El honor perdido de Katharina Blum - Heinrich BöllKatharina Blum es una joven formal, trabajadora, que ha salido adelante después de sufrir una infancia difícil y un matrimonio desafortunado. Gracias a su laboriosidad ha logrado construirse una posición desahogada, trabajando como empleada doméstica de varias familias adineradas.

En una fiesta conoce a un tipo con el que pasa la noche, pero a la mañana siguiente la despierta la policía: su amante es un hombre buscado por robo y asesinato que ha logrado escapar del cerco de la justicia, por lo que se acusa a Katharina de ser su cómplice y se la somete a distintos interrogatorios.

Cierto tipo de prensa se abalanza sobre la suculenta noticia, a la que de todos modos consiguen sacar más jugo a base de alterar la verdad y falsear hechos y declaraciones. Haciendo leña del árbol caído, adulteran la realidad sin importarles arruinar la vida de una persona honrada y la de las personas que la rodean. Katharina Blum acabará de verdad convirtiéndose en culpable cuando, desesperada al ver la ruina en que han logrado convertir todo aquello por lo que ella ha luchado, mate al periodista que hizo de su historia un asunto de primera plana.

Heinrich Böll quiso con esta breve novela criticar la práctica de un tipo de periodismo sin escrúpulos y a la sociedad que la consiente y alienta. Un periodismo en el que no importa adulterar la verdad y destrozar la vida de personas inocentes, para complacer la avidez de lectores deseosos de tener en la picota a alguien a quien lapidar. Si la persona de la que la prensa se ocupa es una persona honrada, proba y respetable, el público se siente aún más satisfecho de verla en el fango, pues ha caído desde más alto. Por su parte, los periodistas no sienten compasión alguna de las personas cuyo nombre arrastran por el lodo y consideran la mentira como una parte más de su trabajo, que llevan a cabo sin darle demasiada importancia, sin pensar en las consecuencias que para otros tendrán y sorprendidos de que, aquellos a quienes calumnian, no se sientan agradecidos por las portadas que les regalan.

Böll levantó ampollas con la publicación de esta novela en 1974, pues para la sociedad alemana de la época no era difícil reconocer en el PERIÓDICO, como denomina en la obra a la publicación que arremete contra la joven Katharina, al diario alemán Bild-Zeitung, que se servía de las mismas prácticas poco éticas.

Hoy en día, sin embargo, la novela ya no impresiona especialmente. La narración es ligera y el lector sigue con interés los avatares de la joven Blum, pero en ningún momento se logra hacer sentir que la situación sea tan desesperada o dramática que justifique ese desenlace fatal. Por otra parte, si bien es cierto que ese periodismo se sigue dando, no es menos cierto que hoy Katharina Blum hubiera sacado mejor partido de la situación. Pues pocos hay capaces de resistirse a la tentación de aparecer en portada, aunque sea a costa del propio honor.

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