Henry y Cato – Iris Murdoch

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Henry y Cato - Iris Murdoch

Iris Murdoch es una conocida y reconocida novelista, tenida por una de las más relevantes del pasado siglo. Probablemente esa fama es justa, aunque la lectura de Henry y Cato deja un regusto particular que obliga a colgar un “pero…” a la escritora, junto a la etiqueta de buena novelista.

Sin duda la prosa de Murdoch cumple todos los requisitos necesarios para calificarla de deleitosa. Es amena, descriptiva, sencilla y a la vez profunda, reposada y detallista. En definitiva, su escritura atrapa y hace disfrutar. Sin embargo la trama, al menos de la novela que nos ocupa, acaba por resultar un tanto desconcertante.

Henry y Cato empieza por presentarnos a dos dispares personajes. Aunque amigos, ambos llevan una vida por completo diferente. Henry, el hermano pequeño de una antigua familia de la aristocracia rural inglesa, vive inmerso en un triángulo amoroso en Estados Unidos, a donde se marchó huyendo de su familia. Por su parte, Cato ha profesado como sacerdote católico (en contra de la opinión de su padre) y vive una crisis de fe como resultas de haberse enamorado de un joven feligrés.

La novela avanza concentrada en describir y desarrollar los conflictos personales de ambos personajes: mientras Henry regresa a Inglaterra al convertirse inopinadamente en heredero de la fortuna familiar, Cato decide colgar los hábitos. Pero cuando pareciera que simplemente vamos a asistir a la forma en que Cato organiza su vida tras abandonar la Iglesia y Henry encara una relación tormentosa con su madre y su pasado, la historia da un brusco vuelco y un acontecimiento inesperado cambia por completo no solo el devenir de las vidas de los protagonistas, sino la composición misma de la novela.

El acontecimiento que cambia el discurrir de la trama es absolutamente imprevisto, aunque páginas más tarde se comprende que ese es el quid de la cuestión, que ahí nos llevaba la autora y que ese ha sido su golpe maestro. Sin duda, hace falta pericia para provocar un vuelco así en una novela, pero al tiempo tal cambio en la dirección causa desconcierto y puede verse casi como un elemento extraño en una novela que parecía ir de otra cosa. Y que, de hecho, resuelto ese nudo, vuelve a fluir por su cauce primigenio.

Pero Henry y Cato no deja de ser una novela interesante. A pesar de ese acontecimiento irruptor que altera la trama ―y que por otro lado está perfectamente imbricado en la historia, planteado y resuelto―, el libro tiene suficientes aciertos que justifican su lectura. Queda mencionada la buena prosa de Iris Murdoch. También hay que mencionar su innegable capacidad para adentrarse en las profundidades del ánimo de sus personajes. No únicamente de los protagonistas, Henry y Cato en este caso, sino también del resto: desde los que juegan un papel importante, como la madre de Henry o el padre de Cato; a personajes que podrían parecer prescindibles, pero que prestan color a la novela, como el caso del excéntrico anciano Lucius Lamb, o la peculiar Stephanie Whitehouse.

Henry y Cato es, en resumen, una lectura recomendable, aunque particular. Personalmente, la que esto escribe necesita conocer un poco más la obra de Iris Murdoch para aclarar sus impresiones. Estas se inclinan de momento a pensar que la señora Murdoch es una escritora correcta, con tramas más o menos interesantes, nacidas de ese siglo XX tranquilo e individualista posterior a la Segunda Guerra Mundial, pero que en nuestro convulso siglo XXI pecan de inocentes. Aunque, por supuesto, eso no las convierte en mala literatura.

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1 Comentario

  1. Pues mira, tengo ganas de leer algo de Iris Murdoch, y este libro es que me tiene cautivada la portada… Pero veo que para situarte con él es necesario conocer más a Murdocho, por lo que cuentas, así que creo que voy a buscar otra lectura suya antes.

    Gracias y un saludo

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