Pocos habrá que no sepan qué es el movimiento 15-M, cómo se fraguó y cuáles han sido, más o menos, sus actuaciones recientes. Carlos Taibo, politólogo y activista, no sólo se centra en ahondar en esas cuestiones básicas, sino que plantea una serie de cuestiones que ayudan a entender la génesis del movimiento como tal, su devenir posterior, su vertebración y su potencial desarrollo futuro.
El libro, como su título hace suponer, está estructurado en forma de preguntas que, a su vez, se agrupan en distintos epígrafes: el entorno del movimiento, las corrientes que lo conforman, el acoso que ha recibido o la reacción que ha suscitado por parte de los partidos políticos. Taibo se cuestiona todo tipo de cosas, haciendo así que el ensayo sea poco encorsetado y su desarrollo responda a la curiosidad de un posible interesado, en lugar de centrarse en analizar en profundidad los diferentes aspectos. Bien es cierto que la mirada peca, si acaso, de superficial, y renuncia a escarbar en algunos puntos algo más complejos, pero ofrece a cambio un acercamiento claro, sencillo y muy ilustrativo.
A estas alturas, hacer un resumen de lo que es el movimiento 15-M y lo que ha supuesto para la historia de las movilizaciones sociales es tan innecesario (por lo mucho que ya se ha dicho al respecto) como precipitado (por la relativa juventud del mismo). Sin embargo, uno se queda con la reflexión final que el autor elabora para responder a la última de las preguntas que forman el ensayo: «¿Cuál es el cambio principal propiciado por el movimiento del 15 de mayo?»
El cambio principal alentado por el movimiento no ha sido el vinculado con el despliegue material de las asambleas o con la condición multitudinaria de muchas manifestaciones. El cambio principal, por lo que tiene de apuesta llamada a permitir que la contestación y la búsqueda de alternativas pervivan —por lo que tiene, en otras palabras, de legado a largo plazo—, se ha registrado en la cabeza de la gente, que ha descubierto de manera tan espontánea como firme que puede y debe hacer cosas que antes aparentemente no estaban a su alcance. Nos hemos visto obligad@s a contestar la idea, muy asentada desde tiempo atrás, de que éramos incapaces de reaccionar ante tanta miseria, y hemos descubierto, además, que podemos responder de forma creativa y eficiente. El atractivo del sinfín de mercancías —materiales e ideológicas— que nos han ofrecido durante tanto tiempo no es, al parecer, tan evidente.
Como colofón, les recuerdo que mañana, 15 de octubre, tenemos una nueva oportunidad de expresar nuestra indignación con el estado de cosas (si bien deberíamos hacerlo activamente todos los días); hay manifestaciones convocadas en más de 60 ciudades españolas y también en docenas de otros países muchos ciudadanos clamarán por un cambio social, que respete los derechos de las personas y preste atención a los auténticos problemas de nuestro mundo. Si no han tenido la oportunidad de formar parte de esto, mañana puede ser una buena ocasión de empezar a cambiar.
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Sorprende que para algunos la lectura de la reseña arroje como resultado que el libro es superficial. Bien es cierto que se habla en ella de que es un análisis superficial de un tema que es demasiado complejo y demasiado reciente como para permitir análisis de mayor calado, pero se incide en que es un acercamiento claro, sencillo e ilustrativo al mismo.
Tampoco se alardea en nigún momento de poeseer un conocimiento del movimiento 15M mayor que el del propio Taibo (aunque se posee el que da el haber formado parte del mismo desde su comienzo). Antes al contrario, la reseña es una invitación a participar del mismo, incluida la cita del libro donde su autor alude a cómo la sociedad se ha dado cuenta de que puede y debe participar en la búsqueda de alternativas.
El libro de Taibo es, desde mi punto de vista, el único análisis serio sobre el 15M. Me sorprende un poco que el responsable de la reseña lo califique, aunque sea tangencialmente, de superficial. ¿Podría sugerirme alguna lectura que aporte más elementos de interpretación que los que están en el libro que critica?
Lo peor no es que el autor de la reseña no haya leído el libro. Lo peor es que presume de conocer un movimiento cuya condición con seguridad ignora. Que se diga que el libro del profesor es polémico, o que se afirme que refleja una visión muy singular del 15M, me parece respetable. Pero superficial, lo que es superficial, nada.