Los depravados príncipes de la vieja corte – Mateiu I. Caragiale

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Los depravados príncipes de la vieja corte - Mateiu I. CaragialeMarcada por el último romanticismo, pero abierta ya al simbolismo, “Los depravados príncipes de la vieja corte” es una novela singular que describe ese tema algo recurrente que es la remembranza nostálgica de los decadentes primeros años del siglo XX. Y la calificación de singular que merece, atañe tanto al aspecto formal de la misma, gracias a la voz propia de Mateiu I. Caragiale, como al hecho de suceder en Bucarest, a las puertas de Oriente, donde todo es posible y fascinante.

Los depravados príncipes son un grupo de hombres que se dedican a recorrer los tugurios de la noche bucarestina, tal vez como gesto de protesta contra un mundo que, alejándose del ideal caballeresco del que ellos son magníficos pero anacrónicos representantes, se adentra a pasos agigantados por la senda de lo prosaico y banal.

Es posible concretar aún más y decir que los verdaderos príncipes son sólo dos de los protagonistas de esta historia, Pantazi y Pasadia. Herederos por cuna del sibaritismo oriental procedente de los Balcanes, hijos adoptivos del refinamiento europeo, adquirido por educación, estos hombres parecen ser conscientes de ser el último eslabón de una dinastía agotada. Sus correrías nocturnas son las exequias fúnebres por un orden que ya expira, una última cena que se prolonga antes de la despedida definitiva. Después de ellos, ya nada quedará de los antiguos príncipes, cuyo esplendor alimentó el imaginario de toda una nación.

Si bien las aventuras de estos caballeros son de un orden algo peculiar, sus gestas necesitan de un bardo que las cante. Así, el narrador es el observador fascinado que consigna cuanto concierne a estos hombres que sabe únicos. Más que el invitado a las noches de francachela, es el testigo privilegiado de la nostalgia infinita de Pasadia y Pantazi por un tiempo, real o imaginario, en el que sus cualidades de genuinos gentileshombres hubieran brillado con luz propia. Sus ensoñaciones les conducen a imaginarse en el siglo XVIII francés, en la corte del Rey Sol, o a perderse en parajes fantásticos, donde en medio de una naturaleza lujuriante, blancos palacios acogen una vida entregada al ideal.
Fascinado por ese esplendor de ocaso, el narrador canta las alabanzas de ese mundo sublime que se agota, a la vez que anota con mordacidad las escenas tremendistas que se suceden en las noches.  La inmoralidad, la fealdad, la impudicia y la suciedad que pueblan cada antro que los príncipes visitan forman un contraste brutal con aquellos ensueños que comparten. Y es en ese contraste donde radica lo mejor de esta narración.

Esa realidad sucia y ajada en la que los príncipes se encenagan, está representada por el cuarto personaje de la novela: Pirgu, el cicerón de los sublimes hombres en ese mundo real y obstinado que ha derrotado al ideal que ellos representan. Pirgu es repulsivo y, sin embargo, se hace más cercano que los príncipes; tal vez por demostrar sin tapujos que está hecho de barro. Es el bufón que muestra a sus altezas la horrible cara de una realidad que ya no desea mimar a seres como ellos.

Desaparecer o desvanecerse, la muerte o el exilio, esa es la única suerte que puede esperar a quienes ya no son de este mundo.

1 Comentario

  1. Hello,I’am studying Mateiu I.Caragiale in Romania and your opinions about his novel are of great interest to me. Would you mind sharing them in English? I am afraid I might miss some subtleties…

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