Monstruos parisinos – Catulle Mendès

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Monstruos parisinos - Catulle MendèsEn estos tiempos inciertos debemos valorar la valentía de quienes, a pesar de todo, siguen apostando por editar con exquisitez buenos libros. Ardicia Editorial se lanza a la arena literaria con este Monstruos parisinos, de Catulle Mendès, un popular escritor y poeta francés de finales del XIX.

Mendès fue especialmente conocido como narrador por sus Monstruos parisinos, una colección de estampas con la que retrató la decadente vida galante del París finisecular. Escritos como breves relatos, fueron publicados en la revista Gil Blas y recopilados más tarde en un único volumen que tuvo una magnífica acogida. La presente edición, sin embargo, solo recoge una selección de los relatos más representativos de aquella colección.

Monstruos parisinos es por tanto una colección de relatos sobre personajes imaginarios, pero representativos, de aquel París que era la capital del mundo: cortesanas, artistas, escritores, dandis y bons vivants son los protagonistas de las historias con las que Mendès capturó la esencia de una sociedad que, prácticamente, murió con el siglo.

Todos los relatos siguen una estructura similar: se presenta a un personaje del que a continuación se narra una anécdota que ilustre las cualidades que de él se han glosado previamente.

La peste es temible, desde luego. ¡Pero para todas las casadas y todas las solteras, madame de Portalègre es mil veces peor!

Sin duda, estas anécdotas pertenecen a la mejor especie del relato. Girando en torno a un personaje, buscan resultar efectistas, causar sorpresa, sin por ello ser artificiales. Como representante destacado del parnasianismo, y como poeta, Mèndes juega con el lenguaje, embelleciéndolo, buscando crear imágenes originales, desusadas (aunque en ocasiones abusa de ellas, repitiéndolas y restándoles así novedad); para ello pone en juego multitud de recursos literarios: antítesis, metáforas, imágenes… con los que construye un ambiente de opulencia, de lujo, que casa a la perfección con la temática de los relatos con los que nos presenta a sus monstruos.

Porque Monstruos parisinos apresa ese lujo fastuoso del que disfrutaban los privilegiados. Carruajes, joyas, manjares, palacios: Mèndes levanta con destreza para nosotros el decorado (el único posible) en el que transcurren sus historias. Historias protagonizadas casi siempre por mujeres: cortesanas, artistas y algunas nobles son las elegidas por el autor para dar la medida de un París entregado al galanteo. Las penas de amor, venganzas, amistades y enemistades de las mujeres hermosas que epataban a la ciudad con sus aventuras, su lujo y sus amantes componen la esencia de estos sabrosos relatos.

Catulle Mèndes abundó en esa imagen de la mujer mantenida, amante del lujo, que administra su belleza como una propiedad, que ama con desafuero (pero no a quien la mantiene) y positivamente aquejada ella también del esplín finisecular. Y es que las anécdotas que recogen estos relatos son precisamente el intento de huir de ese hastío que aqueja a quien ya está de vuelta de todos los placeres. Pero estas mujeres, estos monstruos parisinos, son también mujeres fuertes, conocedoras del mundo y de lo que este espera de ellas; de alguna manera, mujeres emancipadas y libres, a la búsqueda del placer. Un placer que puede ser proporcionado por un amante, el triunfo en el escenario, un vestido nuevo o derrotar a una rival.

Monstruos parisinos es, en resumen, un bocado exquisito para los amantes de la literatura francesa y, en especial, para aquellos que gusten de las historias galantes bien contadas.

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