El bosque es grande y profundo – Manuel Darriba

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El bosque es grande y profundo - Manuel DarribaEl bosque es grande y profundo es una novela sencilla, bien escrita, que dibuja con sutileza un panorama amenazador: el de una vuelta obligatoria y desordenada a los orígenes, a ese espacio primero del que salimos hace mucho tiempo para no regresar jamás. Ya el título lo advierte, el bosque es grande y profundo. El hombre ya nada tiene que hacer allí, ese ya no es su hábitat y mucho menos un refugio seguro.

Manuel Darriba enfrenta así la Ciudad, con mayúscula, representación de los logros del ser humano, con el bosque. Un bosque sin mayúscula porque es un espacio sin importancia, donde vive gente sin importancia de un modo que a nadie le importa.

Pero Darriba inventa una situación que obliga al hombre a abandonar la Ciudad y regresar a las profundidades del bosque. Y llama a ese hombre Hans y nos lo presenta errando por ese espacio arbóreo y amenazante. Aprendiendo lo necesario para sobrevivir. Porque sobrevivir es lo más que se puede hacer en el bosque. Incluso los que han nacido allí llevan una vida penosa, donde el trabajo siempre es duro y la recompensa por él, escasa.

De la Ciudad poco se nos cuenta. Solo que hay una guerra que, como a Hans, ha expulsado a miles de personas hacia el bosque. Perdidos y calamitosos, esos exiliados se convierten en sombras hambrientas que vagan, mientras su número crece de día en día.

Darriba es poeta y poesía destila esta novela. Su uso del lenguaje hermosea una narración que es un mérito en sí misma. Sus frases son lacónicas pero efectivas. Las descripciones de los elementos –la lluvia, el viento, la luna– crean imágenes vivas, casi sensaciones.

Este es tal vez el punto más fuerte de la novela: la manera en que logra atrapar la belleza de la naturaleza, pero manteniéndola siempre como algo ajeno al hombre. El lector puede percibir la hermosura de lo que Darriba describe, pero los personajes jamás lo hacen. Para ellos el bosque es sólo un entorno amenazante, hostil y frío.

El bosque es grande y profundo se divide en tres partes. La primera y más extensa es la protagonizada por Hans. En la segunda aparece Gretel, la hermana de Hans.

Gretel es tan solo una niña a la que la guerra atrapa en la Ciudad. Amparada por su profesora de piano, sobrevive en un sótano en condiciones precarias. Gretel no tiene miedo, tal vez debido a su corta edad asume con naturalidad la total devastación del mundo que la rodea. Su ingenuidad, no obstante, resulta un tanto sorprendente. Pero tratar de narrar el horror desde la perspectiva de un niño no es tarea fácil.

Por último la novela tiene un breve epílogo que muestra de forma muy breve cómo era la Ciudad en el momento inmediatamente anterior al estallido de la guerra, explicando de paso por qué Hans fue de los primeros en huir al bosque.

Estas dos últimas partes de la novela son su parte más floja. En parte precisamente por la dificultad de usar la mirada de una niña para describir una ciudad destruida y los problemas de sobrevivir en ella. Pero también porque parecen un colofón innecesario a la historia de Hans.

La historia de Hans se basta a sí misma y con lo que en ella se cuenta resulta suficiente para que el lector rellene los huecos y recree al completo la aventura de Hans y, a través de ella, la de las miles de sombras desesperadas que toman el bosque provenientes de la Ciudad.

Las dos últimas partes, sin estropear la novela, resultan innecesarias. Las salva la estilizada prosa de Manuel Darriba, un escritor al que conviene seguir la pista.

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