Diario de una vagabunda – Hayashi Fumiko

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Diario de una vagabunda - Hayashi FumikoSe echaba de menos que en esta colección de Satori Ediciones, llamada Maestros de la Literatura Japonesa, se recuperase alguna voz femenina. Hayashi Fumiko viene a cubrir ese hueco, merecidamente, ya que fue una de las escritoras más relevantes (y prolíficas, con más de doscientas obras publicadas) del pasado siglo japonés.

Hayashi saltó a la fama precisamente con Diario de una vagabunda, una colección de textos autobiográficos donde recoge las penurias de su vida de paria. Nacida en una familia de vendedores ambulantes, desde su niñez su existencia estuvo marcada por la precariedad, la escasez y la carencia económica y sentimental.

Aunque nacida en la isla más meridional de Japón, muy joven emigró a Tokio, donde recorrió un rosario de trabajos que apenas le aseguraban la subsistencia y de amantes que no la hicieron feliz. Todas esas experiencias fueron recogidas en sus diarios que, entre 1928 y 1930, fueron publicados por entregas y con gran éxito en una revista femenina que pretendía dar voz a las escritoras. Enseguida los textos de Hayashi Fumiko se reunirían y publicarían en forma de libro, que más tarde sería reeditado con algunos retoques de la autora.

Diario de una vagabunda es por tanto un diario personal escrito con una enorme sencillez, entre la que brillan de vez en cuando encantadores destellos de poesía que iluminan lo que no es sino un canto desesperanzado a la vida. Hayashi conoce desde muy joven todo tipo de sinsabores: pasa hambre, es abandonada por el hombre que ama, deambula lejos de su familia en busca de otro trabajo mal pagado… Muchas veces contempla la idea del suicidio y, sin embargo, continúa aferrándose a la vida.

Hayashi Fumiko es una superviviente nata, se abraza a la vida como se abraza a los amantes que la desprecian. Y en parte es debido a que siente que la escritura la redime. Mientras rueda de trabajo en trabajo, contando los yenes de que dispone para pagar un cuartucho donde caer rendida al llegar la noche, no deja de pensar que algún día escribirá una gran obra y que el curso de su suerte cambiará. Desea escribirla, sabe que puede escribirla y de hecho, sin reparar en ello, la está escribiendo ya cuando toma la pluma a pesar del cansancio, tras el largo día de trabajo.

Diario de una vagabunda es, qué duda cabe, una historia personal. Pero tras ella se adivina la atribulada existencia de los hombres y mujeres que migraron del campo a las grandes ciudades industriales en las primeras décadas del siglo XX y de cuya carne y sangre se nutrió ese brillante espectro de la modernización. Probablemente en ello radique el éxito que alcanzó en su momento la publicación de la obra, dado que esos hombres y mujeres podían reconocerse en lo que contaba Hayashi Fumiko y podían comprender, a su vez, el modo sencillo, llano, en que lo contaba.

Hoy día las tribulaciones de la joven Fumiko todavía nos conmueven. Eso a pesar de que las anotaciones de Diario de una vagabunda resultan muchas veces un tanto confusas. La traducción está basada en el primer libro recopilado en 1930 y no en el que, en 1939, la propia autora editaría precisamente con la intención de hacer más claros ciertos pasajes. En consecuencia, cuesta ubicarse en la línea temporal de amantes y trabajos al no precisarse con claridad cuándo abandona unos y otros. Un defecto menor para una obra interesante.

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