk tiene pocos deseos de participar en la guerra: será acusado de alta traición, encarcelado por fingirse enfermo para no ir al frente, procesado por insubordinación y detenido como espía ruso. Nuestro soldado puede parecer cobarde e indisciplinado desde la perspectiva de sus superiores, pero él se considera un patriota dispuesto a dar la vida por el Emperador.

De esa confrontación surge la visión certera del disparate de la guerra. Hombres humildes, que añoran su hogar, son masacrados defendiendo los intereses económicos —convenientemente  disfrazados con palabras como patria y honor—  de hombres poderosos que jamás arriesgarían su vida. Ese sinsentido se reboza con la férrea disciplina militar que obliga a quienes no son más que carne de cañón a regirse por un código dictado por viejos seniles y cobardes que abusan de su poder.

Cada palabra del soldado, o las infinitas historias que cuenta para ejemplificar sus ideas, son muestras de sensatez, de pundonor guerrero y de amor al Imperio: y, sin embargo, son entendidas en el sentido exactamente contrario, poniendo manifiestamente en ridículo la disciplina militar, la guerra y la sociedad que las ampara. Exasperando a sus superiores y rodeado de una curiosa corte de soldados y mandos militares que serán compinches o víctimas de sus ocurrencias, Schwejk hace de la guerra un sitio mucho más ameno.

Las aventuras del valeroso soldado Schwejk puede considerarse una obra humorística pero, en la línea de las mejores obras satíricas de todos los tiempos, se sirve del humor para denunciar la injusticia, ocultando una profunda reflexión sobre la guerra y sobre la sociedad de su época. El maltrato a los soldados, la corrupción de los oficiales, el maltrato a los prisioneros de guerra, el pillaje… todas las atrocidades que acompañan a la aún mayor atrocidad que es una guerra, se esconden tras las desopilantes aventuras de Schwejk.

7 Comentarios

  1. Literariamente hablando es muy pobre. Vamos a concederle el beneficio de la duda al leerla traducida al español y pensar que en su lengua vernácula era de mejor calidad. Aun así, estoy de acuerdo con otros lectores en que el relato de estas “aventuras” no merece ni la mitad de los elogios que algunos le profesan.
    Tal vez su valor histórico sea mayor, pero eso deben afirmarlo o contrastarlo quienes de HIstoria Contemporánea sepan.
    Sigamos leyendo.

    • No entro en el debate, ¡pa qué? Mejor no sigas leyendo y ponte a ver la tele. Pero por si hay alguna posibilidad de redención en ti, diré únicamente que es considerada por muchos la obra cumbre de la literatura checa.

  2. Hola Sra.Castro,

    Efectivamente, parece que tenemos diferentes apreciaciones sobre el humor en la literatura, (el otro libro sobre el que discrepamos fue “Botchan” de Natsume Soseki). El principal poso que dejó el libro en mí, fue la sensación de un caos absoluto; parece escrito a salto de mata. No sabía que se había publicado por capítulos, pero quizás sea éste el motivo de la atmósfera de incongruencia que destilan las desventuras de Schwejk.

    Yo, dejando el loable mensaje antimilitarista de todas las actuaciones del protagonista, tengo el libro como uno de los peores recuerdos que me ha dejado el mundo de la literatura. Y conste,que no tengo muchos afortunadamente.

    Si hago hincapié en que los lectores, de haberlos, no hagan uso de la edición de Destino. La traducción del libro, que fue publicado dentro de la colección Áncora y Delfín, es pura y llanamente lamentable.

    En cuánto al placer de compartir opiniones, debo decirle que es mutuo. Cualquier parecer, si se formula desde la honestidad, es enriquecedor. No a todos nos debe gustar lo mismo. Apañados estaríamos si fuera así.

    Un fuerte abrazo

  3. Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

  4. Cuesta trabajo creer que la obra que leí hace algún tiempo, sea la misma que provoca una crítica tan elogiosa. Me pareció una historia inconexa e incongruente que, a momentos, se me hizo insoportable. Si a ello unimos la pésima traducción de la edición de Destino, el resultado es de adivinar.
    Lo mejor del libro las últimas líneas de la “Cuarta parte: Continuación de la gloriosa catástrofe”: “Aquí acaba el manuscrito de Hasek.El autor murió el 3 de enero de 1923, a la edad de cuarenta años”…q.e.p.d.,añado, y muchas gracias, por fín concluyen las andanzas del soldado Schwejk.
    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

    • Miguel,

      creo que ya ha pasado en otra ocasión el que discrepáramos sobre un libro con cierto toque humorístico (pero no recuerdo cuál).

      He de reconocer que yo tengo un humor muy bobo y cualquier cosa me hace gracia (lo considero una suerte). Pero en el caso de “Las aventuras…” creo que no importan tanto las disparatadas anécdotas que le ocurren a Schwejk como la forma en que estas señalan el sinsentido de la guerra.

      Como digo en la reseña, la considero una obra satírica al estilo de las mejores. Pero, como siempre, es un placer compartir opiniones contigo.

      Un saludo.

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