Mi biblioteca privada

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Mi biblioteca privadaNo solo el libro, sino cada uno de sus ejemplares tiene un destino. Una vida propia en la que sus dueños y sus lectores habitan temporalmente en ocasiones, hasta que el azar, la voluntad o la destrucción de uno u otro los separa.

Mientras nuestras bibliotecas permanecen aparentemente quietas, en el caos devenido orden por el uso y el hábito, localizadas en una intersección espacio-temporal junto con nosotros, es más fácil que su destino nos pase desapercibido. Y sin embargo, cuando la mudanza es mayor, cuando toda ella cambia de geolocalización, cuando nuestro propio hado cambia y con él el de nuestros libros, cuando el hábito y el uso relacionados con el lugar físico que ocupaban se modifica, su destino se nos aparece en formas inesperadas porque somos conscientes de que su vida y la nuestra estaba cifrada en aquel orden confuso, en aquel caos ordenado. Así, con el cambio y la novedad, con el nuevo desorden que impone un espacio diferente, que aún no ha devenido hábito, que retoma el uso con lentitud porque lo urgente le roba su tiempo, recuperamos la memoria de sus avatares pasados, el recuerdo de anteriores mudanzas, el destino que individualmente han sufrido los ejemplares que aún conservamos, y la añoranza de alguno de ellos que ahora, con el cambio, descubrimos que emprendieron nuevos caminos en algún momento que ya hemos olvidado.

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