Sábado por la noche y domingo por la mañana – Alan Sillitoe

3
2329

Sábado por la noche y domingo por la mañana - Alan SillitoeLa fogosidad de la juventud ha sido un tema recurrente a lo largo de toda la historia de la literatura; no sólo en su faceta formativa (el paso de la adolescencia a la madurez), sino a través del lado más inocente e impetuoso de los años jóvenes. Sábado por la noche y domingo por la mañana trata de ese espíritu indomable de la adolescencia, si bien su ambientación geográfica y temporal hace que el meollo del libro vaya un poco más allá.

Alan Sillitoe nos cuenta las andanzas de un joven, Arthur Seaton, empleado de una fábrica de bicicletas, que se dedica a disfrutar de la vida en sus días libres durante el fin de semana. Por un lado mantiene una relación con la mujer de un compañero, Brenda, con la que se encuentra a gusto al no verse obligado a comprometerse; por otro, merodea por los pubs de Nottingham en una competición interminable de alcohol y trifulcas. Su juventud le insta a disfrutar de esas diversiones que él considera simples y sin complicaciones, pero algunas cosas empezarán a cambiar cuando sus escarceos amorosos le traigan problemas inesperados.

Sillitoe escribe una historia sencilla y plana, sin demasiados vericuetos narrativos, pero cargada de rabia. Arthur es un personaje que parece tenerlo todo claro, pero que pronto se revela como desnortado y confuso; no sólo por su juventud, sino por la idea que tiene del mundo: para él todo se reduce a trabajar con ahínco para ganar el dinero suficiente con el que divertirse los fines de semana; cualquier cosa que se interponga en ese plan, desde un marido celoso a un borracho impertinente, es un obstáculo fastidioso que habrá que eliminar o sortear como mejor se pueda. La fogosidad que se acumula durante la semana se expulsa de esa forma los sábados por la noche, en una muestra precisa de los confusos propósitos que nos mueven en nuestra juventud.

Arthur, sin embargo, va cambiando a lo largo de la novela; mejor dicho: cambia en un momento concreto de la novela. Podríamos marcar ese momento como el paso hacia la madurez, pero sería un poco burdo y ramplón: lo que el protagonista alcanza es una especie de serenidad que tiene que ver tanto con su juventud como con su condición social. Seaton es un obrero empleado en una fábrica en la que realiza un trabajo extenuante (si bien él no lo considera así dado que le permite ganar dinero para sus francachelas); aunque no sea consciente, su posición, aspiraciones y expectativas están sujetas al trabajo que realiza, al puesto que ocupa en la jerarquía social. Es una buena muestra el hecho de que sus primeros enfrentamientos con Jack, el marido de Brenda, se produzcan cuando aquél asciende a la categoría de encargado y se convierte en “superior” de Arthur.

Y como después de la noche del sábado siempre llega la mañana del domingo, también para el protagonista llega la serenidad: Arthur parece sentar cabeza sin llegar a estar muy de acuerdo, casi como si de un accidente se tratase. Quizá este punto sea uno de los acierto del autor: evitar el cambio drástico de actitud mostrando el paso adelante de Arthur como un incidente del cual no es del todo consciente; el cansancio de su comportamiento rebelde es progresivo y muy sutil, por lo que el cambio final es casi inevitable.

Sábado por la noche y domingo por la mañana es un libro interesante, aunque quizá sus virtudes no sean suficientes para elevar la categoría de una prosa eficaz, pero sin ningún rasgo especial o destacable. Sillitoe es un narrador solvente, pero la peripecia de Arthur carece de cierto componente sentimental que la haga cercana: falta la empatía con el personaje, la humanidad que los grandes protagonistas destilan. Con todo y con eso, es una novela digna de elogio.

Más de Alan Sillitoe:

3 Comentarios

  1. Arthur, sin embargo, va cambiando a lo largo de la novela; mejor dicho: cambia en un momento concreto de la novela. Podríamos marcar ese momento como el paso hacia la madurez, pero sería un poco burdo y ramplón: lo que el protagonista alcanza es una especie de serenidad que tiene que ver tanto con su juventud como con su condición social. Seaton es un obrero empleado en una fábrica en la que realiza un trabajo extenuante (si bien él no lo considera así dado que le permite ganar dinero para sus francachelas); aunque no sea consciente, su posición, aspiraciones y expectativas están sujetas al trabajo que realiza, al puesto que ocupa en la jerarquía social. Es una buena muestra el hecho de que sus primeros enfrentamientos con Jack, el marido de Brenda, se produzcan cuando aquél asciende a la categoría de encargado y se convierte en “superior” de Arthur.
    Y como después de la noche del sábado siempre llega la mañana del domingo, también para el protagonista llega la serenidad: Arthur parece sentar cabeza sin llegar a estar muy de acuerdo, casi como si de un accidente se tratase. Quizá este punto sea uno de los acierto del autor: evitar el cambio drástico de actitud mostrando el paso adelante de Arthur como un incidente del cual no es del todo consciente; el cansancio de su comportamiento rebelde es progresivo y muy sutil, por lo que el cambio final es casi inevitable.

    +1

  2. ¿Qué ha de hacer un escritor para ver reeditada su obra?.

    No sé, quizás haya muchas maneras de conseguirlo,pero se me ocurren dos que no fallan nunca: una,ganar el Premio Nobel de Literatura y otra, abandonar este valle de lágrimas, con los pies por delante. En ambas, en la primera con más rapidez que la segunda,la reedición está asegurada. Las editoriales llenarán todos los escaparates, incluso con libros ni tan siquiera recordados por el autor, de haberle preguntado.

    El caso de “Sábado por la noche y domingo por la mañana” pertenece, por desgracia, al segundo de los casos.Alan Sillitoe, falleció el 25 de abril del pasado año en Londres, a la edad de 82 años. Así lo atestigua la pequeña nota guardada entre las páginas de un compendio de sus relatos, titulado “La soledad del corredor de fondo”, que publicó El tercer nombre en 2007.

    Fue su lectura, que me impresionó, justamente la que me llevó a buscar el libro de la reseña .Después de mucho trabajo, lo conseguí de viejo, a un precio abusivo, -como casi siempre-, en una edición de Plaza&Janés de 1989.

    Por qué me interesó Alan Sillitoe, pues por lo contrario de lo apuntado en la reseña: “falta empatía con el personaje,la humanidad que los grandes protagonistas destilan”. Quién haya leído el libro al que me refiero, recordará siempre a personajes como Frankie Buller o a Smith, protagonista del relato que da título a la obra.

    De ahí, mi perplejidad ante el comentario. Pero, dado que no tengo aún opinión formada, (el libro está en lista de espera), no puedo ni reafirmarlo ni refutarlo. Cuando le llegue su día, me asomaré de nuevo a este balcón para opinar lo que pienso. Por ahora, queda mi extrañeza a lo indicado en la reseña.

    Cordiales saludos a los seguidores de solodelibros

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here