Barry Lyndon – William M. Thackeray

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Barry Lyndon - William M. ThackerayBarry Lyndon fue la primera novela de William M. Thackeray, autor de una obra imprescindible como La feria de las vanidades (si todavía no la han leído, añádanla ahora mismo a su lista de lecturas pendientes). En ella ya demuestra su talento para construir ese tipo de personajes que llamamos antihéroes, de los que Becky Sharp, la protagonista de La feria… es un delicioso ejemplo.

Barry Lyndon es una novela mucho más sencilla que La feria de las vanidades. Mientras que en aquella había un mayor despliegue de personajes y tramas, esta se limita a contar de una manera lineal la vida y avatares de Barry Lyndon. Narrada en primera persona, será el propio Lyndon quien relate su biografía. Y lo hará con desenfadado desparpajo, destapando rápidamente su personalidad egoísta y pendenciera.

Lyndon es el heredero de una familia arruinada. Su propio padre no tuvo empacho en desposeer de su herencia a su hermano mayor, convirtiéndose al protestantismo, para después dilapidados alegremente. Con ese ejemplo, el joven Lyndon no tendrá escrúpulos en cometer cualquier acto para hacerse con nombre y fortuna que estén acordes al alto concepto que tiene de sí mismo.

La fortuna no se lo pondrá fácil, sin embargo. Después de un duelo debe huir de Irlanda, para lo que sentará plaza en el ejercicio que luchaba en Alemania. La vida de soldado pronto le cansará y desertará del bando inglés para ser reclutado a la fuerza (algo muy común en la época) por el bando alemán. Cuando consigue escapar del ejército, Lyndon se dedicará a ser jugador profesional hasta dar con la rica heredera que por fin le asegurará el tren de vida y el prestigio de los que se juzga merecedor.

A lo largo de todo su relato Barry Lyndon se describe como un caballero, hombre de honor, amigo generoso, valiente, inteligente y elegante. No obstante, y este es el juego por el que esta novela es reconocida, cada una de sus acciones desmiente sus palabras. A pesar de lo que cuenta, Lyndon no es un narrador fiable. Por el contrario sus actos le retratan como un ególatra, un ser orgulloso, violento y falto de escrúpulos.

Esta realidad se pone especialmente de manifiesto mediada la obra, cuando contrae matrimonio con la señora Lyndon, dueña de una de las mayores fortunas de Inglaterra. Será gracias a amenazas y extorsiones como Lyndon consiga su mano. Después se dedicará a despilfarrar su dinero, confesando abiertamente sus engaños y los maltratos a que somete a su esposa. Lyndon, sin embargo, intenta siempre aparecer como un hombre inocente, amante esposo, a quien el mal carácter y las excentricidades de su mujer obligan a comportarse de un modo que, de otra manera, él no elegiría.

A pesar de sus defectos, Barry Lyndon no deja de ser un observador perspicaz de su entorno y hace agudísimas observaciones (ahí Thackeray exhibe ya su maestría para aquilatar las manías del ser humano) que ponen de manifiesto las contradicciones de este pícaro mundo, al tiempo que invitan a una reflexión, algo jocosa, al lector.

Este talante ligeramente filosófico y la doble narración, donde los hechos desmienten las palabras, son los puntos fuerte de esta novela. Una novela que nos obliga a preguntarnos si en ocasiones no estaremos nosotros mismos falseando descaradamente nuestra propia historia para aparecer como héroes cuando en realidad somos villanos.

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