El diario de Géza Csath – Géza Csáth

1
1122

El diario de Géza Csath - Géza CsáthGéza Csáth, pseudónimo de József Brenner, fue un reconocido escritor, crítico y teórico de la música húngaro (él mismo tocaba el violín y el piano con maestría), además de ejercer como médico. Sin embargo, en este “Diario”, publicado ahora por El Nadir, muestra el lado más oscuro del hombre privado que fue adicto a los tóxicos, asesinó a su esposa y acabó suicidándose.

Como apunta Blas Parra en el prólogo, Géza Csáth se muestra en las páginas de su diario sin reservarse nada. Y se muestra como un adicto al sexo, morfinómano y obsesionado con ganar dinero y reputación. A veces, ni con nosotros mismos somos honestos, y buscamos la manera de engañarnos con circunloquios que adornen nuestra realidad y nuestras intenciones. Pero Csáth vuelca en el papel sus reflexiones y preocupaciones con meridiana honestidad. Refleja lo que es, no hay falsedad. Y así el lector se convierte en testigo de la paulatina degradación de un hombre brillante, que va sucumbiendo a su adicción a las drogas, resbalando por una pendiente por la que no podrá volver a ascender.

En un primer momento la droga es para él un simple estímulo: habla de las dosis que consume como quien cuenta los cafés que toma al día. Pero poco a poco empieza a comprender que lo que parecía mera diversión ha pasado a ser un problema. La morfina comienza a levantar una barrera entre Csáth y sus sueños; y sus escritos dejan constancia de la toma de conciencia de cómo, absorbido por su adicción, se está alejando de los objetivos que estaba tan seguro de conseguir: dinero, fama, influencia.

Descendiendo cada vez un escalón, el deterioro físico y mental se va haciendo evidente. La barrera ya no se eleva entre el escritor y sus sueños, se levanta simplemente entre Csáth y lo cotidiano. El consumo de morfina empieza a entorpecer el transcurrir de los días, al obligarle a programar o interrumpir sus actividades en función de las inyecciones que necesita para llevar adelante el día.

Como médico, Géza Csáth es consciente de su deterioro físico, que trata de paliar con medicamentos y curas, tomando notas de mejoras y recaídas, experimentando consigo mismo. Pero finalmente, los fantasmas de la morfina acabarán por nublar su juicio, convirtiendo en obsesión lo que en su día fue pasión.
Géza Csáth era consciente de su adicción e intentó en varias ocasiones rehabilitarse. Al principio, solo, aplicando sus conocimientos de medicina y su fuerza de voluntad. Más adelante, acudiendo a clínicas en las que debía permanecer sin contacto con el exterior, mientras le reducían la dosis de tóxicos que acostumbraba tomar.

Lo fascinante de este “Diario” es cómo su autor se muestra en él totalmente desnudo y deja patente su degradación. Sus altibajos emocionales, con momentos en los que cree que puede continuar adelante con su adicción, otros en los que su actitud es una declaración de no estar dispuesto a vivir sin el turbio placer que le proporciona la morfina, y otros en los que es consciente de estar hundiéndose en un pozo sin fondo del que sólo podrá salir con ayuda o del que no podrá salir.

El espectáculo de esa sinceridad, el constatar que ese diario recoge, sin haber pasado por ningún tipo de filtro —ni siquiera un falso pudor del autor, que hubiera podido inducirle a la autocensura—, es lo que sobrecoge al lector, que siente en sus páginas los dolorosos latidos de la vida que se extravía, que sufre, que busca el camino sin hallarlo y al final se hunde en las tinieblas.

Más de Géza Csáth:

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here