Diario de campo – Rosario Izquierdo Chaparro

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Diario de campo - Rosario Izquierdo Chaparro«A todas las mujeres que trabajan con mujeres», reza la dedicatoria de este libro, primera novela de Rosario Izquierdo Chaparro. Pero no debe entenderse esta dedicatoria como una declaración de intenciones: el libro es “para todos los públicos”; porque aunque propone una mirada lúcida, veladamente crítica, sobre la situación de la mujer, es también un interesante texto literario: reflexivo, profundo y, por qué no decirlo —aunque este adjetivo se cuelgue enseguida a cualquier obra escrita por una mujer—, íntimo.

Rosario Izquierdo Chaparro es socióloga, investigadora de la exclusión social y el empleo femenino. La experiencia de su trabajo es por tanto la base de un libro que habla sobre trabajo, precariedad y mujer. Así Diario de campo es, en parte, lo que su nombre indica: un diario de campo, las anotaciones de una mujer que investiga cómo la formación ayuda a la incorporación de las mujeres al mercado laboral y cuál es la situación de estas en ese mismo mercado; y al hilo de esas anotaciones, es una reflexión personal sobre lo que significa ser una trabajadora, cuando esa a final marca muchas diferencias.

La narradora de Diario de campo da cuenta de su trabajo con mujeres de pocos recursos. Pero las deja hablar a ellas. Algunos capítulos son una transcripción comentada de entrevistas mantenidas con estas mujeres, que se abren, confían, y cuentan a su interlocutora su vida: una vida donde las mujeres no van al colegio porque tienen que ayudar en los negocios familiares o cuidar de abuelos o hermanos pequeños. Una vida donde nadie, ni ellas mismas, da importancia a la formación de las mujeres. Ni a la formación, ni a la realización o a la felicidad de las mujeres.

En otros capítulos, la narradora relata su día a día en el trabajo. Habla de las mujeres a las que ayuda, pero también de las mujeres con las que trabaja, sus compañeras. Y, finalmente, habla de sí misma. A pesar de sus estudios universitarios, la precariedad laboral también caracteriza su currículo. Sueldos bajos, temporalidad, la maternidad como una tara que el empleador va a tener en cuenta y, para acabar de complicar las cosas, la crisis… Izquierdo Chaparro va desgranando lo que supone ser mujer y querer trabajar (o tener que trabajar). La voz tranquila de la narradora viene a actuar como un filtro, pero ese filtro, pronto se comprende, está hecho de la misma materia que el elemento filtrado.

Diario de campo puede leerse como un informe bien documentado sobre la situación laboral de la mujer en España. Al tiempo, y como decía más arriba, es una reflexión personal, en la que asoma sin duda la escritora, la propia Rosario Izquierdo Chaparro. Y esa reflexión invita a su vez a pensar a quien lee, especialmente en el caso de que la lectora sea una mujer: qué trabas hemos encontrado, qué apoyos hemos recibido, qué esperaba nuestro entorno de nosotras, cómo afrontamos cada día de jornada laboral…

Pero sobre todo, Diario de campo es un texto literario. Un texto literario sosegado, cercano, sencillo y hasta poético. Y hablo de texto literario porque no parece encajar bien en lo que tradicionalmente se entiende como novela, con su estructura definida de planteamiento, desarrollo y desenlace. Diario de campo es más bien desarrollo neto: la realidad de las mujeres en cuanto trabajadoras. El planteamiento fue escrito antes por una sociedad que no daba importancia a la formación y al desarrollo profesional de la mitad de su fuerza de trabajo, donde en el mejor de los casos se toleraba que la mujer ganara un dinero extra en el tiempo que le sobraba después de atender a los hijos y el hogar. El desenlace aún está por escribirse y libros como el de Rosario Izquierdo Chaparro pueden hacer que sea más halagüeño de lo que lo es el presente.

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