Viaje al pasado - Stefan Zweig“Viaje al pasado” es un delicado recorrido por un reencuentro entre dos amantes después de una separación de años. Stefan Zweig traza en esta novela corta un perfil del amor y el desamor, del deseo y de la idealización que, inevitablemente, sufre toda persona por parte del que ama.
El escritor austriaco relata con morosidad la peripecia de Ludwig, un joven de origen humilde que gracias a su tesón y espíritu de sacrificio logra ascender en su carrera profesional. Cuando alcanza el puesto de secretario particular del director de la compañía para la que trabaja, sus sueños casi están a punto de cumplirse. Sin embargo, la oportunidad perfecta (viajar a México como representante comercial, en un puesto de suprema importancia) se le presenta justo cuando la mujer de su jefe, de la que está enamorado en secreto, le confiesa también su amor. Así, debido a esta circunstancia se ven obligados a separarse en el preciso momento en que su pasión estaba a punto de culminar. El destino les presentará nuevos contratiempos, ya que durante la ausencia de Ludwig se desencadena la Primera Guerra Mundial, lo que obliga a retrasar el deseado reencuentro nueve años… Como es lógico, el tiempo no pasa en balde y cuando vuelvan a encontrarse nada será igual, aunque el protagonista luche por ignorar la evidencia.
Zweig es un más que correcto escritor. Digo esto porque la historia que acabo de resumir suena sencilla, pero llena de oportunidades (literarias, se entiende). Sin embargo, al autor se centra en la psicología del protagonista masculino con incisiva saña, haciendo que la historia gravite en torno a él sin reparar en que el desenlace necesita de una visión más global. Su amada (disculpen los spoilers), después de esa separación tan prolongada, parece haber perdido la pasión que sentía por él; de ahí el rechazo, la impostura en una relación que se basó en la cercanía y que, dadas las circunstancias, ha perdido toda razón de ser:

No está en la esencia de la naturaleza humana vivir sólo de recuerdos, y así como las plantas y cualquier ser necesitan la fuerza nutricia de la tierra y la luz del cielo filtrada una y otra vez, para que sus colores no palidezcan y sus cálices no se deshojen marchitos, también los sueños, que parecen no ser de este mundo, necesitan alimentarse de sensaciones, el sostén de la ternura y de lo palpable, de otro modo su sangre y su intensidad pierden brillo.

En suma: el amor que les unía era sensual; carnal, si lo prefieren, e inevitable es, por tanto, que la lejanía consuma esas ansias del cuerpo. Lo que Zweig pone sobre la mesa es la incapacidad de Ludwig para asumir ese ocaso; su reencuentro con la antigua amada es casual, y aunque él crea que se ha despertado una antigua pasión, la realidad es que ese deseo se sustenta sobre la fragilidad de su recuerdo. Lo que el autor hurta, sin embargo, al lector, es el punto de vista de la protagonista; sabemos de ella lo poco que el narrador nos cuenta: que su amor por Ludwig era intenso y puro, que lo rechazó por respeto a su marido y que, una vez pasado el tiempo, no siente hacia él nada más que un profundo afecto.
Lo cierto es que el autor evita adentrarse en la psicología femenina (directa o indirectamente) y eso va en detrimento del propósito de la narración: mostrar la decadencia del deseo. Me viene a la memoria el espléndido relato de Joseph Conrad “El regreso“, en el que el narrador tampoco presta especial atención al pensamiento de la esposa del protagonista, pero cuyo desarrollo narrativo es soberbio de principio a fin. La diferencia entre Conrad y Zweig es que el primero, con escasos elementos, construye una obra profunda, completa y universal, mientras que el segundo escribe una historia de estilo bello y morigerado, pero con una concepción de la psicología amorosa algo pobre.
Con todo, “Viaje al pasado” se deja leer y tiene algunos párrafos muy hermosos; la escritura del austriaco es serena y elegante, con lo que la historia transcurre sin tropiezos. Un libro interesante en la superficie, pero con un fondo desaprovechado.

Viaje al pasado - Stefan Zweig | Acantilado | 2009