Cándido – Voltaire

1
1692

Cándido - VoltaireLeyendo Cándido uno entiende que la literatura puede ser concebida tanto como vehículo de expresión de ideas como de forma de entretenimiento; y que quizá esa idea se comprendía mucho mejor hace un par de siglos que hogaño. Lo que Voltaire nos narra en esta novela es simple… aunque no tanto: hay ideas, hay críticas y hay reflexión, pero todo ello se cubre con los ropajes de la sátira y el humor (los mejores, tal vez, para servir como transmisores) para agitar nuestra mente y poner en entredicho conceptos que podamos dar por inamovibles. Con Cándido nos reencontramos con esa narrativa que se cuestiona todo, incluso lo más sencillo o evidente, para infectarnos con ese virus que es la duda, y que tanta falta nos hace para que evolucionemos y pensemos.

La novela se plantea como una viaje de iniciación del joven Cándido, un huérfano criado por un barón alemán al que educa como hijo propio. De la mano de su mentor, el preceptor Pangloss, el muchacho recibe la doctrina de que habita el mejor de los mundos posibles, y que todo lo que acontece es, necesariamente, para el mejor fin. Sin embargo, es expulsado del castillo del barón porque se enamora de la hija de éste, Cunegunda. En el viaje que entonces comenzará para él encontrará una variedad de personajes que le irán haciendo cambiar su visión del mundo, y llegar a pensar que si «este es el mejor de los mundos posibles, ¿cómo serán los otros?».

Cándido plantea una cuestión tan obvia como esencial: ¿cómo afrontamos la vida que vivimos? Puede parecer una pregunta baladí, pero su respuesta dice mucho de nosotros mismos y de nuestra relación con los demás. Voltaire pone en juego varias teorías y cosmovisiones que confunden al joven protagonista en su búsqueda de la felicidad, pero nunca se posiciona ni ejerce coacción alguna sobre el lector (ni sobre el personaje): en realidad, nos (se) instala en la duda perpetua, en la constante ignorancia, en el cuestionamiento incesante de lo que sucede. No hay respuestas fáciles, ni explicaciones claras: «Trabajemos sin razonar», dice casi al final del libro uno de los protagonistas; «es el único medio de hacer soportable la vida.»

Y es que a lo largo de las innúmeras aventuras que acaecen en esta divertidísima novela lo que sí queda claro es que la naturaleza —y, por ende, el mundo— es caótica e impredecible. Nada podemos saber del bien o el mal, porque, como afirma un sabio personaje, «cuando Su Alteza envía un barco a Egipto, ¿se preocupa acaso por que los ratones que hay en el barco estén cómodos o no?» El autor conduce a sus personajes por mil y una vicisitudes que les muestran la crueldad, la sinrazón, el egoísmo o la envidia; sin embargo, cuando intentan encontrar causas o explicaciones, se ven desarmados por la imposibilidad de dotar de significado ciertos actos. La naturaleza humana es azarosa, veleidosa, o eso es lo que quizá se pueda llegar a pensar al finalizar la lectura.

No obstante, y a pesar de las múltiples penalidades que sufre Cándido en la novela, no nos quedamos con una sensación amarga. No es el libro un texto amable en absoluto (de hecho, pocas descripciones más crueles de la guerra ha leído el que suscribe), ya que bajo el humor se esconde una crítica muy exacerbada y directa contra ciertos elementos (el clero, las desigualdades, la riqueza); pero Voltaire parece conceder a su protagonista la prerrogativa de ser feliz. ¿Feliz en su ignorancia, en su candidez? Puede ser, ya que en todo momento Cándido persigue una felicidades sencilla (reunirse con su amada); pero no es menos cierto que la enseñanza que se puede extraer de ese personaje es copiosa y variada.

Cándido es una novela, ante todo, divertida. Pero una novela que nos hace reflexionar sobre cuestiones tan mundanas que a veces olvidamos lo capitales que son para nuestro desarrollo como miembros sociales, como seres humanos que se relacionan entre sí. Que Voltaire tuviese una visión tan profunda y cabal de ello hace más de tres siglos da cuenta de lo poco que hemos evolucionado y de lo mucho que podemos aprender de la cultura antigua.

Más de Voltaire:

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here