Detrás de la estación – Arno Camenisch

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Detrás de la estación - Arno camenischTomen nota del que me parece uno de los mejores libros que he leído en lo que va de año. Se trata de este brevísimo Detrás de la estación, del escritor suizo Arno Camenisch, y segunda parte de la trilogía que comenzara con Sez Ner.

Detrás de la estación describe la vida en un pequeño pueblo suizo desde la perspectiva de un niño algo travieso. El joven narrador nos presenta a su familia y vecinos y, con ellos, el día a día en el valle que encierra todo su universo.

Las correrías junto a su hermano, los castigos que recibe de los sufridos padres, la estrecha relación con tíos y abuelos, los habitantes del pueblo con sus peculiaridades… de todo da cuenta con frescura y gracia.

Camenisch logra la particular hazaña de hacernos creer que de verdad es un niño quien nos está contando esta historia. No solo por la inocencia que se desprende de la narración, sino en especial por lograr trasladar al texto esa comprensión literal que los niños tienen a veces de lo que acontece a su alrededor, esas asociaciones de ideas por completo lógicas y, sin embargo, equivocadas. Así cuando la coneja que tiene en el jardín se come a sus crías porque él ha jugado con ellas y como consecuencia piensa que no puede tocar al hijo recién nacido de su vecina:

El hijo de Fonsina se llama Fridolin. Está acostado en el salón en la cuna y duerme. No es más grande que un pan blanco, y yo no me atrevo a tocarlo, porque entonces Fonsina se lo comerá. Cuando se despierta grita tanto que los cristales de la ventana tiemblan.

También por trasmitir esa indiferencia olímpica con la que los niños afrontan lo que sucede a su alrededor, aceptándolo sin plantearse mil disquisiciones al respecto, como por el contrario suelen hacer los adultos.

Marina está sentada en nuestra cocina, llorando. […] Es que ha estado fuera en el frío sin guantes y ahora le duelen las manos y llora por eso, le preguntó a mamá. […] Mamá solloza, sabéis, dice, Marina y Anselmo, y le pasa la mano por la espalda a Marina, regresan a Italia. Es que se van de vacaciones al dolchefarniente. Mamá mira fijamente la taza de café. No, se van para siempre.

Esos ojos limpios, ajenos al prejuicio, al filtro de la experiencia, con los que el narrador mira el mundo, se apoyan en un lenguaje sencillo, sobrio, con el que se componen breves retazos, escuetos, que recogen cada uno una pequeña historia. De ese modo fragmentario logra sin embargo Arno Camenisch, como ya lo hacía en Sez Ner, representar una visión completa y llena de matices de la vida en el estrecho valle suizo.

Es su misma sencillez lo que lo convierte Detrás de la estación en una pequeña joya que me permito recomendarles. Y es que no hace falta un estilo afectado ni grandes sofisticaciones para construir una historia hermosa, conmovedora y francamente divertida.

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1 Comentario

  1. Hola! Pues no sé si fue por tu reseña de Sez Ner, pero el caso es que me compré los dos libros, que aún tengo pendientes de leer (parece que cuando los tienes se te pasan las ansias, porque ya están ahí y nadie te los va a quitar…).
    Me gustan mucho las historias protagonizadas por niños y que son creíbles, no me parece fácil conseguirlo y de hecho buenas historias protagonizadas por niños me han decepcionado porque no me lo he creído, no sentía que el personaje fuera real.
    Los pongo a la vista (los dos) 😉

    Gracias y un saludo!

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