Aurora roja – Pío Baroja

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Aurora roja - Pío BarojaCon «Aurora roja» cierra Pío Baroja la trilogía «La lucha por la vida», cuyos tres libros fueron publicados en 1904. Sin embargo, con ella rompe un poco el autor la línea que siguió en las dos anteriores novelas, abandonando el mundo de los randas y las busconas para acercarnos al de los obreros y las asociaciones anarquistas.

Al final de «Mala hierba«, Manuel, el protagonista de la trilogía, asqueado por tanta miseria sin remedio, por tanto abuso de los poderosos, desea que se produzca una limpieza a sangre y fuego de tanta iniquidad, para que, de las cenizas de esa sociedad corrompida, nazca una nueva, más justa, verdaderamente humana.

No más odios, no más rencores. Ni jueces, ni polizontes, ni soldados, ni autoridad, ni patria. En las grandes praderas de la tierra, los hombres libres trabajan al sol. La ley del amor ha sustituido a la ley del deber, y el horizonte de la Humanidad se ensancha cada vez más extenso, cada vez más azul…

«Aurora roja», sin dejar de ser un retrato magistral del Madrid de los desheredados, se adentra en el mundo del anarquismo, presentando el movimiento obrero como una posibilidad de salvación para las masas desfavorecidas, para los trabajadores explotados, para las mujeres oprimidas, como la única esperanza para las generaciones venideras.

El movimiento anarquista se encarna en la figura de Juan, el hermano de Manuel, que abandona el seminario y se lanza a recorrer el mundo, empapándose de las ideas revolucionarias de la época. Si Manuel representa al hombre de buenas intenciones, bondadoso, pero de poca voluntad, Juan representa al hombre de ideas, febril y apasionado, dispuesto a pasar a la acción, pero realmente poco capacitado para ella.

Cuando Juan llega a Madrid, junto con otros compañeros, funda el grupo ‘Aurora roja’, más dedicado a las ideas anarquistas que a la acción. Manuel asiste a las reuniones de este grupo, donde se debate la pertinencia de los distintos atentados anarquistas perpetrados. Manuel los juzga una barbaridad que se cobra la vida de inocentes, mientras para otros miembros del grupo son la mejor manera de derribar los pilares de una sociedad opresora y capitalista.

Baroja sentía simpatía por las figuras de los anarquistas célebres de la época y gustaba más de sus ideas que de las de los socialistas, aunque «Aurora roja» no es sino un retrato del pulso que latía en la sociedad española de principios del siglo XX. Una sociedad donde el capital ya se concentraba en las manos de unos pocos, dejando a la mayoría desamparada. Una sociedad donde el movimiento obrero pretendía desencadenar la revolución social que cambiaría el orden establecido y daría una oportunidad a los oprimidos. Unos trabajaban por esta revolución con sus ideas, otros, con dinamita.

Mientras Juan se involucra cada vez más con el movimiento anarquista y cree ver ya el amanecer de esa nueva sociedad, Manuel se va aburguesando: logra hacerse propietario de una imprenta y deja atrás su vida de vagabundo y ratero. Manuel cree en la revolución social que su hermano predica, sin embargo, deplora la violencia que algunos consideran necesaria para conseguirla; además, considera justo el anhelo de todo hombre de vivir bien, de comer caliente todos los días y dormir bajo su techo y entre sábanas.

Su amigo, Roberto Hasting, el hombre de acción, que apenas aparece en esta última parte de la trilogía, sí lo hace al final para aportar una visión tremendamente lúcida y descarnada de la imposibilidad total del advenimiento de una nueva y más justa sociedad. Para Roberto, una vez más todo se reduce a la acción, a la lucha por la vida. El hombre es un animal que se disputa lo que considera suyo con cualquiera que quiera negarle el derecho a poseerlo. La única ley por tanto es la lucha, un acontecimiento que está dentro de todo hombre y que encuentra su vehículo en la voluntad.

Ya que nuestra ley es la lucha, aceptémosla, pero no con tristeza, con alegría. La acción es todo, la vida, el placer. Convertir la vida estática en vida dinámica; éste es el problema. La lucha siempre, hasta el último momento, ¿por qué? Por cualquier cosa.

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5 Comentarios

  1. Mi preferido es «El árbol de la ciencia», como la mayoria de mi generación lo conocí cursando B.U.P y fue lo mejor que pudo pasarme. Supo reflejar en su obra la realidad social con dureza y al mismo con una delicadeza y sensibilidad resultando enternecedora su lectura.

  2. Como bien comentas esta novela rompe la línea seguida en las dos primeras partes (que en realidad conforman una unidad) ya que incluye abundantes componentes políticos (gran parte de la obra está basada en discusiones sobre el anarquismo) y se diversifica el protagonismo (con la aparición de Juan).
    Aun así, me parece una excelente novela que combina perfectamente las aventuras de filiación picaresca y crítica social con el diálogo de ideologías.
    Si queréis podéis leer mi reseña completa de esta novela aquí:
    http://kalibroscopio.blogspot.com/2007/02/aurora-roja-de-po-baroja.html
    Un saludo.

  3. Desconocía de dicha autora, más tarde me daré una vuelta por la librería ayer lo hice pero no encontré nada que me apeteciera leer.

    Lo buscare.

  4. Excelente blog.
    Soy un incondicional de Baroja, y salvo alguna novela menor, he leído toda su obra (publicada por Caro Raggio, como las de las portadas que se muestran aquí).
    A mí me gustaron más las dos partes anteriores de la trilogía. El «problema» de ésta es que al ser tan tremendamente buena «La busca», las siguientes quedan oscurecidas necesariamente, aunque su calidad sea igualmente admirable.
    En todo caso, mi preferida de Baroja será siempre «El árbol de la ciencia», quizá por el impacto que me produjo al leerla por primera vez en la adolescencia.
    Saludos.

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