Cuentos completos – Joseph Conrad

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Cuentos completos - Joseph ConradLos relatos de Joseph Conrad condensan su extraordinaria capacidad para la construcción de unas atmósferas que pueden llegar a perturbar al lector. Aunque la ambientación suela ser recurrente (casi siempre relacionada con el mar y lo que lo rodea) y los protagonistas estén cortados por un patrón arquetípico (marinos o antiguos marinos solitarios, con una serie de experiencias que los distinguen de sus semejantes), el escritor logra transmitir en cada historia la fuerza de acontecimientos que, si bien no siempre excepcionales, esconden en su seno las luchas interiores de la naturaleza humana. Conrad consigue sacar a la luz los rasgos más ocultos de sus personajes: envidia, ambición, honor, miedo…; con cada relato el lector asiste a una representación de lo que esconde un alma, ya sea para bien o para mal.

Obviamente, la obsesión marítima de Conrad está presente en todos y cada uno de los relatos, de los primeros a los últimos: sus tramas suelen desarrollarse en el mar o en enclaves portuarios; sus personajes son marineros o tienen alguna relación directa con ellos (comerciantes, propietarios o dueños de barcos); sus escenarios son, preferentemente, barcos, o bien puertos o lugares de paso. El mar es el motivo primero de estos cuentos, con todo lo que conlleva: soledad insoslayable, compañerismo incondicional y situaciones insólitas. En un escenario tan solitario como cruel, los personajes de estas historias se enfrentan a condiciones salvajes que ponen a prueba su humanidad y entereza.

Los protagonistas (en muchas ocasiones vistos a través de los ojos de un narrador externo) viven acontecimientos que hacen aflorar pasiones de fuerza descomunal, capaces de cambiar para siempre las vidas de todos los implicados. Puede ser el sempiterno tema de la lucha del hombre contra la naturaleza y lo que ello desencadena, como en el caso de «Tifón»; puede ser el concepto de honor y la importancia de atenerse a un código de conducta, como en el colosal «El duelo»; o puede ser el aprendizaje y la madurez, como en «El copartícipe secreto».

En todos los casos, e independientemente de los temas elegidos, los protagonistas padecen los rigores de unos acontecimientos que los llevan al límite de sus capacidades; por lo común esto se traduce en una lucha con la naturaleza, pero también puede ser por la tensión entre el individuo y sus congéneres. El aislamiento de muchos de los personajes (tanto físico como emocional) los convierte en seres en constante aprendizaje y conflicto. Se puede observar en el ya citado «El copartícipe secreto», en el que el protagonista se hace cargo de su primer barco como capitán y además debe afrontar la llegada de un fugitivo a bordo; o en «La soga al cuello», en el que el capitán Whalley, viejo lobo de mar, pone en riesgo su barco y su propia vida con la intención de dotar a su hija de una herencia que la permita subsistir.

Todas estas luchas, tanto contra elementos externos como contra oponentes humanos, revelan el carácter de unos protagonistas que se sitúan al margen de reglas y convenciones. (Un rasgo que se aprecia mejor en los primeros relatos; al parecer, los rechazos editoriales obligaron a Conrad a escribir historias con tramas y personajes más habituales.) Aunque puedan ser superados por las circunstancias, o vencidos por sus adversarios, es en esa lucha donde se puede encontrar el auténtico leitmotiv de cada uno de los relatos; es el enfrentamiento, el combate, lo que dota de personalidad a estos personajes, lo que los hace complejos y les proporciona su razón de ser. La derrota es solo un rasgo más de una batalla constante; no marca un destino, sino que proporciona una enseñanza.

Estos Cuentos completos son un compendio excelente de la narrativa de Joseph Conrad, siempre compleja, sutil y feroz. Esta edición de Valdemar otorga la oportunidad de recrearse en todas las colecciones de cuentos del escritor de origen polaco de manera cronológica y exhaustiva. Quizá la traducción hace gala en algunos pasajes de una retórica demasiado florida, con una prosa que abusa del exceso verbal y entorpece la narración, pese a que el autor era un narrador de exquisita factura. Salvando este rasgo, las historias cortas de Conrad merecen la pena para (re)encontrarse con un escritor que supo bucear en la oscuridad del alma humana como nadie.

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2 Comentarios

  1. Gracias otra vez. He oído hablar muchas veces de Joseph Conrad, para Artúro Pérez Reverte, Muñoz Molina es una referencia de juventud. No he leído nada de él. Acaso ¿me llevaré una decepción? teniendo en cuenta mi edad madura (53) o me lo recomienda a pesar de semejante «lastre»? Se admiten opiniones.
    Un saludo.

    • Binaced, en palabras de Italo Calvino (en su texto «Por qué leer a los clásicos»):

      Esto para decir que leer por primera vez un gran libro en la edad madura es un placer extraordinario: diferente (pero no se puede decir que sea mayor o menor) que el de haberlo leído en la juventud. La juventud comunica a la lectura, como a cualquier otra experiencia, un sabor particular y una particular importancia, mientras que en la madurez se aprecian (deberían apreciarse) muchos detalles, niveles y significados más.

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