Vida de zarigüeyas – Dolly Freed

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Vida de zarigüeyas - Dolly FreedYa hemos hablado aquí de varios libros que postulan la necesidad de una vida más sencilla, menos pegada a los objetos materiales, que aquella que nos caracteriza en la presente sociedad de consumo. La mayoría de esos libros habla desde una perspectiva que se centra en lo medioambiental, en el daño que nuestra cultura de acumular y tirar le hace a nuestro planeta; muchos también ponen el foco en lo social, en las injusticias que genera el actual sistema de producción y consumo. Pero para aquellos a los que no les preocupa el medioambiente ni el conjunto de la sociedad, propuso Dolly Freed un acicate diferente: ganar tiempo de ocio o, dicho en román paladino, poder entregarse a la pereza.

En los años setenta la adolescente Dolly Freed escribió Vida de zarigüeyas, un texto a caballo entre un diario y un libro de supervivencia, donde da cuenta del peculiar modo de vida que su padre y ella pergeñaron. Su idea era reducir al mínimo sus necesidades y ser autosuficientes para así evitar tener que atarse a un empleo estable.

Lo que Freed propone es liberarse del círculo vicioso de trabajar cada vez más con las miras puestas en adquirir cada vez más objetos; lo ideal es necesitar cada vez menos y ser autosuficiente a la hora de cubrir aquellas necesidades básicas. De este modo se dispondrá de más tiempo para dedicar a aquello que más nos interese: el estudio, el juego, la vida contemplativa… cada uno según sus inclinaciones.

Dolly y su padre vivían en una casa que habían reparado ellos mismos, criaban gallinas y conejos, mantenían un huerto y pescaban, pero dedicaban el resto del tiempo a vaguear. Solo de vez en cuando aceptaban trabajos remunerados para hacerse con la cantidad de dinero que necesitaban para comprar aquellas cosas imprescindibles que no se podían procurar por sí mismos.

En Vida de zarigüeyas Dolly Freed reunió sus experiencias en un tono coloquial, cercano y divertido. Con la desenfadada vehemencia de la juventud enumera las razones y ventajas de su modo de vida y critica a aquellos que, sólo por seguir la moda, apuestan por una “vuelta a los orígenes” artificiosa e impostada. Pero sobre todo es sincera: si al lector casual de su libro no le gusta la cultura del “hágalo usted mismo”, matar animales que luego se comerá, o no puede vivir sin coche, la vida de zarigüeya no es para él, mejor que ni lo intente.

Pero si el lector está dispuesto a llevar una vida sencilla y a experimentar la satisfacción de ser autosuficiente al margen de la sociedad de consumo, en Vida de zarigüeyas encontrará, además de persuasivos razonamientos que le avalen en su decisión, trucos prácticos para pescar, conservar carne, criar conejos, plantar un huerto o construir una estufa. Una guía básica que, cuando menos, proporciona algunas ideas útiles y de sencilla aplicación.

La presente edición cuenta con un epílogo escrito en 2009 por la autora en la que se reafirma en la mayoría de las ideas que plasmo en su día en el libro. Aunque Dolly Freed ya no lleva una vida de zarigüeya (de hecho, llegó a trabajar como ingeniera para la NASA), su experiencia le sirvió para saber que, aunque el modelo de vida y consumo omnipresentes parezcan negarlo, existen otras opciones. La autora apuesta por permanecer informados, apagar la televisión y, sobre todo, tener presente el inconmensurable valor de nuestro tiempo: ¿queremos malgastarlo corriendo tras objetos que mañana estarán obsoletos? No seamos más tontos que las zarigüeyas.

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