Berlín Alexanderplatz – Alfred Döblin

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Berlín Alexanderplatz - Alfred DöblinReza la contraportada de esta edición (Destino, 2003) que «la aparición de “Berlín Alexanderplatz” en 1929 marcó un hito en la literatura contemporánea», y es evidente que no yerra demasiado. Alfred Döblin dejó un testimonio excepcional del Berlín asolado tras la Primera Guerra Mundial, tanto por el fondo como por la forma.

Como resumen en pocas palabras, la novela narra la caída en desgracia de Franz Biberkopf, que sale de la cárcel después de una condena por homicidio dispuesto a convertirse en un hombre honrado. Las dificultades con las que topa y la penosa condición del Berlín de entreguerras tornan la empresa de Biberkopf desastrosa.

El libro es, en verdad, una auténtica obra maestra, principalmente por dos motivos. El primero es la historia que desgrana Döblin a lo largo de sus más de 500 páginas, una verdadera aventura, con algo de iniciática (más para el que lee que para el protagonista), que pasa de la comedia a la tragedia con una facilidad aterradora. Además, entre episodios y tareas, el narrador se presta a reflexiones y juicios que, lejos de recargar la novela —algo en lo que es sencillo caer, a tenor de lo que suele ocurrir con los experimentos vanguardistas—, la enriquecen de manera hermosa y extraña. Es “Berlín Alexanderplatz” un libro en el que cabe todo: el retrato de las clases bajas, la denuncia social, los juicios políticos, el temor ante el nacionalsocialismo inminente, la desesperada lucha frente al destino, y un largo etcétera.

El segundo motivo de admiración es el estilo. Alfred Döblin crea un narrador omnisciente que va más allá del tradicional punto de vista en tercera persona: la voz autorial es decididamente omnipresente, en ocasiones brutal; todo lo disecciona y va más allá de la simple sapiencia para convertirse en un personaje más del texto. Aparte de ello, la prosa está salpicada de juegos verbales, florituras estilísticas, diálogos ricos en matices y tonos; la narración impele al lector a prestar atención, a inmiscuirse con la historia que se le ofrece. Aunque las primeras páginas pueden resultar insólitas, el libro guarda entre sus páginas una narración de primer orden.

Aparte de todo ello, la novela embiste frontalmente contra las convicciones burguesas de principios de siglo (no tan alejadas de nuestros días como cabría pensar), contra un sistema social preñado de injusticias y contra una clase dominante embrutecida. Aun cuando la acción se sitúa hace más de setenta años, todas las dobles lecturas son tan válidas hoy como entonces, y quizá tan necesarias. Un libro, en resumen, espléndido; una joya literaria por la que no pasa el tiempo.

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9 Comentarios

  1. […] Es Alexanderplatz, precisamente, el punto de partida de la ruta de itineri.de. No es por casualidad: los orígenes de la capital alemana se sitúan en aquella parte de la urbe, donde podrá ver, entre otros, el Rotes Rathaus -el ayuntamiento- y también la famosa Fernsehturm. En honor al zar Alejandro I de Rusia se bautizó la plaza, a principios del siglo XIX, con su nombe actual. Como nota al margen, los amantes de la literatura saben, muy probablemente, que una de las novelas alemanas más destacadas del siglo XX, de Alfred Doblin, lleva por título “Berlin Alexanderplatz” (reseña en castellano) […]

