Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras – Diego de Torres Villarroel

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Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras - Diego de Torres VillarroelEn el siglo XVIII, Diego de Torres Villarroel, catedrático de Matemáticas en la Universidad de Salamanca, publicó su obra Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras. Una novela autobiográfica que inauguró el género para las letras españolas y que aparecería publicada por partes entre 1743 y 1759.

Para cuando aparecieron los primeros cuatro trozos de su Vida, en 1743, Diego de Torres Villarroel era ya un personaje conocido. Había escrito varias obras de diversa índole, entre ellas una Ortografía publicada por la Real Academia Española, era catedrático en Salamanca y sus Almanaques (Torres Villarroel era astrólogo y publicaba de forma periódica pronósticos de acontecimientos venideros) gozaban de popularidad desde que en 1724 predijera con acierto la muerte del rey Luis I.

Los primeros cuatro trozos de su Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras fueron escritos con la intención de que «ninguno me ponga ni me añada más de lo que yo dejaré declarado que es mío.»

[…] Y temo que, por la codicia de ganar cuatro ochavos, salga algún tonto, levantando nuevas maldiciones y embustes a mi sangre a mi flema y a mi cólera. Quiero adelantarme a su agonía, y hacerme el mal que pueda, que por la propia mano son más tolerables los azotes. Y finalmente, si mi vida ha de valer dinero, más vale que lo tomé yo que no otro; que mi vida hasta ahora es mía, y puedo hacer con ella los visajes y transformaciones que me hagan al gusto y a la comodidad; y ningún bergante me la ha de vender mientras yo viva. Y para después de muerto, les quedará el espantajo de esta historia, para que no lleguen sus mentiras y sus ficciones a picar en mis gusanos.

Diego de Torres Villarroel se muestra en esta su Vida como un personaje del todo peculiar: desenfadado, burlón y algo pendenciero (al menos desde un punto de vista intelectual) el escritor se ríe de sí mismo y planta cara con gallardía a los notables de su entorno, muchos de los cuales le despreciaron por sus orígenes humildes o su falta de ciencia.

He ahí una de las particularidades de este interesantísimo texto, Torres Villarroel era un hombre común y su vida, en principio, carecía de todo interés para una sociedad acostumbrada a leer vidas de santos o de reyes. Sin embargo, los cuatro primeros trozos tuvieron una excelente acogida.

Y no es de extrañar, porque esos cuatro primeros trozos que relatan las primeras cuatro décadas de la vida de Torres Villarroel están llenos de curiosas anécdotas: la historia de su niñez, cómo escapó a Portugal para alejarse de las consecuencias de una trastada universitaria, su primera estancia en Madrid, su destierro a tierras portuguesas o cómo se enfrentó a un fantasma que aterrorizaba la casa de una condesa.

Los dos siguientes trozos, publicados en 1750 y 1759 respectivamente describen, entre otros asuntos, una apoplejía que puso al autor al borde de la muerte, y cuya relación este aprovecha para despacharse contra la poca ciencia de los médicos; y cómo, después de jubilarse, se celebró la oposición para cubrir la vacante de la cátedra que él había dejado libre y que ganó en buena lid (aclarar este punto es el motivo del texto) su sobrino.

Como decía, la Vida de Torres Villarroel cautivó a los lectores de la época por ser la vida de un hombre común. No hay en ella intención moralizante alguna y sí mucha gana de entretener y divertir. Pero también es una obra que rezuma egotismo y tiene un indudable afán de autodeterminación. Torres Villarroel era consciente de su valía y de haber alcanzado riqueza, fama y seguridad gracias a su esfuerzo y trabajo, no por su cuna, como era habitual entonces. Orgulloso de sí mismo, el autor reivindica una y mil veces su talento y fustiga con él la cara de sus adversarios. Muchos de los cuales, por cierto, se encontraban en la propia Universidad de Salamanca, algo de lo que Torres Villarroel se duele con frecuencia.

Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras es un texto divertido y ameno, una obra llena de virtudes que se disfruta aún más por estar escrita en el español de la época.

1 Comentario

  1. Hola, no conocía a Diego de Torres Villarroel. Muchas gracias por darlo a conocer y difundirlo. Sin duda, debe ser interesante leer las peripecias de alguien que vivió y tuvo éxito sin que su mérito fuese la cuna, como parece que él dejaba siempre claro. Gracias. Las historias de pícaros siempre han sido entretenidas en la literatura. Me lo apunto.

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