¡Abajo las armas! – Bertha von Suttner

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¡Abajo las armas! - Bertha von SuttnerHay libros cuya aparición promueve un cambio, lento pero radical, en la cosmovisión de las sociedades. Probablemente el cambio ya se está fraguando antes de que esos libros aparezcan, pero estos actúan como catalizadores y sus ideas se asientan con firmeza en el imaginario. Tal es el caso de La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe, que impulsó la abolición del esclavismo; o de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, que visibilizó la postergación a un segundo plano de las mujeres.

Y así de relevante fue (es) ¡Abajo las armas!, una novela que solo puede ser entendida como un poderoso alegato antibelicista. Su autora, Bertha von Suttner (quien sin duda tuvo una vida de novela, lean si no la introducción de esta edición), se implicó en la lucha contra el militarismo después de asistir como enfermera voluntaria en los hospitales de campaña en la guerra ruso-turca (1877-1878). ¡Abajo las armas! dio fama mundial a su autora y ayudó a despertar un fuerte sentimiento de rechazo a las guerras. Suttner acabaría por fundar la Sociedad Austríaca de la Paz e impulsó la instauración del Premio Nobel de la Paz, que ella misma recibió en 1905.

En lo literario, ¡Abajo las armas! no es una novela magnífica. Escrita bajo la forma de las memorias de una mujer, su trama es lineal y está al servicio de los postulados antimilitaristas que la autora buscaba transmitir. A pesar de ello, los avatares de la protagonista —una mujer que pierde todo (familia, marido, fortuna) durante las distintas guerras en las que Austria participó en la segunda mitad del siglo XIX—, logran interesar al lector.

Porque una destreza se le debe reconocer a Suttner: el saberse aprovechar de los conflictos bélicos que jalonaron todo el siglo XIX y que estaban bien presentes en las mentes de sus lectores. La muerte, el hambre, las pestes, la ruina económica… todos los males que la guerra acarreaba estaban frescos en la memoria de los lectores de ¡Abajo las armas!, lo que facilitaba que se identificaran con las vicisitudes de Martha Althaus, la protagonista.

Al tiempo, Bertha von Suttner supo retratar el monolítico ideario de la sociedad del Imperio Austrohúngaro en la que el honor y la patria eran conceptos santificados a los que la población, sin importar clases sociales, estaba dispuesta a sacrificar cuanto poseía. Todo el entorno de la protagonista defiende de una u otra forma estas ideas, pero no así la rebelde Martha Althaus, que cuestiona sin cesar las convenciones que rodean la guerra y lo militar. Con esa contraposición de visiones, Suttner repasa y analiza toda la parafernalia del militarismo, señalando, sutil pero firmemente, los intereses que se ocultaban tras los bonitos principios usados para engatusar a los civiles.

Todavía hoy esta novela tiene todo el interés para el lector contemporáneo. Por un lado, por la visión que ofrece de la férrea sociedad militar europea que caracterizó el siglo XIX, cuyas bases nos resultan hoy sorprendentes y más o menos lejanas; por otro, y precisamente, porque nos permite analizar los resabios de esa sociedad que todavía quedan en este mundo posmoderno y tecnológico. Al tiempo, la lectura de ¡Abajo las armas! ayuda a comprender la situación geopolítica (pero también la disposición mental de los europeos) que acabaría por desembocar en la Gran Guerra cuyo centenario ahora se conmemora.

Esta novela contribuyó a crear una conciencia antibelicista que permitió a los soldados que participaron en la Primera Guerra Mundial escribir sus terribles experiencias en el frente tras su regreso. Un gesto subversivo, impensable tan solo unas décadas antes, y que aceleró la reivindicación de la desmilitarización de la sociedad civil.

¡Abajo las armas! es un texto fundamental. Por desgracia, una vez más se hace necesario advertir a los lectores sobre la mala traducción y la absoluta carencia de una corrección con las que Cátedra lo ha deshonrado.

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