  2. Novela magnífica,debo decirlo de entrada para que no quede duda alguna.
    Me parece una obra extraordinaria,increíble.No sé si en el momento de su publicación marcó un hito para la novela,como apunta la reseña,pero lo que sí sé es que ochenta años después de su publicación ha sido para mí un hallazgo sorprendente,un soplo de aire fresco por su forma original y transgresora de entender la narración.
    Transgresión que se hace muy patente en las continuas y variadas informaciones que Döblin utiliza para ligar la trama o montar un decorado adecuado a la acción de los personajes.Se nos aporta de todo,informes meteorológicos,resoluciones de tribunales,anuncios publicitarios,diagnósticos clínicos,noticias periodísticas,información sobre recorridos de autobuses y tranvías,fragmentos de obras musicales y operetas,referencias bíblicas….,pero el producto de todo ello no es el caos y la confusión,como pudiera parecer,sino la ambientación perfecta para el desarrollo de la historia.
    Transgresor,igualmente,es el tipo de diálogo empleado,directo,vivo, impregnado de un ritmo tal que,en ocasiones,ignora hasta las reglas ortográficas más básicas (la eliminación de interrogantes es una de las más llamativas).Afronta la narración empleando continuos cambios de interlocutores:los personajes mismos,sus conversaciones íntimas,un narrador aséptico que expone los hechos,otro narrador omnisciente que se integra en la trama,pero sin mezclarse en ella,y alienta o instiga a reflexionar a sus “criaturas”.
    Una forma distinta y hermosa de hacernos llegar la historia,más trágica que cómica,de Franz Biberkopf,”en otro tiempo peón de albañil y mozo de cuerda” y después ex-presidiario,perista y rufián de poca monta.
    Y al fondo,siempre Berlín,una ciudad en completo cambio que vive sumida en el desenfreno de su reconstrucción.
    La obra reúne multitud de momentos espectaculares,por citar algunos podríamos hacer referencia al inicio del libro segundo,dónde recurriendo a una sucesión de cortas historias nos introducimos de lleno en el latir de la vida de la Rosenthaler Platz o dónde,más adelante,asistimos estupefactos a la recreación del asesinato cometido por Franz,ayudándonos de la formulación de Newton (¡!).El libro cuarto,con sus crudas e impactantes descripciones sobre el matadero de Berlín,es sobrecogdor.El libro sexto,con los momentos posteriores al atropello,da paso a diálogos desbocados,a un ajetreo constante de personajes y de repente,un enigmático y terrible poema popular,que paraliza todo: “Es segadora,se llama Muerte,tiene la fuerza de Dios que es fuerte”.
    No queda más remedio que abandonarte a la trama y seguirla jadeante,a la espera de las sorpresas que te acechan en cada página.Una auténtica maravilla.
    A este festín de lectura se une también la excelente traducción de Miguel Sáenz para la 4ª edición de Cátedra,(el libro en Destino está ya descatalogado),con sus oportunas y siempre valiosas aclaraciones.
    ¡Sí,Sr. Molina,tiene usted razón: “Una joya literaria por la que no pasa el tiempo”!.
    Un saludo para todos los seguidores de solodelibros.

  3. Una novela realmente apasionante, apabullante, tan tragica y fatal como la vida misma, con toques conmovedores de ternura y sensibilidad. FASCINANTE!!!

  4. Estoy leyendo el libro en cuestión, me lo han aconsejado porque voy a viajar a Berlín. No sé si el Berlín que voy a conocer tiene mucha relación con el que queda reflejado en la novela, espero que no, pero quizás sepa descubrir los antecedentes del Berlín actual.
    Hay veces que me parto de risa y hay veces que sufro ante el futuro del protagonista. Es una GRAN novela.

  5. No he leido el libro pero he visto el telefilm de Fassbinder. El capítulo 1 se titula “Se incia el castigo”, en el que vemos salir al protagonista, Franz Biberkoph, de la cárcel.
    La lectura sería lo mejor para descubrir, por propia experiencia, el realismo, influenciado por Dos Passos y Joyce.

  6. Me chifló un comienzo de capítulo en el que se deban cifras de un matadero y me quedé alucinado: ¿a qué vendría en un novela sacar un comienzo de capítulo así?

    Después lo entendí, y me fascinó. Es verdad. Somos ganado ante nuestro destino. Narra como pocos libros la fatalidad de la vida.

    Este libro lo emparejaría con “Viaje al fin de la noche”, ahí es nada.

    Recomendable 200%

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