Las vírgenes suicidas – Jeffrey Eugenides

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Las vírgenes suicidas - Jeffrey EugenidesLas vírgenes suicidas es una novela bastante breve que, por paradójico que parezca, encierra en sus apenas doscientas páginas una visión turbadora —por certera e inmisericorde— sobre la adolescencia y los problemas a los que nos enfrentamos en nuestro paso hacia la edad adulta. El estadounidense Jeffrey Eugenides logró con su primera obra retratar el choque que se produce entre las expectativas de la infancia y la cruda realidad que viene impuesta por una sociedad monolítica; si a eso le añadimos el componente cultural, que en el caso de los Estados Unidos en los años setenta del siglo XX era abrumadoramente opresivo, tenemos un texto que recoge miedos, incertidumbres, esperanzas, sueños y fracasos con una mirada satírica como pocas.

La novela se narra desde un presente (en los años noventa) gracias a los recuerdos, en forma de investigación improvisada, que algunos chicos, vecinos de las hermanas Lisbon, realizan para intentar comprender mejor los motivos que llevaron a las cinco chicas a quitarse la vida veinte años antes. Mediante la memoria y algunas entrevistas a gente que las conoció —profesores, visitantes de su casa, etc.— se irá conformando, de manera muy sutil, la imagen de esas cinco jóvenes que se fueron suicidando con apenas unos meses de diferencia. Las incógnitas sobre sus herméticas personalidades y sus peculiares maneras de ser no se desvelan en absoluto, pero gracias a los datos recabados el lector puede ir haciéndose una idea sobre la presión ejercida sobre las chicas, su (impuesta) falta de contacto con el mundo real y su desesperada búsqueda de la consecución de sus sueños.

Las vírgenes suicidas es una novela que explora las dificultades (en forma de frustraciones, desengaños o renuncias) del despertar a la edad adulta. En una sociedad con un rígido entramado de sobreentendidos y prejuicios, la visión esperanzadora de la niñez sobre todas las cosas se ve destruida cuando se enfrenta a la inapelable realidad: la mente debe adaptarse a un nuevo estado de cosas que es casi el reverso de todo lo que conocía. Las Lisbon encarnan la lucha contra esa adecuación obligatoria: unas criaturas casi mágicas, etéreas, que se oponen a los estereotipos con su feroz, aunque sutil, resistencia púber.

Aunque cada una de las hermanas toma un camino distinto para intentar enfrentarse, o evadirse, de ese mundo opresivo que pretende absorberlas (desde el sexo a la música), lo cierto es que a lo largo de la novela el lector irá viendo cómo se transforman —¿o quizá ya lo eran, o siempre la habían sido?— en una entidad casi única, como si de una hidra de cinco cabezas se tratase. La lucha contra el mundo, contra toda una vida de convencionalismos y de comportamientos prefijados, se encarna en las muchachas en la forma de una resistencia sutil: sus formas, sus actos, sus decisiones… todo ello no hace sino marcar el camino de una renuncia que será tan extrema como para llevarlas a abandonar la vida, quizá para no verse obligadas a aceptar todas esas cosas que entienden como absurdas.

Las vírgenes suicidas es una obra magnífica y hermosa que explora con honestidad ese territorio incierto de la adolescencia, pero sin pretender establecer juicios de valor maniqueos. Quizá, como lectores, acabemos el libro sin saber mucho más sobre las protagonistas de lo que sabíamos al comienzo; pero lo que sí es cierto es que lo acabaremos sabiendo algo más, aunque sea poco, sobre nosotros mismos.

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