El camino oscuro – Ma Jian

0
948

El camino oscuro - Ma JianMeili es una joven embarazada que debe huir de su hogar para evitar que la obliguen a abortar. Meili es mujer y es campesina y es china y pronto descubrirá que, por eso, su vida vale muy poco. Su huida, que emprende junto a su marido y su hija pequeña, se convierte en un viaje hacia ninguna parte, lleno de peligros y sinsabores y, sin embargo, siempre con la esperanza de que, en la siguiente vuelta del camino, aguarde una vida mejor.

Ma Jian ha escrito, con El camino oscuro, una novela que desvela todos los males de la China contemporánea: la política del hijo único, la prohibición para el campesinado de emigrar a las ciudades, la corrupción del estamento oficial, las mafias… El ciudadano chino, especialmente si proviene del campo, está expuesto a todo tipo de injusticias y maltratos, sea de manera oficial o privada. Lo sorprendente es que muchas de esas injusticias tienen como objetivo mejorar el desarrollo económico del país. Pareciera que en todo el orbe se sacrifican las vidas y la felicidad de las gentes de a pie en el mismo altar.

A pesar de su tremendismo, El camino oscuro no es una novela sombría ni acongojante. En parte porque se presenta como un viaje, un caminar hacia delante en donde el intento de los protagonista por sortear los peligros le da un matiz a la historia de novela de aventuras. Pero también por el carácter de Meili, su protagonista.

Meili rezuma optimismo, es una mujer joven dispuesta a alcanzar una vida mejor para sí misma y su familia. Encaja los innumerables golpes de su triste destino con entereza y prosigue avanzando. A pesar de los infortunios, y son muchos los que le acontecen, no está dispuesta a dar su brazo a torcer y no lo da. Pero, como mujer, no es siempre libre de tomar sus propias decisiones. Su cuerpo es un campo de batalla en el que se enfrentan el gobierno y su esposo, empeñado en tener un hijo varón. Meili siente que su útero no le pertenece y que, precisamente por tener útero, le niegan el derecho a decidir su propio destino. En general, la mayoría de mujeres y niñas de El camino oscuro tienen unas vidas especialmente difíciles y rara vez resultan bien paradas.

Meili, al tiempo, representa el anhelo de millones de personas en el mundo de llevar una vida mejor, pero una vida mejor según los parámetros que occidente ha extendido por los cinco continentes; es decir, vivir en una ciudad, vestir ropa bonita y comer con frecuencia en un restaurante. Las aspiraciones de Meili pueden parecer ingenuas, aunque son legítimas; sin embargo, no deja de resultar paradójico que, a pesar de los infiernos que atraviesa, sus esperanzas tengan que ver más con el consumo que con la seguridad o la felicidad.

En conjunto, los avatares de la precaria existencia de Meili sirven a Ma Jian para poner el foco sobre los puntos negros de la sociedad China: Meili deberá esquivar a los funcionarios del control de la natalidad, será detenida por ser inmigrante ilegal en su propio país, huirá de la trata de blancas. Y casi nunca saldrá indemne. Al tiempo, el periplo de Meili y los suyos retrata como son las existencias de esos millones de chinos cuyos modos de vida casi resultan inimaginables para un occidental, excepto en un punto: sus ansias de consumo.

Ma Jian ha elegido un lenguaje muy coloquial y ha recurrido con frecuencia a los diálogos para hacer avanzar la acción y dejar claras las posturas de sus personajes. Pero también ha construido una narración llena de imágenes insólitamente bellas que describen paisajes casi postapocalípticos. Ríos contaminados, ciudades en proceso de derribo, tierras de labor abandonadas, montañas de basura y calles de chabolas construyen un fondo de equívoca hermosura sobre el que se desarrollan las aventuras de Meili y los suyos.

Ma Jian introduce también en El camino oscuro un juego narrativo, dejando que parte de la historia sea narrada por el hijo nonato de Meili. Un recurso que, si no excesivamente interesante, tampoco molesta. Sin embargo, hacia el final incluye un elemento que se asemeja al realismo mágico y que acabará por conducir al desenlace de la historia. Aunque no llega a resultar un exceso narrativo, no deja de parecer un recurso chocante para poner fin a una novela de estas características.

Pequeños detalles que seguro que algunos lectores pueden incluso encontrar sugerentes y que, en cualquier caso, no desmerecen una lectura interesante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here